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ENCINARES ¡QUÉ LUGARES!

20th octubre 2006 | Biodiversidad,Bosques,Etnografía,Flora,Ganadería,Paisajes,[NOMBREVILLA]

Quercus ilex ballota

Bellotas del encinar de Nombrevilla (Zaragoza). Septiembre, 2006

La encina (Quercus ilex) pasa por ser el árbol más emblemáticamente ibérico: tanto por su amplia distribución por la mayor parte de la península, como por su vinculación al paisaje y a la cultura tradicional.

Su gran variedad de denominaciones locales: carrasca, lecina, chaparro… nos habla, precisamente, de su íntima integración con la cultura rural y agrícola. La encina ha dado sombra, leña y bellota a personas y ganados. Ha sujetado la tierra y ha proporcionado la fertilidad del suelo de los secanos cerealistas. Pero también ha sido esquilmada y despreciada. Démosle el reconocimiento que se merece.

La encina es un árbol de la familia de las Fagáceas (Fagaceae). Puede alcanzar los 15 ó 20 metros de altura, en ocasiones incluso más, pero suele presentarse también como arbusto debido al intenso aprovechamiento al que se ha sometido a los encinares.

Posee un tronco recto o algo torcido, de corteza grisácea o pardusca, resquebrajada en grietas poco profundas. Las ramas son robustas, de erguidas a horizontales. Las ramillas son derechas o caídas, casi colgantes, recubiertas de un fieltro blanquecino. Las hojas llegan a permanecer en el árbol hasta 3 y 4 años. Son simples, alternas, de 2 a 7cm de longitud, de forma redondeada o lancelolada y de borde dotado de espinas, especialmente las de las ramas bajas o las de los renuevos. Las hojas son gruesas y coriáceas, de color verde lustroso por el haz y recubiertas de una borra blanquecina por el envés.

Las flores masculinas, muy numerosas, se agrupan en amentos en los extremos de las ramas. Dispersan el polen mediante el viento (anemogamia). Las flores femeninas, en menor número, van solitarias o en pequeños grupos y darán lugar a los frutos o bellotas. La floración tiene lugar en abril y mayo y las bellotas maduran en otoño, entre octubre y diciembre.

Quercus ilex ballota

Encinar de Nombrevilla (Zaragoza) sobre conglomerados silíceos. Septiembre, 2006

La encina es un ejemplo de vegetal esclerófilo, (esclero-, duro, -filo, hoja) debido al endurecimiento de las hojas como consecuencia del gran desarrollo que alcanza en ellas el esclerénquima bajo la cutícula. Con esta adaptación las plantas logran un gran ahorro hídrico. Ello es necesario en los ambientes en los que el periodo de sequía coincide con el periodo de calor estival, como es el caso del interior de la Pelínsula Ibérica.

Además, los estomas se concentran en el envés de las hojas, las cuales presentan en el envés pelos que actúan como protección y ayudan a mantener una capa de aire saturado de humedad en las proximidades de la superficie foliar que dificulta la pérdida de agua.

Sus formaciones se denominan encinares y son los bosques más característicos de la Iberia seca. La península Ibérica ostenta la mejor representación mundial de bosques planoesclerófilos mediterráneos, encinares y alcornocales. España posee la mayor extensión de encinar y Portugal de alcornocal.

Quercus ilex ballota

Encinar sobre suelo granítico. Sierra de Guadarrama.

Los botánicos llegan a diferenciar dos subespecies dentro de Quercus ilex. Por una parte, la subespecie Quercus ilex subsp. ilex y, por otra, Q. i. subsp. ballota también denominada Q. i. subsp. rotundifolia. Cada una de ellas posee una distribución diferente debido a sus requerimientos bien distintos. La subespecie ilex, denominada alsina o alzina, necesita de ambientes mucho más cálidos que ballota, la denominada carrasca. Por eso la alsina se extiende por comarcas litorales, mientras que la segunda coloniza el interior de la Península Ibérica, de clima más continentalizado y de inviernos fríos.

Usos y utilidades

La encina se aprovecha de múltiples formas. Se obtiene leña de alto poder calorífico -en muchas localidades aún se hacen cortas anuales por turnos-; de la madera se obtiene carbón vegetal; la bellota se emplea para alimentar el ganado porcino y la corteza se utilizaba en las tenerías. En épocas de escasez la bellota de carrasca ha sido consumida incluso por las personas.

En la Península Ibérica son afamados los productos derivados del cerdo ibérico alimentado con bellota en montanera, es decir, en libertad. Los encinares se explotan en forma de bosque adehesado, como en Andalucía occidental, Extremadura y la zona suroccidental de Castilla-León.

Dada la importancia económica de la encina, en el pasado se ha extendido por la acción humana al sembrarse bellotas. También, en tiempos recientes, el movimiento ecologista ha participado en la expansión del encinar utilizando bellotas o plantones de encina en sus repoblaciones. Igualmente, está en auge -al menos en Aragón- la plantación de encinas micorrizadas para obtener trufas, por parte de agricultores.

BIBLIOGRAFÍA
BLANCO CASTRO, E. & al. (1996) Los bosques ibéricos. Una interpretación geobotánica. Planeta.
LÓPEZ GONZÁLEZ, G. (1982) La guía de Incafo de los árboles y arbustos de la Península Ibérica. Incafo

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