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LA VIOLENCIA QUE PERCIBIMOS

25th enero 2014 | Política y Sociedad

Un amigo lector hace una estricta lectura del artículo relativo al conflicto de Gamonal en sendos comentarios al mismo. Interpreta que la violencia que se ha desarrollado en el momento crítico del conflicto ha pervertido integralmente el movimiento vecinal y el logro de la paralización de las obras y que cualquier simpatía hacia ese movimiento implica justificar la violencia. Por lo que deduce que en el artículo también se justifica la misma.

Pues bien, frente a esa opinión, la mía es la de interpretar la violencia como un hecho secundario, accidental, colateral y puntual -espero- al movimiento vecinal el cual lleva ya una década de funcionamiento y que, al parecer, continúa activo vigilando la restitución de la calle. Aclaro que ya en 2005 los vecinos paralizaron un primer proyecto al alcalde Juan Carlos Aparicio con numerosas manifestaciones (Diagonal, 214).

Será ahora el movimiento vecinal el que tenga que evaluar si los violentos surgieron de entre los suyos y, si fue así, si ese surgimiento fue espontáneo o mediatizado; o bien si les metieron un gol y les infiltraron agitadores desde la parte contraria. Y actuar en consecuencia.

En el texto del artículo en cuestión hay una primera parte que se refiere al movimiento ciudadano y, una segunda, donde se plantea el tema de la violencia a valorar y analizar porque, como a algunos observadores con más criterio, rechina y sorprende ese brote en una localidad tan poco propicia a la misma y porque queda abierta la incógnita de ¿quién se ha beneficiado de la violencia?

De ahí, a inferir que al artículo justifica la violencia va un trecho. Eso sí, creo que, por ahora, hay que estar con los vecinos, que posiblemente cometan errores, pero no se puede ser neutral. Si no se está con ellos se está con los especuladores y opresores. Y ellos sí llevan años usando métodos de violencia más sibilinos.

Por otra parte, pasando a analizar los disturbios desde una cierta perspectiva -cosa que los medios convencionales no hacen-, considero que los hechos violentos no son la enfermedad sino el síntoma de un problema más profudo. Si bien los responsables materiales de los destrozos son unos jovenzanos determinados, cabe preguntarse qué es lo que les lleva a ello. ¿Ha fallado el sistema educativo?, ¿la sociedad en sí?, ¿los patrones sociales que transmitimos son correctos? Los disturbios violentos de Gamonal han ido parejos a la movilización vecinal pero también estallan en ocasiones menos conflictivas. Sin duda los sociólogos tienen tarea por delante.

Y pienso que el movimiento vecinal en España no se ha vuelto loco de repente.

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  • 1. Ramón  |  enero 26th, 2014 a las 2:10 am Usa el Saltamontes para subir

    Estimado José Antonio:

    Interpretas mal mis comentarios. Yo lo único que defiendo en este caso es que es un gran error legitimar la violencia física desatada a raíz de las protestas del barrio burgalés de Gamonal. No entro en el fondo de los argumentos de esas protestas, me parecen legítimos y ese movimiento vecinal está en su derecho de defender sus ideas, pero sin violencia física. Además, pienso que para entrar en ese fondo hay que conocer bien muchos aspectos del asunto de ese barrio, no es tan fácil desde la distancia de no vivir allí. No todos los habitantes de ese barrio están de acuerdo, pero no es ese tema el objeto de nuestro debate.

    El problema es que la denominada “ola de solidaridad” ha entrado en una espiral de “lucha vecinal” que muchos intelectuales están alentando con la legitimación de la violencia física que en ciertos momentos se ha desencadenado.

    Si puedes, lee con atención este artículo:
    http://blogs.cadenaser.com/lo-llevamos-crudo/2014/01/15/todos-somos-gamonal/

    Y este otro:
    http://resistenciaydemocracia.blogspot.com.es/2014/01/gamonal-y-la-violencia.html

    Y otro más intelectual si cabe:
    http://www.diariodemallorca.es/opinion/2014/01/18/utilidad-violencia-proposito-gamonal/904320.html

    Y aquí otro más simple que tergiversa el sentido de una cita de Gandhi:
    http://laventanaesmeralda.blogspot.com.es/2014/01/gamonal-el-triunfo-de-la-resistencia_15.html

    Son solo cuatro ejemplos, de distinto calado, pero similar conclusión, y hay muchos más de corte parecido. Es interesante comprobar cómo los argumentos que legitiman la violencia física desde posiciones ideológicas de izquierda ya han planteado perfectamente su postura. De igual modo que desde el poder de la derecha, y en ocasiones también de la izquierda cuando está en el poder, se ejerce otro tipo de violencia (legalizada), sin duda.

    Perdona que discrepe contigo, José Antonio. Pienso que es un error interpretar, como dices, en este caso “la violencia como un hecho secundario, accidental, colateral y puntual -espero- al movimiento vecinal el cual lleva ya una década de funcionamiento y que, al parecer, continúa activo vigilando la restitución de la calle”.

    Por supuesto, no tengo nada en contra del “movimiento vecinal”, ni mi postura es reaccionaria, ni nada de eso. Pero este asunto conviene reflexionarlo desde otra perspectiva, es lo que hago. Lo que pienso es que muchos (véanse esos argumentos esgrimidos en los enlaces que he indicado) han escogido al movimiento vecinal, caracterizado por su compromiso pacífico y dialogante, como los abanderados de otro tipo de lucha en la que la violencia física es un elemento crucial y decisivo para avanzar, para la consecución de unos fines que no se han logrado de otro modo no violento. Y esto ocurre con ocasión de los sucesos de Gamonal y la llamada “ola de solidaridad” en la que también se ha visto esa violencia física y que, tras la paralización de las obras en ese barrio de Burgos, continua produciéndose, ya sea para defender a los violentos que han sido detenidos o para no perder el impulso mediático generado.

    No, querido José Antonio, no es un hecho secundario, como tú dices. Aquí el debate no es si el movimiento vecinal tiene la razón o no la tiene (que seguramente la tiene, no lo pongo en duda, o es algo discutible, que también puede serlo). Aquí el debate es si, como dicen esos intelectuales, en España hemos superado los límites que la sociedad civil, a través de nuestro ordenamiento jurídico y la Democracia vigente como institución, había puesto para no recurrir a la violencia física ilegal frente a hechos o circunstancias que se pueden considerar socialmente injustas.

    Fíjate bien, porque se trata de un punto de inflexión social muy importante, en el que se pone en cuestión las instituciones democráticas que nos hemos dado desde la Constitución de 1978 e incluso se debate el alcance de esa democracia y se pone en cuestión. En cierto modo, esto no es más que el resultado del descontento social derivado de la crisis económica y política de los últimos años. Es una llamada al movimiento vecinal para que lidere una la revolución social, aglutinando a numerosos colectivos desencantados con la situación actual, en la que la violencia física no ocupa un lugar secundario, sino decisivo como ha ocurrido en otras muchas revoluciones sociales en la Historia.

    Es un debate de mayor calado del que explicas en esta nueva entrada y trasciende de lo que tratas de exponer en defensa de tu artículo anterior sobre el que no he afirmado que tú personalmente justifiques la violencia, pero tampoco es tan sencillo como pensar de forma maniquea que o se está ahora con el movimiento vecinal o “se está con los especuladores y opresores”. Por supuesto que hay que estar con el movimiento vecinal, pero sin legitimar la violencia como hacen ciertos intelectuales. Insisto, tú no justificas con tu artículo esa violencia física, pero creo que la infravaloras.

    Mi postura, para que no te quepa duda, es que estoy a favor de un movimiento vecinal que no sea usado para legitimar la violencia física que requiere una supuesta revolución social necesaria para cambiar el statu quo. Estoy a favor de que el statu quo cambie, por supuesto, pero mediante iniciativas democráticas, legales y de ningún modo legitimadas mediante la violencia física. Por la sencilla razón de que esa violencia física, ejercida sin ningún tipo de control quedaría impune si con ella se pretende consolidar una paz social éticamente justificable.

    Sí estoy de acuerdo contigo en que el movimiento vecinal, que tan buena y fructífera trayectoria democrática ha llevado hasta ahora, debe reflexionar sobre estas cuestiones, aunque en otro sentido, en profundidad y no limitarse a convocar manifestaciones para defender a los violentos detenidos por destrozar y quemar el mobiliario urbano y lo que se les antoja, manifestaciones que luego acaban, paradójicamente, con más detenidos por lo mismo, en una espiral que no conduce a nada, salvo a más violencia.

    Insisto, me estoy refiriendo a la violencia física ilegal y su pretendida justificación o legitimación intelectual. Y defiendo la cultura de la no violencia, de la paz social y de la resistencia no violenta frente al poder de cualquier tipo (ya sea totalitario o incluso democrático).

    Si me preocupo de exponerte estas ideas es porque aprecio tu compromiso y coherencia interna, y sé que también estás en contra de la violencia física. Lo preocupante es que hay muchos intelectuales que la están legitimando ahora en España, conviene preguntarse con qué intención. Me pregunto si todos somos conscientes de que sus argumentos sirven, en esos términos, tanto para justificar la violencia física en Gamonal y en la consiguiente “ola de solidaridad”, como en cualquier otra circunstancia que les interese en el actual contexto de crisis socioeconómica y política.

    Saludos.

    Ramón


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