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ALBARDÍN

7th febrero 2006 | Estepas,Flora

albardín

El albardín (Lygeum spartum) o esparto de Aragón es una de las plantas típicas de las zonas esteparias del Valle del Ebro. Es una gramínea de unos cincuenta a sesenta centímetros de altura que se reconoce fácilmente por la bráctea papirácea persistente que protege la inflorescencia, de una sola espiguilla con dos flores.

Habita hondonadas y vaguadas donde se acumula el suelo arcilloso fino, a veces de tipo salino o yesoso, en áreas secas y soleadas. Posee un rizoma horizontal recubierto de escamas duras del que salen abundantes hojas totalmente enrolladas y rígidas. Florece de abril a junio.

Posee gran interés ecológico porque sus formaciones, los albardinales, protegen el suelo de la erosión y cobijan una fauna esteparia singular. Con sus hojas se trenzaban sogas y cuerdas bastas (fencejos) para diversos usos agrícolas. En las últimas décadas los albardinales han sufrido una brutal regresión en el Valle del Ebro debido principalmente a las roturaciones agrícolas.

albardín

Lygeum spartum (albardín) [Herbario de Jaca]

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LA TORDA Y EL ALMEZ

21st enero 2006 | Aves,Biodiversidad,Fauna,Flora

Turdus viscivorus

Zorzal charlo. Zaragoza, 2005.

Este zorzal charlo, popularmente conocido como torda, fue sorprendido cuando venía a comer los frutos de un almez o latonero (Celtis australis), como se aprecia en la foto. El almez es un árbol emparentado con los olmos, que da unos frutos del tamaño de un guisante con un duro hueso interior y una fina pulpa comestible. A pesar de que los frutos del almez no suministran excesivo alimento, al ser muy numerosos, atraen en otoño a pájaros como zorzales, estorninos y gorriones. La ventaja de poner árboles autóctonos de frutos comestibles es que jardines y parques se llenan de vida y suavizan la dureza del asfalto y el hormigón.

Por cierto, el zorzal charlo (Turdus viscivorus) debe su nombre científico a que come también los frutos del visco o muérdago (Viscum album), una planta parásita de los pinos que da unos frutos carnosos blancos en invierno, una planta de la que en algunas zonas utilizan sus ramillas con frutos como adorno en Navidad, en vez del acebo.

Los zorzales sirven como dispersores de las plantas que consumen ya que al comer los frutos ingieren las semillas que luego expulsan con los excrementos en otro lugar. He aquí una muestra de las complejas relaciones que existen entre los seres vivos y de cómo se sustenta la biodiversidad.

Los zorzales están bastante perseguidos, tanto por cazadores de escopeta como por los que utilizan liga -un pegamento que antes se extraía de los frutos del muérdago ¡que casualidad!- y que colocan en varillas en árboles donde se posan estas aves. También me han contado cómo en algunos pueblos se cazaban en invierno los zorzales en los olivares con una luz de carburo que los deslumbraba y una estaca -una raqueta en tiempos más modernos-.

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LA BIODIVERSIDAD EN ZARAGOZA

2nd enero 2006 | Atentados ecológicos,Biodiversidad,Fauna,Flora

Torrecilla

Con motivo de la Agenda 21 de la ciudad de Zaragoza se ha constituido una mesa de la biodiversidad: ya era hora de que se crease un foro de reflexión sobre este tema que tan de cerca vivimos los naturalistas zaragozanos. Se nos ocurren muchas cosas para poner sobre la mesa y, poco a poco, las iremos concretando.

La ciudad de Zaragoza, por su situación biogeográfica y su ubicación específica en el cruce de los ríos Ebro, Gállego y Huerva da vida a una importante biodiversidad que se expresa principal-mente en algunos lugares destacados de su amplio término, expresión de ámbitos esteparios, forestales y riparios (Galacho de Juslibol, Montes del Castellar, Vedado de Peñaflor, Montes de Villamayor, estepas del sur, Salada de Mediana, sotos y riberas del Ebro y del Gállego, dolinas de Casetas, escarpes, tollos y un largo etc.).

La importancia de este patrimonio de biodiversidad se justifica desde distintas ópticas tales cómo el número y representatividad de las especies presentes, la calidad de los hábitats, la conectividad geográfica, las densidades de población o la reproducción.

En diversas ocasiones hemos manifestado que la ciudad de Zaragoza figuraba en primera línea de las grandes ciudades europeas con un patrimonio natural excepcional. El mantenimiento de estos valores naturales es un indicador inequívoco de calidad ambiental y es fundamental para dar credibilidad a la Agenda 21 Local de Zaragoza.

Estos valores están ahora amenazados por el crecimiento de la ciudad que está creando un “vacío” biológico en amplias áreas de su entorno, así como importantes barreras ecológicas (AVE, cinturones…).

Entre las especies presentes figuran algunas del catálogo autonómico de especies amenazadas y otras que pueden ser indicadoras de calidad de los hábitats y que son a la vez sensibles a la presencia humana. La desaparición en el término municipal de Zaragoza y alrededores de cualquiera de estas especies indicaría una pérdida sustancial de calidad y la materialización de las amenazas resultantes del crecimiento de la ciudad.

Por otra parte, el mantenimiento de la biodiversidad presente y de su dinámica se basa también en superficies y conectividad de hábitats naturales de buena calidad.

Conservar la biodiversidad, es decir, el patrimonio natural de la ciudad de Zaragoza y sus señas de identidad biogeográficas significa conocer lo que tenemos y en qué situación se encuentra. Significa no sólo hacer el seguimiento de poblaciones, sino también consolidar las especies y hábitats más frágiles. Significa también recuperar en lo posible aquello que, recientemente, se hubiera perdido.

Para llevar a buen fin estos objetivos y demostrar que Zaragoza es capaz de crecer de forma sostenible, conservando intacto su legado natural, son precisos recursos y voluntad; y más voluntad que recursos.

El PTR, el último gran atropello a la biodiversidad, ejemplo paradigmático de la “desestepización” del entorno de Zaragoza podía haber causado un impacto paisajístico menor, quedar integrado y mantener unos valores estépicos mínimos. No queremos pensar lo que los movimientos de tierras habrán supuesto de mortandad en pequeños vertebrados e invertebrados terrestres (algunos protegidos) que se podían haber mantenido en isletas, junto con la vegetación característica.

La mesa de biodiversidad de la Agenda 21 Local de nuestra ciudad es un excelente instrumento pero su credibilidad dependerá de su capacidad por quedar integrada en el proyecto de ciudad, políticamente hablando.

Sería importante que, con cierta urgencia, este Ayuntamiento fuese capaz de hacer un seguimiento de poblaciones de aves esteparias y rapaces nidificantes (halcón común, sisón, búho real, águila real, águila culebrera, alimoche, collalba negra…) en el término municipal y alrededores, como bioindicadores que son, en coordinación con los correspondientes servicios autonómicos.

Quedan muchos detalles por incluir en un documento de referencia sobre la biodiversidad en el término municipal de Zaragoza, detalles que serán indicadores de calidad de este documento y que necesitarán, para ser debidamente incluidos, de algo más que la participación ciudadana.

Henri Bourrut Lacouture, biólogo y miembro de ANSAR
Zaragoza, 2005


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