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EL CARACOL, EL GILIPOLLAS Y EL IMBÉCIL

Esta mañana volvía yo por el camino de Monzalbarba cuando he visto a un señor con grueso impermeable que andaba cogiendo caracoles por el margen seco y amarillento de la acequia de La Almozara, acompañado de un niño en iguales labores. Este hecho, que suele ser habitual en estos días de lluvia, me ha llevado en esta ocasión a parar, bajar del coche y advertirles.

– ¿Está cogiendo caracoles?
– Sí.
– Pero todo eso está fumigado con herbicida.
– ¡Ya! Desde hace tiempo.
– Fumigan todos los años. No me comería yo esos caracoles.

Me ha mirado y se ha agachado a coger de nuevo un caracol.

He vuelto a subir al coche y entonces he comprendido todo en su mirada. El tío se creía que se lo decía para hacerle marchar y que pudieran quedar los caracoles para mí. Y me he sentido como un gilipollas porque debía haber previsto que iba a ser incapaz de entenderme.

Y así sucede con todos los que estos días andan por ribazos y acequias cogiendo caracoles. Caracoles al glifosato.

7 respuestas a «EL CARACOL, EL GILIPOLLAS Y EL IMBÉCIL»

Menuda casualidad, hace unos días me pasó lo mismo a mí en Alagón, al lado de un parque que lo habían desbrozado unos días antes, era un talud que había debajo del parque, lo habían tratado con herbicida, todas las plantas estaban retorcidas y secas por el efecto del agente químico. El caso es que yo también les informé de eso a los que recogían caracoles, un padre y su hijo de unos 11 años, pero va el tío y me dice que no hay problema, que ya se limpian bien cociendo. Yo les repliqué que a mí me daba igual lo que hicieran, que solo se lo decía por evitar que se envenenaran. El niño puso cara de susto, pero el padre siguió a lo suyo. Desde luego los hay bastante lelos.

Que se puedan coger caracoles de cualquier sitio sin garantías. Y advierto que un ribazo puede estar fumigado y hasta pasados varios días no se notan los efectos en la vegetación. Por ello, es difícil enseñar a evitar herbicidas.
Además lo del homo cazador-recolector es muy romántico pero ya ha pasado a la historia.

Pero la historia es como el rock and roll, un boomerang, y por eso siempre volverá (Miguel Ríos).
Hemos de llegar a comer los caracoles y hacer sopa con las conchas a este paso… O a meter babosas en las conchas vacías. Sekano, si no aprenden, eliminamos la competencia para cuando no haya otra cosa que comer.

Enlazo una noticia sobre la toxicidad del glifosato que me han remitido.
Y el problema del boomerang es que igual nos arrea también a los demás. Por ejemplo, muchas acequias de tierra se sulfatan con herbicida por todo el cauce varias veces al año. Con lo que el agua, cuando baje, lo arrastrará todo hasta los campos y el río, del cual bebemos.
Y se tratan incluso jardines. El otro día me preguntaba una vecina que mientras ella pasaba, junto a otras señoras con niños paseantes, por las zonas ajardinadas de carretera de Madrid, un operario enfrascado en mono y mascarilla andaba echando cierto producto a los jardines y me decía que qué podía ser.

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