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MONLORA III DE FORESTALIA, YA MATA (TERROR EÓLICO VII)

7th junio 2020 | Atentados ecológicos,Aves,Eólica

Amigos de la Tierra Aragón y la Asociación Naturalista de Aragón (ANSAR) denuncian la primera muerte de un ave rapaz en el polémico parque eólico Monlora III, concretamente la máquina número 4, a pesar de tener las palas pintadas y disponer del sistema DT Bird de detección, disuasión y parada.

milano negro abatido

Milano negro abatido bajo la máquina nº 4 de PE Monlora III

El parque eólico Monlora III en la Sierra de Luna está gestionado por la UTE Monlora Elecnor/Ehisa y Mirova/Engie/Forestalia; ha entrado en funcionamiento recientemente, autorizado por el Departamento de Industria del Gobierno de Aragón con informe favorable del INAGA a pesar de que consideraba alto el riesgo de colisión de fauna voladora con los aerogeneradores en la fase de explotación dado el intenso uso que hacen las aves de esa zona y la alta concentración de máquinas de varios parques.

forestalia

Máquina nº 4 de PE Monlora III/Forestalia et al.

ECOLOGÍA PROFUNDA (II)

6th junio 2020 | Comunicación,Ecologismo,Ecología,Política y Sociedad,Sostenibilidad

En estos tiempos en los que el personal se apropia perversamente del concepto de sostenibilidad, de energías limpias y de economía circular para cubrir con una fachada verde ecológica las actividades depredadoras e insostenibles de siempre, conviene recordar que el vwerdadero compromiso ecologista posee raíces más profundas y que los que nos han metido en la crisis climática y de biodiversidad no nos van a sacar de ésta. Por ello traigo a colación el concepto de Ecología profunda que dejé un día inconcluso, retomando las tesis de su promotor Arne Naess.

Naess propugnaba la idea de que la ecología no debía limitarse únicamente al lugar que el ser humano ocupa en la naturaleza, sino a todas y cada una de cuantas partes integran la propia naturaleza, y siempre contempladas desde una base igualitaria, dado que el orden natural posee, en sí mismo, un valor intrínseco que trasciende los valores humanos. Naess instaba siempre a los movimientos de orientación ecologista a «proteger al planeta no sólo en beneficio del género humano, sino, también, en beneficio del propio planeta, a conservar los ecosistemas sanos por el mismo hecho de hacerlo».

recorte prensa

El Periódico de Aragón, 20200605

En opinión de Naess, los que pensaban que los grandes problemas ecológicos se podían resolver en el entorno de una sociedad industrial y capitalista tenían un ecologismo «superficial». Había que entender que era la sociedad en sí misma la que había causado la crisis ecológica planetaria. Esta tesis, fundamentada en las enseñanzas de Spinoza, Gandhi y Buda, penetraría en las diversas corrientes de pensamiento que inspiraron a los movimientos ambientalistas de mediados de los 80.

recorte prensa

La Directora General de Cambio Climático y Educación Ambiental (Podemos). EPA, 20200605

Naess insistía en que la ‘Ecología profunda’ parte de la idea de que el ser humano no es ajeno a la naturaleza, sino que forma parte de ella en igualdad de condiciones con otros seres vivos, como una especie más.

EN MEMORIA DE ADOLFO ARAGÜÉS (X ANIVERSARIO)

2nd junio 2020 | Aves,Biodiversidad,Biografías,Campañas de Defensa,Ecologismo,Naturalismo,Política y Sociedad

Es el Hombre el que pertenece a la Tierra

¿Quién no ha sentido algo profundo en su interior al caminar por las montañas, al entrar en un bosque o al visitar una cueva? Pasear por un bosque, abrazar un viejo árbol o recolectar frutos silvestres nos atrae magnéticamente. Nos sobresaltamos cuando un animal se cruza en nuestro camino y nos maravillamos contemplando a las grullas volar o nos quedamos sin palabras cuando una ballena asoma su cabeza en la superficie del mar y nos observa con ese ojo tan enorme.

A principios de los 80 escuché por la radio a alguien que reflexionaba en voz alta sobre nuestra relación con la Naturaleza y sus consecuencias. Hablaba desde la realidad de lo local, en este caso de Aragón, pero también de lo global, de lo que sucedía en las selvas amazónicas. Por cierto, lo primero que me atrajo fue la pasión con la que hacía los comentarios. Lo segundo, que su voz y la entonación de las frases me recordaban a Félix Rodríguez de la Fuente, el cual nos había dejado hacía pocos meses y cuyos programas de televisión nos habían dejado una huella imborrable. Y lo tercero, que los temas que abordaba aportaban algunas respuestas muy interesantes sobre la relación del Hombre con la naturaleza.

Era la voz de Adolfo Aragüés, que repetía programa tras programa que habíamos perdido el respeto a nuestra Madre Tierra. Y llegados a ese punto nos hablaba de pueblos indígenas que vivían en comunión con la naturaleza y que hablaban de los animales, de los bosques, de los ríos y hasta del aire como hermanos, a los que hay que querer y cuidar como parte de sí mismos, como miembros de la misma familia. Recuerdo con claridad cómo pronunciaba la palabra Pa-cha-ma-ma, vocalizando y enfatizando cada una de sus sílabas, cuando hablaba de los Pueblos Andinos y su veneración por esta divinidad que simboliza a la Madre Tierra.

Adolfo Aragüés y su programa “Aragón y su naturaleza” nos acompañaron 18 años en los que fue recorriendo todo el territorio aragonés, los espacios naturales de España e incluso nos trasladaba con sus reflexiones a las selvas tropicales o los hábitats más remotos. Pero todos los comentarios estaban siempre unidos por el mismo hilo conductor, el respeto que debíamos tener el ser humano por la Madre Tierra, y no perdía la ocasión para clamar por su respeto y conservación. Recuerdo cómo todos los años, para celebrar el 5 de Junio, Día del Medio Ambiente, nos leía la Carta del Jefe indio Seattle en respuesta al Presidente de los Estados Unidos, que en 1854 propuso comprarle las tierras que ocupaban las tribus suwamish. Una carta con un profundo mensaje ecologista, premonitorio de lo que ahora nos está pasando en el Planeta. Escuchar estas frases de su boca te llegaba directamente al corazón. Sentías que era el Jefe Seattle el que te hablaba así, “¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales en breve ocurrirá a los hombres. Hay una unión en todo. La tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas las cosas están relacionadas como la sangre que une una familia. Hay una unión en todo.”

Tenía razón en la urgencia de su mensaje cuando ahora vemos cómo tenemos que declarar la emergencia climática y ambiental en todo el planeta. O cuando escuchamos a los investigadores hablar de la influencia que tiene en el origen del Covid19, y de otros virus procedentes de animales salvajes, la deforestación y la pérdida de biodiversidad en las selvas tropicales. ¡Y no lo digo yo…!, como remarcaba Adolfo Aragüés, lo dice la Royal Society of Biology.

Ese profundo respeto por la naturaleza lo canalizó a lo largo de toda su vida con la observación y el estudio de las aves. Sin duda las aves representan la vida natural ante nuestros ojos, ya que siempre están a nuestro alrededor y muchas de ellas son de fácil observación. Quería conocerlas en profundidad, saber todo de ellas. En esos primeros años de observación, finales de los años 40, no resultaba nada fácil incluso explicar lo que estaba haciendo. Tampoco era fácil encontrar un maestro del que aprender, libros explicativos, mapas o incluso desplazarte por el territorio, para lo que se necesitaba un permiso especial de la autoridad competente. A pesar de esas dificultades, consiguió abrirse camino.

Para los que no conocen el mundo del estudio de las aves será difícil imaginar la gran dedicación y el esfuerzo necesarios para anillar casi 37.000 de ellas. Viajar a sus lugares de paso o cría, capturarlas de madrugada, registrar todos los datos, clasificarlas y elaborar el trabajo científico. Y todo este ingente trabajo sólo por afición y el placer del conocimiento. Su pasión atrajo a muchos jóvenes que sentían como él la fascinación por las aves y por la naturaleza. Supo ser ese maestro del que no olvidas las lecciones recibidas, del que quieres más, del que hablas a todo el mundo y al que te gusta poner como ejemplo.

Pero esa luz con la que inundaba todo a su alrededor cuando hablaba de las aves, se tornaba en tristeza cuando recordaba cómo se habían deteriorado los lugares que él había conocido en su juventud y que le habían hecho sentir esa unión con la naturaleza. Contaba con tristeza los cambios que él mismo había podido constatar a lo largo de su vida, en su propio entorno. Cuesta imaginárselo ahora machete en mano abriéndose camino entre la espesa vegetación que había en los años 50 para llegar al Ebro desde el Hospital Militar de Ganado en Pastríz, donde realizaba su servicio militar. Aquella exuberancia del bosque de ribera ha quedado ahora domesticada, reducida a pequeñas manchas de arbolado junto a la misma orilla del río. Nunca he olvidado que, ya en los años 90, me dijera que hacía tiempo que no quería subir al Pirineo, que no quería volver porque sufría viendo el deterioro ambiental. Le dolía mucho.

Pero el amor que mostró por la montaña o por los bosques se quedaba pequeño cuando hablaba de la estepa. Él decía que Aragón no se podía entender sin las estepas, que éstas eran el alma, la esencia de Aragón. Esas grandes extensiones áridas donde predomina la vegetación de pequeño porte y donde el viento y la escasez de agua moldean un ecosistema singular y único en Europa, llamaron su atención con una fuerza inusitada. Buena parte de su trabajo científico lo dedicó al conocimiento de las aves esteparias y concretamente a la Alondra de Dupont o Ricotí (Chersophilus duponti). Esta ave se consideraba extinta en Aragón hasta que fue redescubierta por él, realizando además su tesis doctoral sobre ella.

Enseguida se dio cuenta de la grave amenaza que existía sobre las aves esteparias y de la necesidad de proteger espacios naturales de calidad ligados a su conservación. Su larga batalla dio unos primeros frutos con la creación de la La Lomaza de Belchite, la primera reserva de aves esteparias de Europa, a la que siguió El Planerón en la misma localidad. Desde el año 2009 el Centro de Interpretación de las Estepas de Belchite lleva el nombre de “Adolfo Aragüés” en reconocimiento a su labor.

Una persona de referencia que necesitamos conocer y valorar. Queda pendiente poner en valor todo su legado, que es mucho. Se fue sin poder ver un Parque Nacional en Los Monegros o el Parque de las Estepas del Sur de Zaragoza. Ambos proyectos duermen en algún cajón tras décadas de elaboración, alegaciones y aprobaciones iniciales de tramitación. Pero vamos a seguir perseverando. En eso hemos tenido buen maestro.

Jesús Maestro. Miembro de Ansar
Zaragoza, 22 de mayo de 2020

LAS VERGÜENZAS DE LA DIRECCIÓN GENERAL DE MEDIO NATURAL

18th mayo 2020 | Atentados ecológicos,Biodiversidad,Estepas,Política y Sociedad

La Dirección General de Medio Natural y Gestión Forestal del Departamento de Desarrollo Rural y Sostenibilidad del Gobierno de Aragón, que está dirigida por una persona designada por Podemos, a la que se supondría cierta conciencia ambiental, ha informado sobre el impacto del parque fotovoltaico (PFV) Las Orgas en Muel (Zaragoza) de Renovables de Sibirana 3 SL lo que sigue (la negrita, es mía):

Dirección General de Medio Natural y Gestión Forestal realiza una descripción del proyecto e identifica su ubicación en el ámbito de presencia de especies de avifauna amenazada como sisón, ganga ortega y cernícalo primilla (área crítica).

El área en la que se pretende instalar el parque fotovoltaico figura entre las zonas que potencialmente formarán parte del ámbito de aplicación del futuro Plan de recuperación de especies de avifauna esteparia en Aragón, cuya tramitación administrativa comenzó a partir de la Orden de 26 de febrero de 2018, del Consejero del Departamento de Desarrollo Rural y Sostenibilidad. Por su parte, el cernícalo primilla cuenta en Aragón con un Plan de conservación de su hábitat (Decreto 233/2010, de 14 de diciembre, del Gobierno de Aragón).

Se destaca que en las proximidades del área de ubicación del proyecto se encuentra el Polígono Industrial de Muel, que supuso una pérdida de hábitat estepario, a lo que hay que sumar otra serie de proyectos existentes o en diseño en el entorno como parques solares y sus líneas de evacuación.

El vallado de la planta supondrá un incremento considerable de la población de conejos en su interior estando el término municipal de Muel entre los términos municipales recogidos en la Orden DRS/632/2019 en los que se establecen medidas extraordinarias para su control poblacional. Si bien no se considera oportuno someter el proyecto a una evaluación de impacto ambiental ordinaria, el informe debería contener condiciones específicas que se incluyen, en relación con las especies esteparias, señalización y características del vallado, instalación de postes y cajas anidaderas para rapaces, y gestión de la vegetación en el interior de la planta y en torno al vallado perimetral. [Resolución INAGA de 28 de abril de 2020 Expte INAGA 500201/01B/2019/11132]

La PFV Las Orgas es de pequeñas dimensiones si se compara con las que se están proyectando. Ocuparía 10 ha de suelo, tendría un vallado de 1300 m y movería 1329 m³ de desmonte y 3435 m³ de tierra vegetal. Pero en la zona se han diseñado decenas de estas PFV, las dimensiones de las cuales se están recopilando por Barracuda.

Los proyectos contiguos existentes o en diseño citados en la resolución de INAGA, que se suman a la PFV Las Orgas (10 ha), son los PFV “Pitarco A” (73 ha), “Pitarco B” (25 ha), “Pitarco C” (23 ha), y las PFV “Los Belos” (103 ha) , “Torrubia” (122 ha) y “El Muelle”, junto con sus infraestructuras de evacuación. Es decir, que el bocado que se va a dar al territorio es descomunal, sumado al polígono industrial El Pitarco de Muel -que ya ocupa 112 ha-, más los kilómetros de vallados, más los tendidos eléctricos de la zona, más los desmontes y movimientos de tierra… aún así, parece ser que con poner cajitas anidaderas y señalizar el vallado para que no se estrellen muchos animales parece suficiente.

Para dar luz verde a estos proyectos energéticos hay medios y ganas y en un año, autorizados, pero para sacar adelante el Plan de Conservación de aves esteparias, desde 2018, no hay ganas. Cuando llegue el plan ya no quedará territorio ni fauna que conservar.

Este tipo de proyectos proliferan en el Valle del Ebro y del Huerva. Evaluados de uno en uno, parecen ser de reducido impacto pero, precisamente, son evaluados perversamente de uno en uno para no valorar el considerable impacto global de pérdida de suelo que conllevan y de destrucción de la biodiversidad. Recordemos que las plantas solares de Escatrón y Chiprana van a consumir 2369 ha de suelo.


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