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Posts archivados en la categoría Geología

BARRANCO DE LAS ALMUNIAS

24th septiembre 2006 | Estepas,Fauna,Flora,Geología,Paisajes

Las Almunias

Puente natural. Barranco de Las Almunias (Zaragoza). Septiembre, 2006

El barranco de las Almunias es un lugar especial -y muy afamado- para los zaragozanos pues es el escenario de las caminatas que hacen los senderistas, forma parte del circuito de los ciclistas de bici de montaña –también de los moteros de moto-cross, que alteran con el ruido la tranquilidad del monte- y es el área de campeo de los naturalistas que van a estudiar plantas, aves o reptiles. Y cómo no, de fotógrafos, solitarios y amantes del aire libre. En fin, el barranco es un espacio vigoroso, casi mítico para los zaragozanos, que se refieren a él simplemente con su evocador nombre propio: Las Almunias. Hacerse Las Almunias lo dice todo. No hace falta más.

Hoy hemos estado allí Sekano y Barracuda, haciendo acopio de innumerables fotos las cuales, seguro, van a ilustrar más de un artículo de nuestros blogs. El paraje estaba excepcionalmente bello tras las tormentas de septiembre y por el día tranquilo y a ratos soleado que nos ha acompañado.

El barranco de las Almunias es tributario del río Huerva por su margen derecha. Recoge las aguas de una amplia cuenca de la ladera oeste de La Plana y corre sinuoso y encajado hacia el río. Está excavado en yesos y arcillas, en su tramo bajo, originando curiosas formas, como es el caso del puente natural en la confluencia de dos cauces. Ya en las proximidades de La Plana, en la cabecera, aparecen las calizas.

El barranco principal posee numerosos barrancos laterales que, a su vez, se ramifican, configurando una extensa y laberíntica red de cauces, lo que proporciona al lugar un encanto añadido.

Las Almunias

Inula crithmoides. Barranco de Las Almunias (Zaragoza). Septiembre, 2006

Domina la vegetación esteparia en la parte final del barranco y el matorral mediterráneo en la superior. Pero los protagonistas del enclave son la collalba negra, un pájaro que habita los escarpes de yeso y que tiene en este lugar la mayor densidad de población de todo Aragón, la curruca rabilarga, también muy abundante, y la Inula crithmoides, planta propia del litoral pero que en Aragón sólo vive en las áreas salinas del Valle del Ebro y que aquí la encontramos en el fondo del barranco dado su carácter salobre. Otros habitantes de Las Almunias son el búho real, que aprovecha los recónditos recovecos de la red de barrancos, y otras rapaces rupícolas como el mochuelo y el cernícalo común.

Cómo ir:

Se sale de Zaragoza por la carretera de Valencia (N-330) hasta Santa Fe. Allí se cruza el río y por la calle principal de la urbanización se sale al camino de Cuarte-Zaragoza, donde desemboca el barranco. Se cruza el camino y se accede por la pista que deja a la derecha una escombrera. A unos cien metros del camino de Cuarte la pista asciende hacia La Plana justo en la confluencia de dos barrancos. Se abandona la pista y se sigue por el de la derecha, que es el barranco de las Almunias, habiendo un sendero que lo hace transitable.

Las Almunias

Barranco de Las Almunias (Zaragoza). Septiembre, 2006

El topónimo almunia proviene del árabe al-munya, que significa el huerto. Probablemente, la existencia de una importante huerta en la ribera del Huerva, donde desemboca el barranco, diera nombre al mismo. Hoy el barranco de las Almunias está incluido en el LIC de Las planas y estepas de la margen derecha del Ebro y de la ZEPA Río Huerva y Las Planas por sus valores botánicos y faunísticos, pero no hay que olvidar el valor paisajístico, pues la aridez y la acción del agua sobre las rocas origina un paisaje singular y en constante evolución.

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YESOS DE BARBASTRO

19th agosto 2006 | Estepas,Geología,Paisajes

Yesos de Barbastro

Yesos en Peraltilla (Huesca). Al fondo, Sierra de Guara. Julio, 2005

Entre Huesca y Barbastro la carretera nacional N-240 discurre sobre terrenos constituidos por arcillas y areniscas básicamente. Pero en las inmediaciones de Peraltilla el paisaje cambia bruscamente tanto por el color del suelo como por los perfiles del terreno. Se trata de los denominados yesos de Barbastro, una formación geológica singular porque supone una discontinuidad en el sustrato habitual de la zona. Se trata de unos yesos de edad oligocena (Periodo Terciario). En la toponimia de la comarca a estas tierras se les denomina “chesas”.

Al ser el yeso una roca blanda el paisaje lo configuran unas suaves lomas entre las que se disponen unas vaguadas o vales de fondo plano donde se acumulan los limos fértiles y se instalan los cultivos de secano. Sobre los yesos aparecen las plantas gipsófilas (“gypsum”, yeso), propias de esta roca y que son habituales en los matorrales esteparios del centro del valle del Ebro pero que aquí el el Somontano oscenese resultan más llamativas. Por eso se pueden ver plantas tan características como la gipsofila o jabonera (Gypsophila hispanica) y el asnallo (Ononis tridentata), que en este lugar comparten el terreno con árboles como las carrascas (Quercus ballota) y los latoneros (Celtis australis).

La singularidad de esta formación geológica, junto con la vegetación asociada, que está considerada de interés prioritario, han llevado al Gobierno de Aragón a proponerla como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) con una extensión de casi 14.000 hectáreas (LIC Yesos de Barbastro) y que forme parte de la Red Natura 2000 europea. El LIC abarca una estrecha franja desde el río Alcanadre hasta el río Noguera Ribagorzana, interrumpida en el valle del río Cinca, que secciona la formación.

LIC Yesos de Barbastro [Mº Medio Ambiente]

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EL VALOR DE LAS ESTEPAS DE ZARAGOZA

12th febrero 2006 | Biodiversidad,Estepas,Fauna,Flora,Geología,Paisajes

El Barranco de Las Almunias

Alrededor de Zaragoza, en brusco contraste con las riberas del Ebro, se extienden grandes superficies esteparias en un paisaje de lomas suaves con valles amplios (llamados localmente “vales”) en cuyo fondo, a veces, la incisión del agua de tormenta abre barrancos angostos (o “tollos”), cuyas orillas se desmoronan por erosión remontante. Junto con las arcillas y las gravas de terraza, es muy frecuente el yeso, lo que produce un matorral mediterráneo peculiar por la presencia de especies gipsícolas (adaptadas al yeso), como Gypsophila struthium subsp. hispanica, Launaea pumila, Herniaria fruticosa o Campanula fastigiata, plantita minúscula más frecuente en las estepas centroasiáticas, además de líquenes terrícolas que visten el suelo de blanco, amarillo y rosa. La jarilla de escamas (Helianthemum squamatum) vive en los suelos más descarnados de las cimas y laderas muy pendientes y el asnallo (Ononis tridentata) indica los suelos yesosos más profundos al pie de las laderas, con poca pendiente. Esta vegetación gipsícola es muy rara en el conjunto de Europa, por lo que se considera hábitat prioritario en la Directiva Hábitats de la Unión Europea.

En el fondo de las vales, donde se acumula el limo que se ha erosionado de los cerros, aparecen espartales de albardín (Lygeum spartum), que antes se usaba para hacer cuerdas y alpargatas, junto con tulipanes (Tulipa sylvestris subsp. australis), Fritillaria lusitanica y multitud de plantas anuales de 2 a 15 cm de altura, que desarrollan toda su vida en un par de semanas de marzo o abril, antes de que la sequía sea demasiado agobiante.

Estos espartales han sido sustituidos a menudo por cultivos de cereal de secano. Cuando los cultivos se abandonan por el pobre rendimiento, los invaden matorrales nitrófilos similares a los del norte de África, con ontina (Artemisia herba-alba) y sisallo (Salsola vermiculata), plantas grises para protegerse del sol inclemente, que le prestan su color característico al paisaje gris. Junto a ellas, destacan los enormes cardos, como los endemismos ibéricos Onopordum nervosum y Carduus nigrescens subsp. assoi. En la parte más alta de los cerros, donde se producen menos heladas en invierno y a menudo sobre un estrato calizo, aparecen coscojares de Quercus coccifera con pino carrasco (Pinus halepensis) y la vegetación se hace un poco más parecida a la del litoral mediterráneo, aunque sigue siendo bastante continental.

La lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus) se atreve a salir a pleno sol y el sapo corredor (Bufo calamita) y el de espuelas (Pelobates cultripes) se atreven a hacer sus puestas en charcas para las ovejas, que se pueden quedar secas en cualquier momento. La alondra de Dupont (Chersophilus duponti), localmente conocida como “rocín”, comparte el hábitat con el alcaraván (Burhinus oedicnemus) y las tres collalbas (Oenanthe hispanica, O. leucura y O. oenanthe). El águila real (Aquila chrysaetos) es muy frecuente sobrevolando la zona y el búho real (Bubo bubo) anida en los barrancos. La tranquilidad de la cual se benefician estas grandes rapaces está muy relacionada con uno de los valores subjetivos que algunos apreciamos en la estepa: la magnífica sensación de soledad que se obtiene cuando se divisan miles de hectáreas y no se ve un ser humano.

Javier Puente

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YESOS, UN PAISAJE EXCEPCIONAL

11th enero 2006 | Biodiversidad,Estepas,Geología,Paisajes

Las Almunias

De entre todos los paisajes de Aragón hay uno que lo caracteriza y le da personalidad. Es el de los yesos. Un paisaje poco valorado pero que alberga una flora excepcional, especializada en sobrevivir en un sustrato especialmente extremo.

El paisaje de una comarca o región lo conforman múltiples y variados factores como son el suelo o sustrato que lo soporta, el relieve, la vegetación, las transformaciones ocasionadas por el ser humano. Incluso el clima, que modela el relieve y permite determinada vegetación o usos humanos. Pero sin duda el suelo, las rocas, son uno de los elementos clave ya que de sus características van a depender desde el color a las formas de relieve o la vegetación que se asienta sobre él.

En Aragón disfrutamos de muchos y muy variados paisajes. Pero hay un tipo de paisaje que es poco estimado en Aragón. Que despierta posturas y comentarios despectivos. Y es el paisaje que proporcionan los yesos. Es el medio gipsícola (del griego gypsos, yeso). Un medio poco propicio al asentamiento humano. Poco propicio a la vegetación frondosa y al verdor porque es un medio exigente, riguroso y selectivo. Un medio sólo apto para los mejor adaptados.

En los últimos tiempos los aragoneses estamos volviendo los ojos hacia los paisajes gipsícolas y esteparios redescubriendo sus valores y singularidades. En parte gracias al trabajo de científicos y naturalistas, pero en parte buena medida obligados por la legislación ambiental a la que estamos obligados por ser miembros de la Unión Europea ya que los medios gipsícolas son casi exclusivos de la Península Ibérica, y en Aragón poseemos las mejores representaciones de estos medios, por lo que tenemos la responsabilidad de conservarlos.

El yeso es un mineral. Su denominación química es sulfato cálcico hidratado (CaSO4 . 2H2O); es por tanto una sal. Los yesos se depositan por precipitación química de las sales contenidas aguas marinas o lacustres saladas en proceso de evaporación. Se trata, pues, de una roca de tipo sedimentario. En Aragón los yesos se encuentran en su mayor parte en las cubetas del Ebro y del Jalón-Jiloca. También afloran al sur de Teruel en el valle del Guadalaviar, así como en el Somontano oscense.

En el aspecto ecológico, el yeso como sustrato es una roca extremadamente singular, que origina unos paisajes muy particulares. Esto es más notorio en las zonas que los geólogos llaman de yesos casi puros, como sucede en el centro del Valle del Ebro. Aquí el paisaje es homogéneo, formado por suaves colinas de color blanquecino cubiertas de una escasa y rala vegetación, colinas que sobresalen de una compleja red de vaguadas de fondo plano o vales. No obstante, en otras zonas, el yeso viene asociado a diversas rocas sedimentarias, como arcillas, margas o calizas.

La vegetación de los yesos viene dada por sus características químicas. Son muy infiltrables y permeables, hecho que explica la baja tasa de escorrentía y erosión superficial. Sí en cambio existe una intensa erosión o lavado químico que arrastra sales y nutrientes a horizontes inferiores. Esto deja un pobre estrato superficial, lo que origina, a su vez, una escasa cobertura vegetal. Además, el yeso es ávido con el agua y la retiene, por lo que sólo determinadas plantas son capaces de bombear el agua desde sustrato hacia ellas. El romero, el asnallo y la albada o gipsofila son las plantas típicas de las colinas de yesos. En los fondos de val, donde se acumulan nutrientes y partículas, el suelo es más profundo y se instala el esparto o albardín, la ontina y el sisallo. Además, a pesar del aspecto blanquecino, el suelo de las colinas no permanece desnudo. Los líquenes colonizan la roca en superficie de una forma eficaz, lo cual se puede comprobar los días húmedos, cuando ellos aparecen hinchados y el suelo almohadillado.

José A. Domínguez

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