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¿SOBRAN BUITRES?

14th marzo 2008 | Aves,Biodiversidad,Fauna

Los grupos ecologistas aragoneses mantienen una larga pugna con el Departamento de Medio Ambiente sobre la gestión de los comederos para aves carroñeras. Desde que la legislación sanitaria obligó a retirar y eliminar los cadáveres del ganado mediante el sistema de un gestor único, en este caso la empresa SIRASA -dependiente del Departamento de Agricultura-, el hambre atenaza a los buitres leonados y puede estar diezmando a otros necrófagos menores como alimoches y milanos reales, que ya pasaban por malos momentos por culpa de venenos, tendidos eléctricos y declive de la ganadería extensiva.

Hay que recordar que las medidas sanitarias tuvieron su origen en la expansión de la enfermedad de las vacas locas en Europa, ocasionada por la alimentación del ganado herbívoro con piensos elaborados con restos animales.

En el caso de los buitres leonados, desde que se suprimió el abandono de cadáveres en el campo, el comportamiento de los buitres ha sido aberrante: ataques a ganado vivo, concentraciones en vertederos de basuras… y progresiva pérdida de colonias.

Los grupos ecologistas llevan varios años exigiendo que se habiliten los tradicionales muladares y que se garantice la alimentación de las aves carroñeras. El Gobierno de Aragón ha optado por los comederos. En este momento hay 34 comederos. De ellos 8 se destinan prioritariamente al quebrantahuesos. Los otros 26 comederos son suministrados por SIRASA (14) o bien por los mataderos (12). Esto hace que la calidad del suminitro no sea homogénea ni apropiada en algunos casos. Cabe indicar que se estima que antes de la obligada retirada de cadáveres, existían unos 250 puntos de alimentación para estas aves y que el Departamento de Medio Ambiente se comprometió a abrir 50 comederos.

Por otra parte, la ubicación de los comederos no es todo lo repartida que sería de desear por el territorio aragonés, pues los ayuntamientos no quieren que su término sea el destino de cadáveres y despojos traídos de no se sabe dónde, ni quieren ver hipotecadas sus expectativas eólicas.

En este escenario, los ecologistas acusan al Departamento de Medio Ambiente de lentitud en la apertura de los comederos, de instalaciones deficientes, de un suministro desequilibrado, y de no facilitar el abandono de cadáveres en el monte en términos o granjas ubicados en zonas alejadas.

El departamento de Medio Ambiente esgrime que las peticiones ecologistas son inviables y de poco rigor, que la evolución de la ganadería no permite satisfacer las demandas planteadas y que la legislación sanitaria es muy restrictiva y que el Departamento de Agricultura la aplica con rigor. Añaden que las deficiencias son puntuales y excepcionales y que la gestión de los buitres debe hacerse conjuntamente con las Comunidades Autónomas vecinas, porque no sirve de nada abrir comederos aquí si los vecinos no actúan de forma coordinada.

Pero un argumento que es utilizado reiteradamente desde hace tiempo por los gestores ambientales aragoneses es que hay excesivos buitres: que la población de buitres en Aragón estaba sobredimensionada. Y es aquí donde dejo abierto el debate.

En Aragón, la ganadería de porcino ha crecido mucho en las últimas décadas, lo que facilitó el crecimiento de la población de buitre leonado. Eso es un hecho.

Ahora bien, la tesis de que había demasiados buitres es posterior a la aparición del problema de la falta de alimento. Antes nadie se planteó la sobreabundancia de buitres. Ellos hacían parte del trabajo de eliminar los cerdos y otros animales de forma natural, realizaban un servicio y ahorraban costes. Por eso me parece un argumento sobrevenido afirmar que hay exceso de buitres, y un desprecio hacia las carroñeras.

La tesis de que hay muchos buitres se hace desde la generalización y la demagogia y no desde el rigor que, en cambio, se nos exige a los ecologistas muchas veces. Hay que recordar que la falta de datos en aras del rigor científico también es un arma que la administración usa hábilmente como escudo para retrasar la toma de decisiones en materia conservación. Ahora, en cambio, nadie sabe cuál es la cantidad apropiada de buitres que puede mantener el campo aragonés, pero para nuestros gestores no cabe duda de que hay demasiados. Se trata de un prejuicio peligroso que puede estar sesgando las decisiones que se tomen en materia de conservación de los buitres.

La tesis de que hay sobreabundancia de buitres, si se aceptara, ¿no conllevaría que también se acepte que la cabaña ganadera del porcino está sobredimensionada? Si se toman medidas para reducir el número de buitres, ¿no habría que limitar el continuo crecimiento de granjas de cerdos o llegar a reducir su cantidad?.

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Comentar este post (2 comentarios)



  • 1. Jose  |  marzo 14th, 2008 a las 3:43 pm Usa el Saltamontes para subir

    Sí que hay demasiados buitres, pero de los de traje y corbata.

  • 2. Brookei  |  marzo 16th, 2008 a las 5:22 pm Usa el Saltamontes para subir

    Ya te digo, lo que no se puede hacer es cortar el “grifo” de la comida a una población que se estaba recuperando de pasar malos tiempos pero ahora vienen “vacas flacas” y como siempre los más perjudicados son los que están en el campo. Para los pocos ganaderos extensivos que hay les cuesta dinero recoger esos cadáveres, si están cerca de la paridera pues vale pero si se te muere en mitad del campo, que haces? vas a cogerlo? quien me paga eso? así pues los ganaderos se exponen a las multas de dejar cadáveres en el campo y los buitres sufren de hambre. Como siempre una buena gestión sería la solución pero en este mundo de tretas es casi imposible.

    Saludos


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