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Archivos de posts de febrero, 2006

VALLE DEL JILOCA

27th febrero 2006 | Paisajes

Valle del Jiloca

Las nevadas de febrero han dejado esta estampa en el Valle del río Jiloca. Al fondo destaca el cerro de San Ginés, junto a Peracense, conocido por su castillo rodeno.

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EL RASTRO DEL JABALÍ

14th febrero 2006 | Fauna,Mamíferos,Rastros

Huella de jabalí

Cuando camina con tranquilidad y pasa sobre el barro o la tierra húmeda, el jabalí suele dejar una huella característica. Los dos dedos principales de sus pezuñas quedan superpuestos. Se aprecia bien cómo la pezuña trasera se superpone a la delantera, de mayor tamaño. Los jabalíes, como los mamíferos en general, no son fáciles de ver, pero sí se pueden detectar sus rastros, bien sean huellas, hozaduras o excrementos.

El jabalí (Sus scrofa) se llama en Aragón chabalí o jabalín. Llegan a pesar 80kg los machos. Es un mamífero artiodáctilo de la familia de los suidos, antepasado del cerdo doméstico. Presenta un aspecto rechoncho, cuello corto, patas cortas y delgadas; posee un pelaje de color generalmente pardo formado por pelos duros o cerdas. Los machos son notablemente mayores que las hembras y aquéllos poseen una cabeza más ancha, dotada de unos caninos grandes y curvados hacia arriba denominados colmillos o defensas. Son omnívoros, consumiendo un amplio espectro de alimentos. Desde patatas, manzanas, bellotas y hayucos, hasta serpientes, huevos, pollos de aves y gazapos. El alimento es localizado generalmente mediante el olfato bajo el suelo o piedras que remueve hozando con la jeta.

Es fácil detectar la presencia de jabalí por sus rastros al hozar, los revolcaderos en el barro donde se baña o las marcas en troncos donde se rasca. Se distribuye ampliamente por todo Aragón, prefiriendo las zonas arboladas e intrincadas donde encuentra refugio. Es abundante e intensamente cazado, a veces atraído de forma ilegal con gasoil vertido en alguna poza ya que así acude a desparasitarse. Suele causar daños en los cultivos.

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EL VALOR DE LAS ESTEPAS DE ZARAGOZA

12th febrero 2006 | Biodiversidad,Estepas,Fauna,Flora,Geología,Paisajes

El Barranco de Las Almunias

Alrededor de Zaragoza, en brusco contraste con las riberas del Ebro, se extienden grandes superficies esteparias en un paisaje de lomas suaves con valles amplios (llamados localmente “vales”) en cuyo fondo, a veces, la incisión del agua de tormenta abre barrancos angostos (o “tollos”), cuyas orillas se desmoronan por erosión remontante. Junto con las arcillas y las gravas de terraza, es muy frecuente el yeso, lo que produce un matorral mediterráneo peculiar por la presencia de especies gipsícolas (adaptadas al yeso), como Gypsophila struthium subsp. hispanica, Launaea pumila, Herniaria fruticosa o Campanula fastigiata, plantita minúscula más frecuente en las estepas centroasiáticas, además de líquenes terrícolas que visten el suelo de blanco, amarillo y rosa. La jarilla de escamas (Helianthemum squamatum) vive en los suelos más descarnados de las cimas y laderas muy pendientes y el asnallo (Ononis tridentata) indica los suelos yesosos más profundos al pie de las laderas, con poca pendiente. Esta vegetación gipsícola es muy rara en el conjunto de Europa, por lo que se considera hábitat prioritario en la Directiva Hábitats de la Unión Europea.

En el fondo de las vales, donde se acumula el limo que se ha erosionado de los cerros, aparecen espartales de albardín (Lygeum spartum), que antes se usaba para hacer cuerdas y alpargatas, junto con tulipanes (Tulipa sylvestris subsp. australis), Fritillaria lusitanica y multitud de plantas anuales de 2 a 15 cm de altura, que desarrollan toda su vida en un par de semanas de marzo o abril, antes de que la sequía sea demasiado agobiante.

Estos espartales han sido sustituidos a menudo por cultivos de cereal de secano. Cuando los cultivos se abandonan por el pobre rendimiento, los invaden matorrales nitrófilos similares a los del norte de África, con ontina (Artemisia herba-alba) y sisallo (Salsola vermiculata), plantas grises para protegerse del sol inclemente, que le prestan su color característico al paisaje gris. Junto a ellas, destacan los enormes cardos, como los endemismos ibéricos Onopordum nervosum y Carduus nigrescens subsp. assoi. En la parte más alta de los cerros, donde se producen menos heladas en invierno y a menudo sobre un estrato calizo, aparecen coscojares de Quercus coccifera con pino carrasco (Pinus halepensis) y la vegetación se hace un poco más parecida a la del litoral mediterráneo, aunque sigue siendo bastante continental.

La lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus) se atreve a salir a pleno sol y el sapo corredor (Bufo calamita) y el de espuelas (Pelobates cultripes) se atreven a hacer sus puestas en charcas para las ovejas, que se pueden quedar secas en cualquier momento. La alondra de Dupont (Chersophilus duponti), localmente conocida como “rocín”, comparte el hábitat con el alcaraván (Burhinus oedicnemus) y las tres collalbas (Oenanthe hispanica, O. leucura y O. oenanthe). El águila real (Aquila chrysaetos) es muy frecuente sobrevolando la zona y el búho real (Bubo bubo) anida en los barrancos. La tranquilidad de la cual se benefician estas grandes rapaces está muy relacionada con uno de los valores subjetivos que algunos apreciamos en la estepa: la magnífica sensación de soledad que se obtiene cuando se divisan miles de hectáreas y no se ve un ser humano.

Javier Puente

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ALBARDÍN

7th febrero 2006 | Estepas,Flora

albardín

El albardín (Lygeum spartum) o esparto de Aragón es una de las plantas típicas de las zonas esteparias del Valle del Ebro. Es una gramínea de unos cincuenta a sesenta centímetros de altura que se reconoce fácilmente por la bráctea papirácea persistente que protege la inflorescencia, de una sola espiguilla con dos flores.

Habita hondonadas y vaguadas donde se acumula el suelo arcilloso fino, a veces de tipo salino o yesoso, en áreas secas y soleadas. Posee un rizoma horizontal recubierto de escamas duras del que salen abundantes hojas totalmente enrolladas y rígidas. Florece de abril a junio.

Posee gran interés ecológico porque sus formaciones, los albardinales, protegen el suelo de la erosión y cobijan una fauna esteparia singular. Con sus hojas se trenzaban sogas y cuerdas bastas (fencejos) para diversos usos agrícolas. En las últimas décadas los albardinales han sufrido una brutal regresión en el Valle del Ebro debido principalmente a las roturaciones agrícolas.

albardín

Lygeum spartum (albardín) [Herbario de Jaca]

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