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CONVIVIR CON EL OSO ES POSIBLE EN PIRINEOS

21st agosto 2019 | Campañas de Defensa,Ecologismo,Ganadería,Mamíferos,Montañas,Política y Sociedad

La convivencia con el oso es posible

Postura de las organizaciones ecologistas españolas y francesas ante la manifestación contra el oso pardo pirenaico convocada en L´Aínsa el jueves 22 de agosto.

El oso pardo y la ganadería de montaña son dos elementos indisociables del ecosistema pirenaico, patrimonio natural y cultural de sus habitantes.

El oso pardo no puede servir de rehén ante las dificultades de la ganadería de montaña para adaptarse al nuevo contexto de éxodo rural, falta de mano de obra, enfermedades y normativa sanitaria, competencia feroz de las importaciones de carne a bajo precio en el contexto de la globalización.

En vez de buscar una solución de facilidad a corto plazo: culpar al oso de todos los males para obtener la unión (tan difícil de obtener por otra parte) del sector ganadero para conseguir más apoyo y más ayudas por parte de los políticos, nuestra propuesta es al contrario que se haga un “contrato” con el sector ganadero para aportar respuestas no sólo al retorno del oso pardo sino también a su propio futuro.

Hay una demostración de muchos años en la Cordillera Cantábrica, donde el oso no es ningún enemigo de las actividades ganaderas de montaña. El oso aporta economía complementaria a los territorios de montaña, promoviendo el turismo de naturaleza en los espacios protegidos. Si en las montañas cantábricas se ha podido obtener este resultado, en las montañas pirenaicas también se puede.

Las ONG llevan años realizando propuestas concretas para el mantenimiento de la ganadería extensiva en compatibilidad con la presencia de oso y lobo, susceptibles de recibir financiación de la UE: fomento de agrupación y vigilancia de rebaños (mastines), ayuda a la contratación de pastores, mejora de las instalaciones en puertos de verano (mangas, bebederos, techados, cabañas), indemnizaciones justas y rápidas, formación (asesoramiento e información), aumento en la inversión, investigación e innovación de medidas de manejo y reducción de daños y ayudas a la ganadería extensiva por el pago de servicios ambientales (explorando instrumentos de financiación europea e incentivos o exenciones fiscales).

La pesada y burocratizada administración, en muchos casos lenta e ineficiente en la resolución de conflictos, debería empatizar con la realidad rural arbitrando mecanismos eficientes, impulsando medidas y acciones para la convivencia y así reducir los incidentes, ya sea con fauna silvestre u otros usos (turísticos), además de cumplir la legalidad en materia de conservación de especies amenazadas.

Para ello, es necesario que los gobiernos autonómicos y las organizaciones agrarias quieran ponerse a trabajar, con una actitud responsable y constructiva para resolver problemas concretos del ganadero y no utilizando al oso como rehén para que les voten.

Desde las organizaciones españolas y francesas firmantes reafirmamos nuestro compromiso con la conservación de todos los elementos del ecosistema pirenaico simbolizados por el oso y el pastor.

Firmantes: por parte francesa:
• Coordinadora a favor de la conservación del oso pirenaico (Cap ours)
• FIEP (Fonds d’Intervention Ecopastoral)

Por parte española:
• Fondo Natural
• Amigos de la Tierra Aragón
• Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos
• Ecologistas en Acción
• SEO birdLife
• ANSAR
• WWF
• FAPAS (Fondo para la Protección de los Animales Salvajes)

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BRUTALISMO COMO DEPORTE

11th agosto 2019 | Atentados ecológicos,Ecologismo,Montañas,Política y Sociedad,Sostenibilidad

El auge de determinadas actividades deportivas calificadas como extremas, realizadas al aire libre, agresivas para el medio ambiente, donde la naturaleza es a la vez escenario y herramienta, suponen un nuevo y negativo impacto por su carácter erosivo y de amenaza para la biodiversidad. El fenómeno se ha agudizado por la propuesta de la empresa Altitude Rides de desarrollar el heliesquí y helibike en el Pirineo oscense. De hecho ha solicitado al Gobierno de Aragón autorización para su proyecto de helibike en Sobrarbe y Ribagorza, en los términos municipales de Bielsa, Tella-Sin, Plan, Gistaín y Benasque.

HeliBike

HeliBike. Fuente: Heraldo de Aragón

La práctica de helibike supone desplazar a ciclistas y sus BTT en helicóptero hasta determinadas cumbres para despositarlos y que realicen descensos de gran desnivel. Movilizar un helicóptero, con lo que implica de consumo energético, ruido y contaminación, además de molestias para la fauna, para que unas personas satisfagan sus descargas hormonales en descensos a gran velocidad, erosionando y destrozando flora y desplazando y atropellando fauna, no parece muy compatible con el uso sostenible del medio.

Baja 2019

Fuente: Baja España Aragón

Igualmente se puede hablar de otras prácticas agresivas, erosivas y contaminantes, como los rallys de tierra, con la Baja como modelo, la TransNomad (BTT) -con medios mecánicos muy erosivos- incluso carreras a pie con centenares de participantes. A estas prácticas las incluyo yo desde este momento en el brutalismo deportivo, aprovechando el propio calificativo que dan los practicantes a su actividad.

El brutalismo deportivo tiene varias características que lo definen:

1.- El uso de la violencia contra el medio físico y biológico. La destrucción del medio es inherente a estos deportes. Levantar polvo o barro, derrapar arrastrando el suelo, salirse del camino invadiendo el monte o campos es consustancial a la práctica deportiva. Los espectadores buscan, además, estos efectos, que suponen erosión, contaminación de las aguas, riesgo de incendio, destrucción de la vegetación y atropello de la fauna, incluso en espacios que gozan de protección como son los Lugares de Interés Comunitario (LIC) y Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de la Red Natura 2000.
2.- La falta de empatía hacia el medio natural por parte de los organizadores y practipantes. El lenguaje utilizado con manifiesto desprecio hacia el entorno (“salvajes trails”, “descenso brutal”, “estampida nocturna”, “instinto salvaje”) va en paralelo al uso de la violencia contra la naturaleza antes mencionado. Incluso si los valores naturales del territorio son ofertados como atractivo añadido a la práctica deportiva, los participantes carecen de posibilidades no ya de integrarse en el medio sino de disfrutar de esos valores ya que estan pendientes de manejar la bici o prever dónde poner el pie para no descalabrarse, acosados por realizar el recorrido en el menor tiempo posible. En el caso extremo de los rallys automovílisticos, los pilotos van encerrados en sus máquinas aislados absolutamente del territorio que los acoge.
3.- El utilitarismo a que es sometido el medio natural. Por la consideración del medio como un elemento inerte que puede ser explotado para obtener un beneficio. Se justifica la práctica deportiva como estimulante de la economía rural, de la hostelería, especialmente.

Helibike

Oferta ruta helibike. Fuente: Altitude Rides

En una época de crisis climática y de biodiversidad, de acoso y asalto del ser humano a los recursos naturales, donde ya no quedan rincones al margen de la presión humana, las acciones deberían ir a cuidar, preservar y restaurar. No a erosionar, contaminar y degradar.

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OSOS EN LOS PIRINEOS, POR SUPUESTO

24th julio 2019 | Biodiversidad,Campañas de Defensa,Ecologismo,Ecología,Montañas,Política y Sociedad

Ante la polémica surgida por el ataque de el oso Goiat a ganado vacuno y colmenares en el Pirineo oscense -y las declaraciones del Consejero aragonés de medio ambiente de pedir la retirada del ejemplar-, los grupos ecologistas hacen público el siguiente manifiesto en defensa del oso pardo y de la ganadería extensiva.

cartel

1.- Recuerdan al Consejero Olona la obligación de cumplir con la ley en relación con la conservación del oso en Aragón

2.- Proponen crear una mesa de trabajo sobre la ganadería extensiva y la conservación del oso, ante la negligencia del Departamento.

3.- Recalcan que el Gobierno de Aragón está obligado por la legislación (europea, nacional y autonómica) a conservar la biodiversidad, especialmente la más amenazada.

Los ecologistas consideramos imprescindible que en el nuevo Gobierno exista un Departamento de Medio Ambiente y al frente de él un Consejero sensible y capacitado para abordar los problemas ambientales de Aragón.

El Gobierno de Aragón está obligado por Ley (europea, nacional y autonómica) a conservar la biodiversidad, especialmente las más amenazada, como el oso, perseguido por el hombre hasta casi su desaparición (78 osos matados en el Pirineo 1903-1953). Tras ser catalogado en 1995 peligro de extinción, los diferentes ejecutivos aragoneses deberían haber aprobado hace más de una década un Plan de Recuperación de la especie, con medidas y acciones para su protección y coexistencia con la ganadería extensiva. Si se hubiera cumplido lo estipulado por la Ley, la mayoría de los problemas actuales ya estarían solucionados.

El gobierno aragonés en 1993 aceptó y se comprometió con Navarra, Cataluña y Francia a recuperar y reintroducir el oso en los Pirineos, con fondos europeos Life (programa de conservación de vertebrados amenazados en los Pirineos). En fechas más recientes el ejecutivo y de manera voluntaria respaldo ese compromiso con una carta de apoyo al proyecto PirosLife iniciado en 2014 y cuya primera acción reseñada era la introducción de un nuevo ejemplar para la mejora genética de la población osera existente. Por último en 2018 la Comisión Estatal para el Patrimonio Natural y la Biodiversidad, aprueba el protocolo de intervención con osos en los Pirineos, elaborado por el Grupo de Trabajo del oso en los Pirineos (formado por técnicos del Ministerio de Transición Ecológica y los Gobiernos de Cataluña, Aragón y Navarra). Por ello desde las organizaciones ecologistas no consideramos aceptable, ni la actitud, ni los mensajes confusos, que el Consejero Olona ha transmitido a la sociedad aragonesa y en particular a los ganaderos.

En la actualidad la población de osos en el Pirineo (España-Francia) está formada principalmente por ejemplares procedentes del reforzamiento, estimándose más de 40 individuos. En este proceso de recuperación Francia, Cataluña y Navarra han ido realizando sus deberes, adoptando las directrices marcadas por la UE para arbitrar medidas de compatibilidad de existencia de grandes carnívoros con los usos tradicionales en el territorio, recibiendo de esta manera fondos LIFE de financiación europea, a los cuales se ha negado a participar el Gobierno de Aragón. La Generalitat de Cataluña trabaja para reducir el nivel de conflicto relacionado con el oso implementando medidas de prevención y aplicando un protocolo de indemnizaciones por daños producidos (https://piroslife.cat/es/).

La problemática suscitada por el oso “Goiat” ha puesto de manifiesto la reiterada incapacidad del Consejero Olona para prevenir y gestionar adecuadamente los diferentes problemas de conservación de la biodiversidad, eludiendo sus responsabilidades y trasladando los problemas a los demás (franceses, catalanes, ganaderos y ecologistas). Desde las ONG hemos realizado diferentes propuestas para el mantenimiento de la ganadería extensiva en compatibilidad con la presencia de oso y lobo, susceptibles de recibir financiación de la UE: fomento de agrupación y vigilancia de rebaños (perros de trabajo), ayuda a la contratación de pastores, mejora de las instalaciones en puertos de verano (mangas, bebederos, techados, cabañas), indemnizaciones justas y rápidas, formación (asesoramiento e información), aumento en la inversión, investigación e innovación de medidas de manejo y reducción de daños y ayudas a la ganadería extensiva por el pago de servicios ambientales (explorando instrumentos de financiación europea e incentivos o exenciones fiscales). Los incumplimientos legales de la Consejería son los que generan los problemas actuales y sus nefastas reacciones, cuando se ven desbordados por la realidad, agravan sus consecuencias.

El Gobierno de Aragón debería disponer de la información sobre la presencia y desplazamientos de los osos en el Pirineo, tal y como se acordó en la reunión entre España y Francia celebrada en mayo en Madrid, con el objeto de poner en marcha medidas que permitieran reducir las posibles afecciones a la ganadería extensiva. Precisamente por eso se marcó con un GPS a “Goiat” en mayo 2019, para activar los protocolos de prevención y ayuda a los ganaderos. La presencia del oso en Aragón va a aumentar en las siguientes décadas y es imprescindible que la administración ayude al sector ganadero a adaptarse a esta nueva circunstancia sin que sean los paganos de esta situación.

Desde las organizaciones ecologistas hacemos un llamamiento a la cooperación entre todos los implicados en la búsqueda de soluciones, diálogo y transparencia, con el fin de debatir las medidas de prevención e indemnización más adecuadas para el sector ganadero. La alarma suscitada entre los visitantes y turistas por el oso “Goiat”, solo requiere la aplicación de los protocolos de prevención que se aplican en otras regiones y no entrañan ningún riesgo para las personas. La noticia ha generado una infundada inquietud en el sector turístico, un motor económico de Sobrarbe y clave para reducir la despoblación del medio rural.

Todas las medidas señaladas y las que se puedan aportar en el proceso de participación para elaborar la norma legal, deberían estar incluidas en el Plan de Recuperación del oso en Aragón que el Gobierno de Aragón debería haber aprobado, publicado, desarrollado y financiado, hace ya demasiados años.

Zaragoza, 23 de julio del 2019.

Grupos ecologistas firmantes del comunicado:

SEO/BirdLife.
Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ).
Amigos de la Tierra.
Fondo Natural.
Ecologistas en Acción
ANSAR
WWF-España

Enlaces a consultar:

Oso, sí: Barracuda

Estrategia de la Unión Europea sobre la biodiversidad hasta 2020

Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad

Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón

Proyecto LIFE


EU Platform on Coexistence between People and Large Carnivores


Web de información estado francés sobre el oso en Pirineos

Plan de acción del oso pardo (2018-2028), que contempla importantes acciones de ayuda al pastoralismo:

https://www.actu-environnement.com/media/pdf/news-31262-plan-actions-ours-2018-2028.pdf

Marcaje “Goiat”

https://www.lavanguardia.com/local/lleida/20190527/462517340686/capturan-oso-aran-gps.html

Reunión España y Francia:

https://www.noticiasdenavarra.com/2019/05/17/sociedad/navarra/las-medidas-para-prevenir-los-ataques-de-claverina-en-el-encuentro-espana-francia-sobre-biodiversidad

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¿DEPORTES DE NATURALEZA O CONTRA ELLA? (y II)

6th febrero 2019 | Atentados ecológicos,Estepas,Montañas,Política y Sociedad,Sostenibilidad

cintas en arbolado

Cinta de balizar de FAM en arbolado. El Moncayo. Zaragoza. Julio, 2018

Residuos y emisiones

Un efecto común a todas las actividades es la acumulación de residuos. Bien sean inertes como bolsas, latas y botellas, piezas de equipamiento; bien orgánicos como restos de alimentos y heces; o bien otras sustancias químicas, tanto lociones y cremas corporales como jabones y detergentes y, en caso extremo, sustancias tóxicas y no degradables como combustibles y grasas lubricantes de vehículos (desde bicis a 4×4) que vadean cursos de agua o se vierten al medio en caso de accidente.

cintas abandonadas

Erosión y cintas balizadoras en Nombrevilla, Zaragoza. Marzo, 2018

Los residuos disminuyen la calidad paisajística. Entre ellos cabe señalar las innumerables cintas plásticas y pintadas que quedan abandonadas tras las pruebas deportivas en el monte. Por su parte, cuerdas, botellas y otros envases provocan la mortalidad de la fauna que queda enredada o atrapada en su interior como insectos, reptiles y micromamíferos, atraídos por los aromas y azúcares de los restos de bebida. Residuos de comida, orina y heces provocan la nitrogenación del suelo, modifican las propiedades de éste y desaparecen las plantas locales propias del territorio, que son sustituidas por especies nitrófilas más comunes y menos exigentes, perdiéndose biodiversidad.

La contaminación de las aguas provoca el cambio de los parámetros físico-químicos del agua con lo que ésta pierde calidad afectando negativamente a la fauna acuática, tanto a ejemplares adultos como a sus fases larvarias: peces, moluscos, anfibios, insectos acuáticos… si la contaminación es persistente o las sustancias son muy tóxicas se llega a producir la desaparición total de la fauna acuática en todo un tramo fluvial.

No menos impactantes son las emisiones a la atmósfera de gases de combustión cuando las actividades se hacen en vehículos a motor. Así mismo, la emisión de ruidos y gritos alteran la tranquilidad que muchas especies necesitan. Derivados de los residuos abandonados o por conductas inapropiadas se producen los incendios forestales, cuyas desastrosas consecuencias son suficientemente conocidas.

Suelos

El suelo sufre la presión de la estancia o paso de personas (participantes, público) y vehículos, los cuales ocasionan la compactación del mismo, impidiendo su aireación y oxigenación, y disminuyendo la capacidad de infiltración del agua, con lo que aumenta la escorrentía y se aceleran los procesos erosivos de acarcavamiento, con el consiguiente arrastre y pérdida de humus y empobrecimiento o desaparición de la biota edáfica.

Los perjuicios son muy graves en ambientes de lenta regeneración. Como los suelos áridos, dada la dificultad de crecimiento vegetal y la meteorología extrema de nuestra región, con fuertes vientos que arrastran el polvo o tormentas que aceleran la erosión. Igualmente son vulnerables las paredes rocosas por la colocación de anclajes mecánicos o químicos los cuales causan fragmentación de la roca y aceleran los procesos de meteorización y descomposición de la misma. Altamente sensibles son también algunos ambientes de alta montaña como las turberas, donde unos pocos milímetros de sustrato tardan décadas en formarse, o los ibones, donde las frías aguas enlentecen notablemente los procesos biológicos y las larvas de anfibios necesitan varios veranos para completar la metamorfosis.

Daños en la vegetación

Los daños en la cubierta vegetal son el impacto más notorio y visible. El paso continuado de senderistas, caballos, bicicletas, motos o vehículos de cuatro ruedas aplasta y destruye la vegetación por abrasión y el suelo queda desnudo, originándose incipientes surcos. Es el principio de la acción erosiva que ampliarán el viento y el agua, incrementando la profundidad y anchura de los surcos. Este fenómeno se multiplica cuando senderistas o vehículos salen del camino principal y crean atajos, conducta habitual contraria a una de las principales recomendaciones de los manuales de buenas prácticas.

aglomeración de montañeros

Aglomeración en una vía ferrata del Pirineo. Huesca. Julio, 2018

En otras ocasiones se produce la eliminación directa e intencionada de vegetación porque ocasiona molestias. Así sucede al abrir senderos para BTT, equipar vías de escalada (Moreno Moya, 2016) o de descenso de barrancos. Especialmente sufren las plantas rupícolas, algunas de ellas endémicas. El uso posterior de las vías produce la rotura de ramas, desgarros y heridas en la corteza de arbustos y árboles por usarlos como puntos de anclaje o simplemente por el roce continuado de los usuarios. También sufre la vegetación por atar y luego arrancar de las ramas las cintas y las bandas señalizadoras de recorridos. Estos daños perjudican a las plantas ya que las debilitan o son la puerta de entrada de infecciones.

Frente a la destrucción y desaparición de la vegetación, siempre aparentes, se pueden dar procesos menos perceptibles como es el cambio de la composición florística de un territorio por la modificación de las condiciones ambientales, bien sea por la alteración de las propiedades del suelo, la introducción de especies exóticas o por cambios en la comunidad de animales herbívoros y/o polinizadores, llegándose a la extinción local de alguna especie propia del territorio.

Incluso actividades tan supuestamente respetuosas como la fotografía pueden llevar a arruinar un enclave cuando la concentración de aficionados por retratar alguna codiciada planta por su singularidad o belleza, aplasta y modifica el hábitat donde vive aquélla.

Molestias a la fauna

Impactos comunes a cualquier actividad son las molestias y expulsión de la fauna del escenario de la actividad. La sola presencia humana fuerza a los animales a alejarse o esconderse, obligándoles a suspender sus actividades normales y huir a ocupar espacios marginales menos favorables, lo que les expone a mayores riesgos (depredación, inclemencias, disparos, atropellos) y mayor consumo energético para sobrevivir. Este fenómeno se agrava en espacios reducidos (cuevas, barrancos, arroyos) o en momentos críticos como la época de reproducción, la oscuridad de la noche, o por la emisión añadida de ruidos, voces o luces.

Una de las práctica más controvertidas sigue siendo la escalada en paredes donde habitan aves rupícolas amenazadas (alimoches, halcones, buitres y quebrantahuesos…) ya que la presencia de escaladores ahuyenta a los adultos que incuban o protegen a huevos y pollos, que llegan a morir de frío o inanición o bien provoca el salto al vacío de los pollos, espantados por la cercanía humana. Incluso, sin abandonar el nido, se ha constatado que la simple presencia humana a distancias considerables disminuye el éxito reproductor de las rapaces rupícolas.

También hay que mencionar la mortalidad de fauna por atropello (los reptiles y anfibios son los más afectados) en pistas y senderos o por la manipulación y captura de animales por el afán de sostener o fotografiar un espécimen salvaje. Pero no sólo hay que tener en cuenta las molestias fuera de la época de cría. Los animales necesitan descansar y alimentarse, especialmente al final del verano y otoño, para acumular reservas frente a la migración o para invernar. Escalar o sobrevolar paredes donde reposan las rapaces o abrir senderos para BTT o para travesía con raquetas en una zona boscosa es perjudicial tanto para los escasos urogallos como los comunes jabalíes y corzos porque supone empujarlos a lugares más expuestos.

moteros

Motos de trial por los yesos de El Castellar

Estas molestias tienen efectos indeseables muy sutiles, como son los cambios en la conducta de los animales. Algunas especies han modificado sus hábitos diurnos y se han vuelto crepusculares o nocturnas obligadas por la continuada presencia humana en sus territorios. Ello les perjudica ya que tienen menos oportunidades de acceder al alimento y son más vulnerables a los depredadores. Por otra parte, el abandono de restos de comida atrae a carroñeros y oportunistas (zorros, córvidos), que proliferan en exceso y luego depredan sobre especies más vulnerables. Se altera así la composición de las comunidades faunísticas.

Al remover el suelo o desplazar piedras y troncos en tierra firme para acampar o vivaquear se priva a los animales que viven bajo ellos de protección frente a la insolación o los depredadores. Desplazar las piedras -con la consiguiente movilización del fango- de un arroyo para vadearlo o crear un remanso donde refrescarse no sólo priva a los animales de refugio sino que da al traste con las puestas de peces o anfibios.

En una época en la que el transporte permite el trasiego de personas y materiales a grandes distancias en breve tiempo, el turismo es un factor de expansión de especies invasoras y agentes patógenos. Semillas de plantas, insectos y huevos o larvas de algunos invertebrados exóticos pueden ir en ropa, calzado o equipo deportivo y pasar en pocas horas de un río a otro, de un embalse del Somontano a un ibón de alta montaña; o de Madrid a Benasque. Así por ejemplo es fácil propagar el mejillón cebra entre distantes masas de agua. También es especialmente preocupante la expansión en el medio acuático del hongo Batrachochytrium dendrobatidis que afecta a los anfibios con mortalidades superiores al 90%.

moteros

Erosión por BTT en barranco Las Almunias. Zaragoza

Conflictos de uso

Por otra parte hay que resaltar que determinadas conductas perjudican al resto de usuarios. El griterío habitual de los grupos, el avasallamiento de los que van en vehículos o los ruidos de motos y quads impiden a usuarios más respetuosos el disfrute del silencio o los sonidos de la naturaleza o ahuyentan a la fauna que han ido a observar. Por no hablar de los residuos orgánicos y de las heces abandonadas incluso en zonas de paso o estancia, que no sólo delatan una absoluta falta de respeto sino que suponen una fuente de contaminación bacteriana (Palomo, 2017). Este tipo de conductas expulsan a usuarios exigentes que buscan calidad en paisaje, flora y fauna.

Regular, prohibir… renunciar

Hasta aquí se han repasado las consecuencias de la explotación a que está sometido el medio ambiente por unas actividades deportivas y de ocio que deberían otorgar un trato exquisito a esa naturaleza de la que toman el nombre. Ahora que se habla tanto de poner en valor los recursos naturales, es decir, rentabilizar económicamente la naturaleza, hay que incidir que la suma de impactos implica una pérdida del capital natural que hipoteca el desarrollo futuro.

Los conflictos entre conservación y prácticas deportivas vienen de lejos y se prevé crezcan junto con la expansión y evolución de aquéllas y la masificación de los participantes. Por ello es ineludible la regulación de las mismas, lo que implica un control desde las administraciones competentes, no siempre fácil en un territorio amplio como el aragonés y la habitual escasez de recursos humanos y materiales. A pesar de que la falta de planificación y la lentitud en adoptar regulaciones son una constante de los poderes públicos (Pérez y de Pedro, 2007), son imprescindibles una normativa legal clara y una actuación rigurosa de las autoridades, responsables de preservar el patrimonio común.

El verano pasado las autoridades desmontaron una highline (sirga de nylon para andar en equilibrio) que cruzaba el barranco de Mascún -peligrosísima para aves y para el helicóptero de rescate- y sorprendieron a un individuo navegando en kitesurf (tabla arrastrada por cometa) en el ibón de Plan. Ejemplos ambos de cómo algunos actúan al margen de cualquier norma, e incurrir en la más absoluta ilegalidad. En el lado opuesto, y a raíz del suceso de Plan, los científicos recordaron la presión humana que sufren los ibones pirenaicos ante la falta de regulación con el acceso masivo de visitantes y su uso para baño con todo tipo de artefactos, y llamaron la atención ante el fenómeno de banalización del paisaje.

Pero la regulación es problemática porque hay que vencer muchas resistencias. Así, sólo tras numerosas denuncias de las organizaciones ecologistas, el Gobierno de Aragón se avino a consensuar y publicar en 2016 una orden que regula la escalada (1500 vías, de las que el 80% carecían de autorización) en el Parque Natural de la Sierra de Guara dado el gran crecimiento que había experimentado la práctica de la escalada deportiva, mucho más intensiva y agresiva que la clásica, y que se declararan al menos unas zonas de tranquilidad donde no se permiten estas prácticas.

escalada

Escalada en Morata de Jalón

Menos afortunada ha sido la rana pirenaica cuyo obligado plan de conservación fue retirado a finales de 2016 por el consejero responsable de medio ambiente cuando estaba a exposición pública, ante las críticas de la Asociación de Turismo Deportivo de Aragón y algunos ayuntamientos y Diputación de Huesca.

A vece se olvida que los espacios naturales se protegen para preservar los procesos ecológicos. Ya que no han sido afectados por la urbanización o la industrialización, no deben convertirse en estadios ni parques temáticos. Cuando el propio Jefe del Estado S. M. el Rey Don Felipe VI recordó este verano, en el centenario del PN de Ordesa, que los espacios naturales están amenazados por el cambio climático, las especies invasoras y el aumento de turistas, es que, realmente, éstos son un problema.

Por otra parte aunque muchas actividades se publicitan como sostenibles o ecológicas, en estos momentos no existe un certificado que acredite que una empresa o actividad de naturaleza es sostenible y respetuosa con el entorno. No obstante ya hay sectores deportivos concienciados que no sólo proponen regular o prohibir sino renunciar a escalar, ascender o transitar determinados lugares (Escribano, 2017). Pero esto se merece un capítulo aparte.

BIBLIOGRAFÍA

+ Escribano, A. 2017. Reflexiones: ¿Prohibición o regulación? Luces de Montaña. Montaña y sostenibilidad. En: http://lucesdemontana.org
+ Luque Valle, P. et al. 2012. Los efectos ambientales de las actividades físicas en el medio natural existen. II Congreso de la Asociación Española de Ciencias del Deporte. INEF-Madrid.
+ Martínez Agraz, A. et al. 2005. Los recursos naturales como factor de desarrollo. Primeras Jornadas sobre Turismo Sostenible en Aragón. Zaragoza. En: http://www.aragon.es
+ Moreno Moya, M. 2016. Escalando en un hábitat sensible. Luces de Montaña. Montaña y sostenibilidad. En: http://lucesdemontana.org
+ Palomo, I. 2017. Cómo cagar en el monte: revisión de la literatura científica. Luces de Montaña. Montaña y sostenibilidad. En: http://lucesdemontana.org
+ Pérez y de Pedro, P. 2007. El impacto de los deportes en el medio natural y su repercusión socioeconómica. En: http://munideporte.com.


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