Barracuda

Posts archivados en la categoría Agricultura

MI HUERTO: HORCA DE DOBLE MANGO

9th septiembre 2007 | Agricultura,[HUERTO BARRACUDA]

horca de doble mango

En anteriores ocasiones, a raíz de la serie sobre mi huerto, he comentado que una de las herramientas que utilizo para cavar la tierra es la horca de doble mango. La traigo hoy aquí dada la gran utilidad que tiene.

La horca de doble mango permite cavar el suelo sin voltear la tierra excesivamente y facilita la labor del agricultor al permitirle también aprovechar el peso del cuerpo para ejercer la fuerza. La horca se clava en el suelo y con uno o los dos pies apoyados en el soporte que lleva, se introduce a fondo y luego se hace palanca. Como la labor se hace siempre por delante y el labrador va retrocediendo, el terreno labrado ya no se pisa. La empleo cuando tengo que labrar un bancal completo. Aprovecho el tempero del suelo si ha llovido, o riego el bancal, y cuando la tierra está a punto procedo a cavarla.

La de la imagen posee una anchura de unos 50cm y unos dientes de unos 25cm de profundidad y es de acero inoxidable. Está fabricada en serie, pero algunos agricultores artesanos se las construyen a su medida. Cuanto más ancha sea la herramienta más cunde el trabajo.

horca de doble mango

3 lectores están discutiendo el artículo

MEDIA VEDA: CAZA O EXPOLIO

10th agosto 2007 | Agricultura,Biodiversidad,Fauna,Paisajes,Sostenibilidad

codornices

Codornices abatidas en arroyo Horcajo, Lechón (Zaragoza). Septiembre, 2006

Hace unas semanas un buen amigo ecólogo me animó a encontrar razones, desde el posicionamiento ecologista, en la oposición frontal de un sector de la población (los ecologistas) a todo cambio de nuestro paisaje, a toda transformación brutal de la forma en que tradicionalmente se ha gestionado el territorio; una posición conservadora enfrentada a modelos innovadores y de progreso que han marcado los ritmos de avance en la evolución de la humanidad.

Ambos llegamos a la conclusión de que es un instinto ancestral del hombre en pro de la conservación de su hábitat. El mismo que debió de plantear conflictos entre los cazadores recolectores y las gentes que iniciaron la agricultura en el neolítico, que opuso a los ganaderos trashumantes a la roturación de pastizales para cultivar cebada. Un instinto que intenta evitar riesgos y no confía a ciegas en la tecnología como solución a los problemas que genera la explotación de los recursos; y no es peor que el de aquellos que confiando en la tecnología apuestan por cambios rápidos, soluciones inmediatas a la necesidad de explotar los recursos demandados por un modelo de desarrollo, no siempre ajustado a las necesidades reales de las sociedades. Concluimos la charla en el compromiso de razonar sobre la necesidad de los recursos y las posibilidades reales de restaurar los impactos que generamos al explotarlos, sobre la obligación de conservar espacios primigenios y, en base a ello, tomar decisiones racionales frente a oposiciones radicales.

Ese instinto humano, curiosamente, debe remontarse en el tiempo, al mismo que sin duda estos días llevan a tantos ciudadanos a comenzar a limpiar las escopetas, con la vista puesta en esa necesidad de cazar surgida en nuestros orígenes.

Este año no ha sido malo en las cosechas, y la fauna después de tantos años de sequía ha debido tener un respiro, que ha aprovechado para asentar poblaciones en una reproducción óptima; no hay más que salir al campo y escuchar los cantos de las codornices. Las codornices no son unos pájaros grandes, pero tienen una fortaleza tremenda, teniendo en cuenta el viaje que cada año emprenden a invernar en las tierras subsaharianas y el de retorno estival a nuestras latitudes.

Hace años que sus poblaciones no terminan de recuperarse debido a la reconversión del medio rural en su zona de cría de la Península Ibérica, con la apuesta por una agricultura intensiva, que ha promovido: concentraciones parcelarias, que modifican la diversidad del paisaje; intensificación del uso de productos fitosanitarios; abandono de rastrojos y barbechos; y en aquellos lugares en que su rentabilidad no es viable el abandono de los cultivos. También debe incidir en que cada año existan menos codornices, la presión cinegética a la que desde aquí se le sigue sometiendo antes de emprender su viaje de regreso a Africa; y otras causas que desconozco, pero que deben estar relacionadas con los cambios que el hombre ocasiona al Planeta.

El instinto de cazar, que surgió con el propio hombre cazador recolector, hoy incluso llega a ser algo propio de nuestra cultura. Entiendo el esfuerzo a renunciar de esas jornadas cinegéticas de la media veda, antes de que termine el verano, cuyas anécdotas pasan de padres a hijos, como en los clanes del Paleolítico lo eran las jornadas de caza contadas alrededor del fuego y de las que han dejado constancia en las pinturas rupestres del arte levantino, patrimonio cultural del que Teruel conserva excelentes ejemplos.

Probablemente también debiéramos razonar, sobreponiendo la lógica al instinto, sobre esa necesidad socio-cultural, que es la caza. Decidir si debe continuar manteniéndose la media veda en los Planes Cinegéticos y si especies migradoras, como codornices y tórtolas, deben continuar siendo especies cinegéticas. Llevamos varias décadas en que las poblaciones de codornices no terminan de recuperar la población que mantuvo antaño, y de la que los cazadores tienen referencias y hacen mención a ellas, en los relatos sobre las perchas que conseguían en esas jornadas vividas con sus compañeros y amigos y su imprescindible perro de muestra.

Es de todos conocido que en estos días de mediados de agosto otras muchas especies cinegéticas no han terminado de completar el ciclo reproductivo, hablo de perdices por poner un ejemplo. La frustración de que el perro no muestre codornices a veces se descarga en tirar a lo primero que vuela delante, sean especies cinegéticas en veda, o especies protegidas, y ello queda reflejado en el número de aves rapaces que por esas fechas ingresan en los Centro de Recuperación de Fauna, por heridas de perdigones.

Mis hijos no terminan de entender mi afición por salir al campo y poder todavía contemplar una naturaleza, de la que ya me habló mi abuelo, pastor en la primeras décadas del siglo veinte. Me gustaría que los comentarios de mis observaciones, que guardo en mis cuadernos de campo, pudieran ser también contrastados en el futuro por gentes capaces de ilusionarse por un paseo entre los sabinares, viejos árboles cuya longevidad supera a la del hombre, siempre que éste lo respete y no lo corte; entre la extrema aridez de los Yesares de Tortajada; o la frescura de los prados del Valle Sollavientos, donde se mantiene una interacción hombre-naturaleza, cuyo resultado es ese paisaje alomado en un valle amplio, donde el bosque ha dado paso a un prado con funciones de alimentar vacas y ovejas, también de retener la pérdida de suelo, y otros servicios ambientales.

Como en otras facetas, sintiéndonos humanos, hemos de superar los instintos animales gestados en nuestros orígenes, para afrontar la razón en las decisiones con las que enfrentarnos al futuro.

3 lectores están discutiendo el artículo

DEHESAS DE SALAMANCA

24th julio 2007 | Agricultura,Biodiversidad,Bosques,Etnografía,Flora,Ganadería,Paisajes

Dehesas de Salamanca

Poda drástica de encinas residuales en un campo de cereal. Salamanca. Julio, 2007

Lygeum ha estado visitando estos días los amplios paisajes del centro y oeste de la Península y ha traído algunas imágenes de diversas formaciones vegetales. En este caso se trata de las dehesas salamantinas o de los restos de ellas. Básicamente ha observado las dehesas de carrasca o encina (Quercus ilex ballota) y de roble melojo (Quercus pyrenaica). En ocasiones, también de fresnos (Fraxinus angustifolia)

Aunque aparentemente existen grandes extensiones de encinares y melojares, los grandes claros existentes, el aspecto de los árboles y la gestión que se observa parece que condenan a estas formaciones vegetales a una progresiva desaparición.

El pastoreo y el cultivo excesivos bajo las encinas impide su regeneración. Además, unas podas drásticas de rejuvenecimiento o para estimular la producción de bellota parecen poco apropiadas. En la foto superior se observa este tratamiento y se pueden apreciar varios ejemplares de encina ya muertos o en proceso de secado, en un campo de cereal en el que se ha cultivado hasta debajo de las copas. En otras ocasiones lo que se apreciaba era el desgajamiento de grandes ramas debido al peso que deben soportar en posiciones antinaturales.

Dehesas de Salamanca

Ganado vacuno en una dehesa de encinas hacia Vitigudino, Salamanca. Julio, 2007

Aparentemente parece existir cierto equilibrio en el paisaje, pero una observación más detallada permite detectar que no existe gran aprecio por estos árboles y que el destino es convertir estas tierras en grandes extensiones cerealistas o de pastizales, como ocurre en otras zonas entre Ávila y Soria.

Creo que el proceso de deforestación que comenzó el hombre neolítico sigue aquí sucediendo y que no se ha aprendido la lección de lo dura que es la vida en la estepa o el páramo desarbolado. En fin, así liquidan las dehesas de Salamanca:

Dehesas de Salamanca

Anuncio de venta de una dehesa en agroterra.com, hoy.

14 lectores están discutiendo el artículo

Punica granatum

20th julio 2007 | Agricultura,Etnografía

Punica granatum

Flores de granado. Zaragoza. Mayo, 2007

1 lector ha dado su opinión


ÚLTIMOS COMENTARIOS

LO MÁS RECIENTE

LO MÁS VISITADO

Tienda Barracuda

ARTÍCULOS POR CATEGORÍAS

CALENDARIO DE ARTÍCULOS

diciembre 2019
L M X J V S D
« nov    
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  

ARTÍCULOS POR MESES

PÁGINAS