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ABETALES ¡QUÉ LUGARES!

4th septiembre 2016 | Flora,Montañas,Naturalismo,Paisajes

Abies alba

Abetal con pino silvestre en barranco L’Asieso. Biescas. Huesca

El abeto blanco (Abies alba) es un árbol perennifolio de la familia PINACEAE de tronco recto y columnar. La corteza es de color ceniciento a blanquecino. Del color blanco de la corteza de los ejemplares jóvenes toma el nombre científico específico. Las ramas tienden a la horizontalidad y el árbol presenta un porte cónico. Las hojas son unas acículas lineares y planas, de hasta 3 cm de longitud. En el envés presentan dos bandas estomáticas blancas. Las piñas o conos que dan los piñones son erguidas y alargadas y se desarrrollan en las ramas superiores.

Abies alba

Distribución de Abies alba. Wikipedia

Es una especie de distribución eurosiberiana. En la Península Ibérica sólo se encuentra en Pirineos y sierras prepirenaicas, donde tiene su límite de distribución meridional. El abeto necesita de suelos profundos que conserven la humedad en verano, por lo que en nuestra península los bosques de abetos se encuentran en laderas orientadas al norte o en umbrías. Los principales abetales se hallan en Navarra, Huesca y Lérida. Los más meridionales se sitúan en Sierra de Guara y en el Montseny.

Abies alba

Ramilla mostrando el haz de sus acículas

Abies alba

Ramilla mostrando el envés de sus acículas

En los Pirineos vive principalmente entre los 900 y 1800 m de altitud. Forma bosques más o menos puros o mixtos con haya (Fagus sylvatica) y a veces con pino silvestre (Pinus sylvestris). En altitud es sustituido por el pino negro (Pinus uncinata). El abetal se caracteriza por constituir un bosque umbrío y fresco debido a la densidad con la que crecen los árboles. Es el hábitat de especies de gran valor ecoógico, muchas de ellas protegidas y que encuentran en el abetal su último refugio. Tanto de aves, como de hongos, líquenes o musgos.

Abies alba

Interior del abetal de L’Asieso

En los últimos tiempos, los abetales son objeto de controversia y preocupación. Los científicos han observado un síndrome que les afecta negativamente denominado declive o decaimiento por el que el abeto amarillea, pierde las hojas, deja de crecer en su ápice y muere. Las causas no están claras y se barajan entre otras, el cambio climático, que provoca mayores periodos de sequía, una mala gestión forestal de estos bosques o algún tipo de parásito, aunque esto último sería más bien una consecuencia de lo anterior y no una causa en sí.

Abies alba

Abetal aclarado por una saca de los ejemplares de mayor tamaño

Para los grupos ecologistas, contrarios a la explotación de estos bosques, los abetales deberían preservarse como bosques protectores pues crecen en zonas de fuerte pendiente y tender a limitar o se deberían evitar los aprovechamientos pues los importantes daños que conllevan la extracción de la madera impiden la regeneración del abetal y propician la invasión de especies menos exigentes como el pino silvestre. Para estas organizaciones, los abetales pirenaicos no se encuentran en unas condiciones óptimas al formar parte del borde sur de la distribución de la especie y verse afectados por un aumento de temperaturas, por lo que el mantenimiento de estos bosques depende de que sus masas forestales mantegan su integridad y su inercia biológica.


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