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DE EMBRIONES, LINCES Y OTROS

12th abril 2009 | Política y Sociedad,[EDUCACIÓN Y CULTURA]

En la polémica en torno a la modificación de la ley sobre el aborto que el Gobierno impulsa y la campaña que la iglesia católica ha emprendido al tanto, no me había pronunciado porque se me hacía difícil articular por escrito mis argumentos. Pero dejo aquí algunos artículos que son escalrecedores. El primero es de José Bada (ex-consejero de Cultura del Gobierno de Aragón) en El Periódico de Aragón, bastante clarificador. El segundo es del científico Carlo Frabetti, tomado del blog de Público.

Pasión por la vida

10/04/2009 José Bada. Teólogo

No es el lince, ni el Papa, ni los condones, ni Darwin… No es ese el tema del que me apetece escribir cuando rompe la primavera en los campos y se rompe la hora en el Bajo Aragón. Aunque no falten motivos y pretextos, se lleve a la calle la polémica y la Iglesia salga en procesión contra un proyecto de ley sobre el aborto. Me disgusta la movida cuando el caso no es un tema sobre el que se pueda charlar por no callar, sino un problema personal y social sobre el que se debería pensar más y actuar más en conciencia y respetando la de los otros.

Estoy en contra del aborto, con matices, y en favor de la vida. Lo que no obsta para que esté en favor de una ley que despenalice la interrupción del embarazo en determinados supuestos. Éticamente no me parece correcto hablar de derecho al aborto, no lo hay contra la vida. Ni siquiera contra la vida del lince, y con mucha mayor razón, contra la vida de un embrión humano. Como no lo hay incluso para matar la hierba porque sí, sin sustancia o para fastidiar, aunque tengamos derecho a descansar en ella y a comer verdura para saciar el hambre. Conocí en Dachau a un clérigo que cuidaba su jardín con esmero. Era discípulo del dr. Schweitzer, que hizo del “respeto a la vida” una mística y el principio de su filosofía moral. Pero dejemos a un lado, al del corazón, los sentimientos morales y las convicciones personales más íntimas y digamos, sin embargo: 1) que un cigoto no es un bebé, ni una bellota una encina, y 2) que no todo precepto moral ha de ser necesariamente legal. Confío que nadie, ni siquiera los obispos, confundan un niño con un cigoto. Espero que no pretendan transformar en ley para todos lo que ellos creen ser una exigencia moral del Evangelio. La confusión entre moral y legal lleva a la desmoralización social y a la pérdida de la distancia crítica frente a las leyes. Y a la Iglesia, a la intolerancia o a un cristianismo esbafado, sin tensión escatológica.

Solo dos palabras para celebrar en esta pascua la vida, rescatando del olvido la memoria de Teilhard de Chardin y uniendo su nombre, por qué no, al de Charles Darwin quien no fue ateo sino agnóstico. Nació Teilhard en la Auvernia, pasó su infancia en el campo y su noviciado en Aix-en-Provence. Estudió teología en Jersey (Inglaterra) y se ordenó de sacerdote en 1905. Movilizado en 1914 actuó de camillero, fue condecorado con la Legión de Honor y preparó en las trincheras parte de su tesis doctoral. Se doctoró en Ciencias en 1922 y un año después se marchó a China, donde pasó la mayor parte de su vida y participó en el descubrimiento del Sinanthropus. Murió en Nueva York el 10 de abril de 1955, día de Pascua, como había deseado según se cuenta que dijo antes en la embajada francesa. Así que este mismo mes murió Pierre el 10 y el 19, Charles 73 años antes.

Teilhard describe el fenómeno de la evolución tal como se ofrece a la observación científica, desde los elementos materiales a los seres vivos y de la vida animal a la vida humana en la que emerge la reflexión y aparece la persona. Pero advierte que no se puede fijar científicamente con exactitud el momento preciso de esa emergencia ni en la evolución de la especie ni en la formación del individuo, ya que se trata de un salto que solo permite observar que un ser concreto se halla todavía más acá o existe más allá de ese salto.

En su prólogo al Himno del Universo (Trotta, 2004) resume A. Fierro el mensaje de Teilhard de Chardin: “La pasión por la vida (…) y la racionalización científica característica del pensamiento moderno no eliminan toda religión y toda mística; antes, al contrario, pueden hacer surgir modos de creencia y de vivencia referidos al sentido de la vida y de la acción”.

Razón y (mala) fe

03/04/2009 Carlo Frabetti. Escritor y matemático

Quienes intentan criminalizar el aborto, llegando incluso al extremo de considerarlo un asesinato, lo hacen desde el supuesto de que un feto es una persona de hecho y de derecho. ¿Tiene alguna base esta creencia? ¿Merece algún respeto? No más que la astrología o el animismo. Atribuirle “personalidad” (condición de persona) a un embrión humano es tan insensato como pensar que la posición de los astros rige nuestro destino o que los árboles y los ríos tienen conciencia. Un católico puede creer que Dios nos insufla un alma inmortal en el momento de la concepción y que el aborto es un pecado, una alteración de los designios divinos. Pero no puede sostener, si no es desde el irracionalismo más obtuso, que un feto es una persona a la que se asesina al abortar. Al ser humano se lo define como animal racional, y la Iglesia acepta esta definición. Sin raciocinio no hay conciencia, no hay existencia psíquica propiamente dicha. Cogito ergo sum [pienso, luego existo] no es la máxima de un ateo, sino la de un gran pensador cristiano.

Por la misma razón, desconectar a un enfermo terminal en estado vegetativo irreversible puede ser, para un creyente, una ofensa a un Dios que se reserva en exclusiva el derecho de dar y quitar la vida y de administrar el sufrimiento, pero no un asesinato. Un Dios arbitrario y cruel, dicho sea de paso; pero allá cada cual con sus creencias. Siempre, claro está, que esas creencias no intenten imponerse a los demás e invadir ámbitos extrarreligiosos, como el código penal o la deontología médica. ¿Qué pasaría si los testigos de Jehová, que no admiten los trasplantes de órganos ni las transfusiones de sangre, boicotearan activamente estas prácticas? ¿Y si los musulmanes se manifestaran delante de los bares?

Preferiría hablar de temas más interesantes, pero una de las principales funciones socioculturales de la ciencia, y muy especialmente de la divulgación científica, es la defensa de la razón en un mundo en el que el irracionalismo dista mucho de haber sido superado. Cuando el máximo líder espiritual de una religión cuyos fieles se cuentan por cientos de millones prohíbe el uso del preservativo, llegando al extremo de afirmar que no evita la transmisión del VIH y que incluso puede ser perjudicial, dicho líder espiritual y quienes lo secundan no solo no merecen el menor respeto, sino que deben ser combatidos con el mismo rigor, y por los mismos motivos, que quienes contribuyen a la propagación de epidemias o de intoxicaciones masivas.

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Comentar este post (3 comentarios)



  • 1. Indio Monegro  |  abril 13th, 2009 a las 4:40 am Usa el Saltamontes para subir

    Los argumentos de la iglesia, como siempre no tienen ni pies ni cabeza. Que si lo de los condones y el sida. Vale, entinedo y respeto que veas indecente el acto sexual en si, aunque no lo comparto para nada, y que por ello promulgues la abstinencia. Pero si sabes que la gente va a pecar.. no puedes recomendar el preservativo? Tan grave es el pecado, que todo el que peca da igual que contraiga en VIH.
    En el tema de los abortos..creo que es algo que cada mujer embarazada debe valorar ya que cada caso es radicalmente distinto. Y si tanto dicen que un embrion recien entrado en la fase de gastrulacion, es una vida.. porque la iglesia no realiza actos funebres cuando se dan abortos, reabsociones embrionarias o mortinatos? Que yo sepa, no realizan ningun acto y de hecho, los que mueren antes del bautismo, reciben un trato diferente. Si ellos no lo valoran igual, que no se vayan quejando como si fuera lo mismo matar un blastocisto que a una persona adulta.
    Mas que mi opinion, que como he dicho cada caso me parece un mundo, me apetece criticar la falta de coherencia que la iglesia tiene en sus argumentos.

  • 2. basiliv  |  abril 16th, 2009 a las 8:18 pm Usa el Saltamontes para subir

    Cuando las instrucciones que una secta da a sus seguidores son dañinas o incluso mortales, se la considera secta destructiva. La secta de los cristianos, al prohibir el uso del preservativo como medio que evita el contagio del VIH, y que acaba propagando la enfermedad y sembrando la muerte entre los más desfavorecidos del mundo, es de hecho una secta destructiva. Sobre el aborto, llegados ya al punto de definir a la secta como destructiva huelga toda opinión. El papa de Roma no es ni menos ridículo ni menos fantasma que Carlos-Jesús. Lo de la religión es ciertamente lamentable. Al final será verdad eso de que se utiliza muy poca cantidad de la capacidad intelectual…

  • 3. Tercera Opinión  |  mayo 29th, 2009 a las 4:51 am Usa el Saltamontes para subir

    No, si al final tendrán razón con la campaña esa del lince.

    Te invito a leer mi artículo y te aseguro que al final estarás de acuerdo en que en Irlanda los linces están más protegidos que algunos niños.

    http://www.terceraopinion.net/2009/05/24/tenian-razon-con-lo-del-lince/

    Un saludo.


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