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Posts archivados en la categoría Fauna

EL RASTRO DEL JABALÍ

14th febrero 2006 | Fauna,Mamíferos,Rastros

Huella de jabalí

Cuando camina con tranquilidad y pasa sobre el barro o la tierra húmeda, el jabalí suele dejar una huella característica. Los dos dedos principales de sus pezuñas quedan superpuestos. Se aprecia bien cómo la pezuña trasera se superpone a la delantera, de mayor tamaño. Los jabalíes, como los mamíferos en general, no son fáciles de ver, pero sí se pueden detectar sus rastros, bien sean huellas, hozaduras o excrementos.

El jabalí (Sus scrofa) se llama en Aragón chabalí o jabalín. Llegan a pesar 80kg los machos. Es un mamífero artiodáctilo de la familia de los suidos, antepasado del cerdo doméstico. Presenta un aspecto rechoncho, cuello corto, patas cortas y delgadas; posee un pelaje de color generalmente pardo formado por pelos duros o cerdas. Los machos son notablemente mayores que las hembras y aquéllos poseen una cabeza más ancha, dotada de unos caninos grandes y curvados hacia arriba denominados colmillos o defensas. Son omnívoros, consumiendo un amplio espectro de alimentos. Desde patatas, manzanas, bellotas y hayucos, hasta serpientes, huevos, pollos de aves y gazapos. El alimento es localizado generalmente mediante el olfato bajo el suelo o piedras que remueve hozando con la jeta.

Es fácil detectar la presencia de jabalí por sus rastros al hozar, los revolcaderos en el barro donde se baña o las marcas en troncos donde se rasca. Se distribuye ampliamente por todo Aragón, prefiriendo las zonas arboladas e intrincadas donde encuentra refugio. Es abundante e intensamente cazado, a veces atraído de forma ilegal con gasoil vertido en alguna poza ya que así acude a desparasitarse. Suele causar daños en los cultivos.

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EL VALOR DE LAS ESTEPAS DE ZARAGOZA

12th febrero 2006 | Biodiversidad,Estepas,Fauna,Flora,Geología,Paisajes

El Barranco de Las Almunias

Alrededor de Zaragoza, en brusco contraste con las riberas del Ebro, se extienden grandes superficies esteparias en un paisaje de lomas suaves con valles amplios (llamados localmente “vales”) en cuyo fondo, a veces, la incisión del agua de tormenta abre barrancos angostos (o “tollos”), cuyas orillas se desmoronan por erosión remontante. Junto con las arcillas y las gravas de terraza, es muy frecuente el yeso, lo que produce un matorral mediterráneo peculiar por la presencia de especies gipsícolas (adaptadas al yeso), como Gypsophila struthium subsp. hispanica, Launaea pumila, Herniaria fruticosa o Campanula fastigiata, plantita minúscula más frecuente en las estepas centroasiáticas, además de líquenes terrícolas que visten el suelo de blanco, amarillo y rosa. La jarilla de escamas (Helianthemum squamatum) vive en los suelos más descarnados de las cimas y laderas muy pendientes y el asnallo (Ononis tridentata) indica los suelos yesosos más profundos al pie de las laderas, con poca pendiente. Esta vegetación gipsícola es muy rara en el conjunto de Europa, por lo que se considera hábitat prioritario en la Directiva Hábitats de la Unión Europea.

En el fondo de las vales, donde se acumula el limo que se ha erosionado de los cerros, aparecen espartales de albardín (Lygeum spartum), que antes se usaba para hacer cuerdas y alpargatas, junto con tulipanes (Tulipa sylvestris subsp. australis), Fritillaria lusitanica y multitud de plantas anuales de 2 a 15 cm de altura, que desarrollan toda su vida en un par de semanas de marzo o abril, antes de que la sequía sea demasiado agobiante.

Estos espartales han sido sustituidos a menudo por cultivos de cereal de secano. Cuando los cultivos se abandonan por el pobre rendimiento, los invaden matorrales nitrófilos similares a los del norte de África, con ontina (Artemisia herba-alba) y sisallo (Salsola vermiculata), plantas grises para protegerse del sol inclemente, que le prestan su color característico al paisaje gris. Junto a ellas, destacan los enormes cardos, como los endemismos ibéricos Onopordum nervosum y Carduus nigrescens subsp. assoi. En la parte más alta de los cerros, donde se producen menos heladas en invierno y a menudo sobre un estrato calizo, aparecen coscojares de Quercus coccifera con pino carrasco (Pinus halepensis) y la vegetación se hace un poco más parecida a la del litoral mediterráneo, aunque sigue siendo bastante continental.

La lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus) se atreve a salir a pleno sol y el sapo corredor (Bufo calamita) y el de espuelas (Pelobates cultripes) se atreven a hacer sus puestas en charcas para las ovejas, que se pueden quedar secas en cualquier momento. La alondra de Dupont (Chersophilus duponti), localmente conocida como “rocín”, comparte el hábitat con el alcaraván (Burhinus oedicnemus) y las tres collalbas (Oenanthe hispanica, O. leucura y O. oenanthe). El águila real (Aquila chrysaetos) es muy frecuente sobrevolando la zona y el búho real (Bubo bubo) anida en los barrancos. La tranquilidad de la cual se benefician estas grandes rapaces está muy relacionada con uno de los valores subjetivos que algunos apreciamos en la estepa: la magnífica sensación de soledad que se obtiene cuando se divisan miles de hectáreas y no se ve un ser humano.

Javier Puente

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LA TORDA Y EL ALMEZ

21st enero 2006 | Aves,Biodiversidad,Fauna,Flora

Turdus viscivorus

Zorzal charlo. Zaragoza, 2005.

Este zorzal charlo, popularmente conocido como torda, fue sorprendido cuando venía a comer los frutos de un almez o latonero (Celtis australis), como se aprecia en la foto. El almez es un árbol emparentado con los olmos, que da unos frutos del tamaño de un guisante con un duro hueso interior y una fina pulpa comestible. A pesar de que los frutos del almez no suministran excesivo alimento, al ser muy numerosos, atraen en otoño a pájaros como zorzales, estorninos y gorriones. La ventaja de poner árboles autóctonos de frutos comestibles es que jardines y parques se llenan de vida y suavizan la dureza del asfalto y el hormigón.

Por cierto, el zorzal charlo (Turdus viscivorus) debe su nombre científico a que come también los frutos del visco o muérdago (Viscum album), una planta parásita de los pinos que da unos frutos carnosos blancos en invierno, una planta de la que en algunas zonas utilizan sus ramillas con frutos como adorno en Navidad, en vez del acebo.

Los zorzales sirven como dispersores de las plantas que consumen ya que al comer los frutos ingieren las semillas que luego expulsan con los excrementos en otro lugar. He aquí una muestra de las complejas relaciones que existen entre los seres vivos y de cómo se sustenta la biodiversidad.

Los zorzales están bastante perseguidos, tanto por cazadores de escopeta como por los que utilizan liga -un pegamento que antes se extraía de los frutos del muérdago ¡que casualidad!- y que colocan en varillas en árboles donde se posan estas aves. También me han contado cómo en algunos pueblos se cazaban en invierno los zorzales en los olivares con una luz de carburo que los deslumbraba y una estaca -una raqueta en tiempos más modernos-.

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DE ARBOLES Y ALMEJAS

16th enero 2006 | Atentados ecológicos,Biodiversidad,Expo2008,Fauna,Humor,Moluscos

humor

Los vecinos del ACTUR denuncian en la prensa que los de la Expo se están cargando en Ranillas árboles monumentales de las torres agrícolas existentes. Como están explanando todo para hacer los pabellones y el canal de aguas bravas y el acuario, pues los árboles les molestan. Agua y desarrollo sostenible es el lema de la Expo, por si alguien no se acuerda.

Los árboles aún se dejan ver y se nota cuando los derriban, pero los moluscos del río, los autóctonos, ya se los llevaron este verano. Ese es el concepto de desarrollo sostenible que nos quieren hacer tragar.

Puente III Milenio

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