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SOS ESCARPES DE JUSLIBOL (II)

obras en Juslibol

ISMAEL SANZ BAYÓN Naturalista y Educador Ambiental
He visitado esta mañana los cortados de Juslibol…
Inaudito lo que está pasando en el entorno del Galacho de Juslibol, un lugar especial y muy valorado por toda la ciudadanía, que ha enseñado a la población en las últimas décadas la riqueza natural del valle medio del Ebro con sus ecosistemas totalmente diferenciados: el de ribera y el estepario con sus escarpes y cortados que son la frontera natural entre ambos. El lugar donde el Ayuntamiento lleva muchos años invirtiendo dinero en conservación y promoción de nuestra riqueza natural; no se entiende que se estén haciendo obras sin permisos del Inaga en una de las partes más valiosas y espectaculares de este espacio.
Los cortados o escarpes de Juslibol llevan miles de años en ese estado y su evolución natural es irse erosionando y cayéndose lentamente. A nivel paisajístico son visualmente elementos de nuestro entorno natural de primer orden sin modificar por la mano del hombre, algo totalmente único en los alrededores de Zaragoza, de una belleza paisajística digna de visitar y característica de nuestro entorno. Se puede comparar con las foces de caliza del pirineo o de otros lugares de nuestra comunidad. A nivel natural constituyen refugio y lugar de nidificación según la memoria del Plan General de 23 especies de aves nidificando en los cortados y de las cuales 20 son especies protegidas o amenazadas: búho real, alimoche o el halcón peregrino son algunas de ellas, sin hablar del resto impresionante de biodiversidad que albergan los escarpes. Destruyendo su hábitat no somos sostenibles ni consecuentes y la sensibilidad ambiental deja mucho que desear cuando suceden estas agresiones al medio natural de todos, y repito la naturaleza es de todos, nadie tiene derecho a tomar decisiones sobre ella sin un consenso social amplio y participativo.
De un plumazo nos creemos que algo que la naturaleza ha tardado en formar millones de años podemos destruirlo a nuestro antojo alegando problemas de seguridad cuando se pueden tomar otras medidas como mallas metálicas anti-desprendimientos, alejar el camino de los escarpes, señalización etc.
obras en Juslibol
La obsesión compulsiva que se tiene por tocar todo lo natural y modificarlo es del todo preocupante en nuestros tiempos. Una máquina en una mañana destruye lo que la evolución ha tardado miles de años en crear, pronto se les ocurrirá que el “Soto de Partinchas” que está dentro del Galacho crece desordenado y que es mejor talarlo para poner árboles alineados, es tremendo que despreciemos de esta manera nuestra naturaleza y que la agredamos continuamente alegando el bien común para todos. Los políticos y técnicos tienen herramientas de sobra para saber las líneas que no debemos sobrepasar, pues el supuesto bien común se convierte en perjuicios para todos. No apreciamos ni vemos la fuerza y el valor que tienen estos elementos dentro del paisaje. Hace millones de años estos escarpes ya eran así, nuestro entorno natural mas inmediato está totalmente alterado y modificado, por poner algún ejemplo la huerta de Zaragoza y los ríos han sufrido grandes alteraciones humanas en los últimos cien años. Aprendamos a respetar y conservar mejor lo que tenemos porque lo necesitamos en las mejores condiciones posibles ahora y en el futuro.

5 respuestas a «SOS ESCARPES DE JUSLIBOL (II)»

Heraldo 20131128 La presencia de maquinaria pesada en los escarpes de yeso de Juslibol ha hecho saltar las alarmas en el colectivo ecologista. El Ayuntamiento intervino sin previo aviso en esta zona, protegida por el propio Consistorio, debido a unos desprendimientos «bastante serios» que se habían producido tras la lluvias de las últimas semanas.
Los escarpes, paredes de yeso de más de 30 metros de altura que separan la zona de las huertas de la de la estepa y que se erigen como el principal faro en el paisaje de los galachos, han sido desde hace varios años un quebradero de cabeza para el Gobierno Municipal. Por su composición, los cortados han tendido siempre repetidos desprendimientos que en ocasiones han llegado hasta el camino que viene desde el casco urbano de Juslibol. Una senda que es muy utilizada para actividades lúdicas, y que el Ayuntamiento tenía en mente recolocar o proteger para prevenir males mayores.
Sin embargo, según explican fuentes municipales, los hechos se precipitaron después de que desde el barrio rural se denunciara que dos de las piedras desprendidas habían caído en las cercanías del caso urbano, provocando la intervención «de urgencia» del departamento de Patrimonio Rústico, que desplazó varias excavadoras para comenzar a picar y realizar desmontes sobre las paredes de yeso.
La rápida decisión, que no fue comunicada oficialmente al Inaga -entidad que debería haber aprobado el procedimiento-, ha sido calificada de «atentado» por varios colectivos ecologistas, que entienden que habría otros modos de actuar «antes de tocar un elemento que lleva en el paisaje del Ebro miles de años».
El hábitat de 20 especies de aves protegidas
«Los escarpes son uno de los elementos más especiales del galacho, y que inevitablemente, por sus características, tienden a ir desprendiéndose», explica Ismael Sanz, miembro de ANSAR, que no entiende como «de un plumazo nos creemos que algo que la naturaleza ha tardado en formar millones de años podemos destruirlo a nuestro antojo» alegando que se podrían tomar otras medidas como mallas metálicas anti-desprendimientos o buscar una nueva ubicación para el camino, debido a que por los materiales que componen las paredes, «está en su naturaleza seguir desprendiéndose».
Además, Sanz denuncia que en los escarpes de Juslibol ubican sus nidos una veintena de aves protegidas, entre las que se encuentra el búho real, el alimoche o el halcón peregrino, unas especies que han visto dañado su hábitat de un día para otros, fruto de un «atropello que no pasó siquiera por el departamento de Medio Ambiente».
Para los ecologistas la intervención del Ayuntamiento rompe «drásticamente» con el Plan de Protección que aprobó el mismo Gobierno Municipal, el cual lleva invirtiendo durante más de una década para preservar la zona con intenciones educativas y ambientales. Ante estas acusaciones, desde el Consistorio zaragozano se afirma «que no quedó otra opción» al tratarse de una cuestión que afectaba a la seguridad ciudadana, señalando que si en un futuro se tuvieran que tomar nuevas medidas se adoptarán las que «sean las menos agresivas posibles».

Crónica de Aragón 20131129 El portavoz en materia de medio ambiente del grupo municipal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Zaragoza, Pablo Muñoz, denunció ayer los “graves daños producidos a un espacio de especial protección como son los Escarpes del Ebro”. No en vano, esta formación ya solicitó el pasado año la recuperación de parte de los suelos de los Escarpes ocupados por el campo de maniobras de San Gregorio para su uso turístico y cicloturístico dado su alto valor ecológico.
Los daños, según tuvo conocimiento este grupo, se han producido recientemente cuando desde el área de Patrimonio y Contratación se ha dado la orden de entrar con las excavadoras y desmontar el Escarpe por un supuesto riesgo de desprendimiento.
Según el concejal de Izquierda Unida “una actuación así demuestra el nulo conocimiento de un terreno compuesto por yesos como es el escarpe que en su propia esencia contiene el que se produzcan estos desprendimientos y que dicha actuación no cuenta con informe alguno del servicio de Medioambiente”.
En este sentido Muñoz exigió que “se paralice la obra de desmonte del Escarpe” y que se valoren las medidas que se habían previsto desde el propio servicio de Medioambiente como el desvío del Camino o la señalización de la zona en consonancia con el Plan Especial del Galacho al que definió como un lugar de protección preferente. “El Ayuntamiento de Zaragoza debe velar por la protección de este espacio, adaptando el camino al relieve y no al revés”, concluyó Muñoz.

EL Periódico 20131129 El Ayuntamiento de Zaragoza tuvo que actuar de urgencia ante el derrube que se produjo la semana pasada en el escarpe que hay junto al camino del galacho porque las rocas desprendidas de Juslibol «suponían un riesgo inminente para las personas». Al menos, esa es la respuesta oficial que han ofrecido las fuentes municipales consultadas.
Este argumento no convence a los grupos ecologistas que han denunciado al ayuntamiento ante el Seprona y ante el Justicia de Aragón por actuar en esa zona de alto valor ecológico sin pedir una valoración del impacto ambiental del desmonte acometido por el consistorio en los días pasados, y que culminó ayer.
A CAUSA DE LAS LLUVIAS
Desde el ayuntamiento aseguran que las abundantes precipitaciones de la semana pasada causaron un deslizamiento de tierra y rocas, y que estas fueron a parar «prácticamente hasta la puerta de una cueva habitada y cerca de una nave municipal».
Este derrumbe, según las mismas fuentes municipales, habría provocado «una situación de urgencia que afectaba a las personas, y por eso hubo que actuar de urgencia, sin reunir al consejo asesor del galacho». Por eso, en el ayumtamiento afirman que «se antepuso el riesgo que implacaba para las personas» al potencial daño medioambiental que podían causar los trabajos.
Pero algunos ecologistas y vecinos no lo ven del mismo modo. Argumentan que, en Juslibol, las tradicionales cuevas se concentran varios metros más arriba de donde se depositaron los escombros, es decir, en el núcleo urbano, y no en el camino del galacho.
Ismael Sanz, naturalista miembro de Ansar y educador ambiental, también duda de la urgencia de la actuación: «Riesgo cero nunca va a existir», ya que por el tipo de suelo blando y yesoso del escarpe «siempre habrá desprendimientos periódicos». Por ello, pide «una solución permanente si lo que preocupa es la seguridad de las personas». Él propone dos: «Que se desvíe el camino unos metros más alejado del cortado, y que en los puntos más críticos se pongan mallas de sujección con agujeros lo suficientemente grandes para que pase la fauna que nidifica en el escarpe».
Para José Antonio Domínguez, de Equipo Triacanthos, «lo grave es que el ayuntamiento ha actuado desde el área de Patrimonio sin que ni siquiera lo supieran en la de Medio Ambiente. No tienen ninguna excusa».
Pero en el consistorio insisten en que, aunque se priorizó el potencial riesgo para las personas, «desde el primer momento mantuvimos contactos con los técnicos del Instituto Aragonés de Gestión Ambiental» (Inaga). «Cuando más adelante acometamos el resto de la actuación, ya sin urgencia, seguiremos los trámites habituales».

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