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ABRIL EN ARAGÓN

3rd abril 2006 | Etnografía,Fenología

soto del Ebro

Sauces blancos y álamos blancos y negros brotando en la orilla del Ebro

Abril es el primer mes netamente primaveral. Toma su nombre del latín aprilis, que a su vez provendría del verbo aperire que significa abrir. Es la época en que la primavera se instala definitivamente y la estación muestra sus rasgos característicos: atmósfera inestable y cambiante, con aumento de la pluviometría e incremento de las horas de luz y de las temperaturas.

Los cambios en la circulación general atmosférica en nuestras latitudes propician la entrada de frentes oceánicos en la península y, por tanto, de las lluvias. El Sol se eleva cada día más sobre el horizonte y sus rayos caen con mayor perpendicularidad, con lo que el caldeamiento es notable. No obstante, las heladas nocturnas son frecuentes y muy temidas en agricultura.

La primavera sigue dejando su huella en el paisaje. En las comarcas bajas los árboles de hoja caduca comienzan a llenarse de hojas proporcionando una gran variedad de colores; en el monte los romeros están en plena floración; las aliagas irrumpen con su destello amarillo y la romerilla abre sus delicadas flores. La primavera asciende por los somontanos y parameras y los almendros en flor destacan sobre el color pardo del terreno y el verde de los campos de cereal. En la montaña, mientras la nieve se funde aparecen las primeras flores de las humildes prímulas (primaveras) y hepáticas.

Es el momento de la floración de los pinos. Su polinización es anemógama (por el viento) al igual que sucede con el ciprés y las gramíneas, por lo que lanzan al aire el polen, para desesperación de las personas alérgicas.

Las plantas entomógamas -que polinizan mediante los insectos- como los árboles frutales y arbustos como el romero, el tomillo y las jaras atraen a las abejas, que aprovechan la abundancia de alimento para enjambrar.

Con el calor la presencia de los reptiles se generaliza. Aprovechan las salidas para solearse y alimentarse. Tras las tormentas, los sapos acuden a las charcas. Siguen llegando las aves migradoras desde África. A finales de mes los vencejos llenan con sus gritos las calles. El ruiseñor común canta en la espesura de los sotos. Incluso al anochecer es posible oír su melodioso y sostenido canto. El tímido cuco es otro recién llegado, con su inconfundible estrofa.

REFRANES

En abril, aguas mil
Abril barrilero, cada día un aguacero
En abril, cada gota vale mil
Abril, uno bueno entre mil
Abriles y condes, los más traidores
Abril tiene cara de beato y uñas de gato
En abril, la helada sigue a la granizada
La oveja y la abeja, en abril dejan la pelleja
Cuando canta el cuco, una hora llueve y otra hace enjuto (seco)

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