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LAS VERGÜENZAS DE LA DIRECCIÓN GENERAL DE MEDIO NATURAL

18th mayo 2020 | Atentados ecológicos,Biodiversidad,Estepas,Política y Sociedad

La Dirección General de Medio Natural y Gestión Forestal del Departamento de Desarrollo Rural y Sostenibilidad del Gobierno de Aragón, que está dirigida por una persona designada por Podemos, a la que se supondría cierta conciencia ambiental, ha informado sobre el impacto del parque fotovoltaico (PFV) Las Orgas en Muel (Zaragoza) de Renovables de Sibirana 3 SL lo que sigue (la negrita, es mía):

Dirección General de Medio Natural y Gestión Forestal realiza una descripción del proyecto e identifica su ubicación en el ámbito de presencia de especies de avifauna amenazada como sisón, ganga ortega y cernícalo primilla (área crítica).

El área en la que se pretende instalar el parque fotovoltaico figura entre las zonas que potencialmente formarán parte del ámbito de aplicación del futuro Plan de recuperación de especies de avifauna esteparia en Aragón, cuya tramitación administrativa comenzó a partir de la Orden de 26 de febrero de 2018, del Consejero del Departamento de Desarrollo Rural y Sostenibilidad. Por su parte, el cernícalo primilla cuenta en Aragón con un Plan de conservación de su hábitat (Decreto 233/2010, de 14 de diciembre, del Gobierno de Aragón).

Se destaca que en las proximidades del área de ubicación del proyecto se encuentra el Polígono Industrial de Muel, que supuso una pérdida de hábitat estepario, a lo que hay que sumar otra serie de proyectos existentes o en diseño en el entorno como parques solares y sus líneas de evacuación.

El vallado de la planta supondrá un incremento considerable de la población de conejos en su interior estando el término municipal de Muel entre los términos municipales recogidos en la Orden DRS/632/2019 en los que se establecen medidas extraordinarias para su control poblacional. Si bien no se considera oportuno someter el proyecto a una evaluación de impacto ambiental ordinaria, el informe debería contener condiciones específicas que se incluyen, en relación con las especies esteparias, señalización y características del vallado, instalación de postes y cajas anidaderas para rapaces, y gestión de la vegetación en el interior de la planta y en torno al vallado perimetral. [Resolución INAGA de 28 de abril de 2020 Expte INAGA 500201/01B/2019/11132]

La PFV Las Orgas es de pequeñas dimensiones si se compara con las que se están proyectando. Ocuparía 10 ha de suelo, tendría un vallado de 1300 m y movería 1329 m³ de desmonte y 3435 m³ de tierra vegetal. Pero en la zona se han diseñado decenas de estas PFV, las dimensiones de las cuales se están recopilando por Barracuda.

Los proyectos contiguos existentes o en diseño citados en la resolución de INAGA, que se suman a la PFV Las Orgas (10 ha), son los PFV “Pitarco A” (73 ha), “Pitarco B” (25 ha), “Pitarco C” (23 ha), y las PFV “Los Belos” (103 ha) , “Torrubia” (122 ha) y “El Muelle”, junto con sus infraestructuras de evacuación. Es decir, que el bocado que se va a dar al territorio es descomunal, sumado al polígono industrial El Pitarco de Muel -que ya ocupa 112 ha-, más los kilómetros de vallados, más los tendidos eléctricos de la zona, más los desmontes y movimientos de tierra… aún así, parece ser que con poner cajitas anidaderas y señalizar el vallado para que no se estrellen muchos animales parece suficiente.

Para dar luz verde a estos proyectos energéticos hay medios y ganas y en un año, autorizados, pero para sacar adelante el Plan de Conservación de aves esteparias, desde 2018, no hay ganas. Cuando llegue el plan ya no quedará territorio ni fauna que conservar.

Este tipo de proyectos proliferan en el Valle del Ebro y del Huerva. Evaluados de uno en uno, parecen ser de reducido impacto pero, precisamente, son evaluados perversamente de uno en uno para no valorar el considerable impacto global de pérdida de suelo que conllevan y de destrucción de la biodiversidad. Recordemos que las plantas solares de Escatrón y Chiprana van a consumir 2369 ha de suelo.

OSO PIRENAICO FOREVER

16th mayo 2020 | Biodiversidad,Mamíferos,Política y Sociedad

Los grupos ecologistas recuerdan al Gobierno de Aragón su responsabilidad en relación con la conservación del oso

Zaragoza 5 de mayo de 2020. El Gobierno de Aragón está obligado por la legislación (europea, estatal y autonómica) a conservar la biodiversidad, principalmente las especies más amenazadas, como el oso pardo, perseguido por los humanos hasta casi su desaparición (78 osos matados en el Pirineo 1903-1953). Desde el año 1990 y atendiendo lo ordenado por la Ley 4/89 y el RD 439/90, que declaraba al oso como especie amenazada, “en peligro de extinción”, se debería haber aprobado, en el periodo de un año, el Plan de Recuperación del Oso, con medidas y acciones para su protección y coexistencia con la ganadería extensiva. Si se hubiera cumplido lo estipulado por la Ley, la mayoría de los problemas actuales ya estarían solucionados. El incumplimiento sistemático durante 19 años, la dejación de funciones y la adopción de medidas improcedentes, nos ha conducido a la difícil y problemática situación actual.

El gobierno aragonés en 1993 aceptó y se comprometió con Navarra, Cataluña y Francia a recuperar y reintroducir el oso en los Pirineos, con fondos europeos Life (programa de conservación de vertebrados amenazados en los Pirineos). En fechas más recientes el ejecutivo, de manera voluntaria, respaldó ese compromiso con una carta de apoyo al proyecto PirosLife iniciado en 2014, cuya primera acción reseñada era la introducción de un nuevo ejemplar para la mejora genética de la población osera existente. Por último en 2018 la Comisión Estatal para el Patrimonio Natural y la Biodiversidad, aprueba el protocolo de intervención con osos, elaborado por el Grupo de Trabajo del Oso en los Pirineos (formado por técnicos del Ministerio de Transición Ecológica y los Gobiernos de Cataluña, Aragón y Navarra). Por ello desde las organizaciones ecologistas no consideramos aceptable, ni la actitud, ni los mensajes, que el Consejero Olona ha transmitido a la sociedad aragonesa y en particular a los ganaderos.

En la actualidad la población de osos en el Pirineo (España-Francia) está formada principalmente por ejemplares procedentes del reforzamiento, estimándose más de 50 individuos. En este proceso de recuperación Francia, Cataluña y Navarra han ido cumpliendo sus compromisos, adoptando las directrices marcadas por la UE para arbitrar medidas de compatibilidad de existencia de grandes carnívoros con los usos tradicionales en el territorio, recibiendo de esta manera fondos LIFE de financiación europea. Fondos que no se reciben en nuestro territorio al haberse negado a participar el Gobierno de Aragón. Cataluña y Navarra trabajan para reducir el nivel de conflictos relacionados con el oso implementando medidas de prevención y aplicando un protocolo de indemnizaciones por daños producidos (https://piroslife.cat/es/).

La problemática suscitada por el oso “Goiat” ha puesto de manifiesto la reiterada incapacidad del Consejero Olona para prevenir y gestionar adecuadamente los diferentes problemas de conservación de la biodiversidad, eludiendo su responsabilidad y trasladando los problemas a los demás (franceses, catalanes, ganaderos y ecologistas). Desde las ONG hemos realizado diferentes propuestas para el mantenimiento de la ganadería extensiva en compatibilidad con la presencia de oso y lobo, susceptibles de recibir financiación de la UE: fomento de agrupación y vigilancia de rebaños (perros de guardia y trabajo), financiación de la contratación de pastores auxiliares, mejora de las instalaciones en puertos de verano (mangas, bebederos, techados, cabañas, cercados eléctricos y elementos disuasivos), indemnizaciones justas y rápidas, formación (asesoramiento e información), aumento en la inversión, investigación e innovación de medidas de manejo y reducción de daños y ayudas a la ganadería extensiva por el pago de servicios ambientales (explorando instrumentos de financiación europea e incentivos o reducciones fiscales). Los incumplimientos legales de las sucesivas consejerías son los que generan los problemas actuales y sus nefastas repercusiones. Solo actúan cuando se ven desbordados por la realidad, con desafortunadas declaraciones que sólo agravan los problemas.

El Gobierno de Aragón debería disponer de la información sobre la presencia y desplazamientos de los osos en el Pirineo, tal y como se acordó en la reunión entre España y Francia celebrada en mayo en Madrid, con el objeto de poner en marcha medidas que permitieran reducir las posibles afecciones a la ganadería extensiva. Precisamente por eso se marcó con un GPS a “Goiat” en mayo 2019, para activar los protocolos de prevención y ayuda a los ganaderos. La presencia del oso en Aragón va a aumentar en las siguientes décadas y es imprescindible que la administración ayude al sector ganadero a adaptarse a esta nueva circunstancia sin que sean los paganos de esta situación.

Desde las organizaciones ecologistas hacemos un llamamiento a la cooperación entre todos los implicados en la búsqueda de soluciones, diálogo y transparencia, con el fin de debatir las medidas de prevención e indemnización más adecuadas para el sector ganadero.

Todas las medidas señaladas y las que se puedan aportar en el proceso de participación para elaborar la norma legal, deberían estar incluidas en el Plan de Recuperación del oso en Aragón que el Gobierno de Aragón debería haber aprobado, publicado, desarrollado y financiado, hace ya demasiados años.

El oso pardo al estar catalogado como especie “En peligro de extinción obliga al estado y a las autonomías a responsabilizarse y tomar las necesarias acciones y realizar los planes para su conservación.

El documento “ESTRATEGIA PARA LA CONSERVACIÓN DEL OSO PARDO (Ursus arctos) EN LOS PIRINEOS” aprobado en la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente el 2 de junio de 2006, refuerza la obligación inexcusable de conservación del oso, tanto al Ministerio para la Transición Ecológica como a todas las CCAA pirenaicas. Transcurridos 14 años desde la aprobación, se impone una revisión y actualización de este documento, con el compromiso de todas las administraciones para cumplir sus prescripciones.

Por último las organizaciones ecologistas exigimos al Presidente del Gobierno de Aragón que nombre a una persona capaz y responsable para crear las mesas de trabajo y la elaboración del Plan de Recuperación del Oso, el actual Consejero, al igual que los que le han precedido en el cargo, ha demostrado ser incapaz para afrontar conflictos ambientales que él mismo genera y una reiterada negligencia en el cumplimiento de la normativa ambiental.

Grupos ecologistas firmantes del comunicado:

SEO/BirdLife.
Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ).
Amigos de la Tierra Aragón.
Fondo Natural.
Ecologistas en Acción
FAPAS
ANSAR

Documentación adjunta:
Carta de apoyo del Gobierno de Aragón al PirosLife y una de las acciones apoyadas.

Enlaces a consultar:

Estrategia del Unión Europea sobre la biodiversidad hasta 2020:

http://ec.europa.eu/environment/nature/info/pubs/docs/brochures/2020%20Biod%20brochure_es.pdf

Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad:

https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2007-21490&fbclid=IwAR2Xuf_YTdjHWTNt1madMoF8QCbmw1ZKmZi45UPkYHOwR50gSa9kUcb2Sz0

Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón:

http://www.boa.aragon.es/cgibin/EBOA/BRSCGI?CMD=VEROBJ&MLKOB=455471614340

Proyecto LIFE:

https://piroslife.cat/es/

EU Platform on Coexistence between People and Large Carnivores:

http://ec.europa.eu/environment/nature/conservation/species/carnivores/coexistence_platform.htm

Web de información estado francés sobre el oso en Pirineos:

https://www.info-ours.com/events

Plan de acción del oso pardo (2018-2028), que contempla importantes acciones de ayuda al pastoralismo:

https://www.actu-environnement.com/media/pdf/news-31262-plan-actions-ours-2018-2028.pdf

Marcaje “Goiat”

https://www.lavanguardia.com/local/lleida/20190527/462517340686/capturan-oso-aran-gps.html

Navarra adopta medidas para la coexistencia Oso-Ganadería:

https://www.noticiasdenavarra.com/actualidad/sociedad/2019/05/21/navarra-intensificara-medidas-disuasorias-alejar/830979.html

https://www.noticiasdenavarra.com/actualidad/sociedad/2020/01/15/42-geolocalizadores-rebanos-5-perros/1015397.html

https://www.noticiasdenavarra.com/actualidad/sociedad/2019/11/17/gobierno-busca-financiar-ue-convivencia/1003461.html

CRECIMIENTO DEL PIB CONTRA LA BIODIVERSIDAD

9th mayo 2020 | Biodiversidad,Decrecimiento,Política y Sociedad,Sostenibilidad

Un estudio sobre biodiversidad advierte de que es imprescindible el decrecimiento económico

Veintidós científicos liderados por el español Iago Otero descartan que el crecimiento del PIB pueda ser compatible con la preservación de los ecosistemas

Cristian Segura. Barcelona – 08 may 2020 – 08:19 CEST EL PAÍS

Hasta hoy ha prevalecido entre Gobiernos y organismos internacionales el paradigma de que es posible salvar el medio ambiente y la biodiversidad manteniendo el crecimiento de la economía. Pero esta idea es solo una declaración de intenciones que no se sustenta con los datos recopilados desde el siglo XX. Es la conclusión a la que llega un grupo de veintidós académicos de instituciones como la Universidad de Oxford, el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales de Barcelona (CREAF), la Universidad de Leipzig o la Humboldt de Berlín, entre otros. El grupo, dirigido por el español Iago Otero, de la Universidad de Lausana (Suiza), cree necesario un cambio urgente de paradigma, y para ello propone una batería de medidas de choque para limitar los efectos de la economía en los ecosistemas.

El equipo liderado por Otero ha elaborado su tesis en un artículo publicado en abril por la revista Conservation Letters, coincidiendo con la pandemia de la covid-19. Otero explica a EL PAÍS que la crisis actual confirma las conclusiones del texto sobre la prioridad que debe ser salvaguardar la biodiversidad: “Una naturaleza bien conservada nos protegería de enfermedades como esta. Detrás de la pandemia está la deforestación, la expansión de la agricultura o el comercio de especies, que ponen a más gente en contacto con los animales portadores de los virus”.

Las medidas que proponen los veintidós científicos se resumen en siete puntos: limitar la explotación de recursos naturales y prohibir su extracción en áreas de alto valor ecológico; restringir la construcción de grandes infraestructuras que rompan la integridad de los espacios verdes; potenciar la agricultura de proximidad y limitar la expansión de las ciudades, favoreciendo al mismo tiempo un urbanismo de mayor concentración demográfica; compensar la destrucción de puestos de trabajo con la creación de nuevos empleos reduciendo las jornadas laborales; dificultar la promoción de aquellos productos procedentes de la sobreexplotación agrícola y de la naturaleza.

Superar el PIB

Los autores del estudio asumen que sus propuestas se enfrentarían a multitud de “barreras culturales y sociales” porque van contra “el imaginario que prevalece de un crecimiento ilimitado”. “Son propuestas para ser debatidas”, apunta Christoph Plutzer, profesor de la Universidad de Viena y uno de los firmantes del documento. La única medida que requiere “una acción inmediata”, según Plutzer, es consolidar nuevos índices que sustituyan al PIB y que evalúen el bienestar social y los niveles de protección del medio ambiente.

Estos académicos subrayan que hasta el momento no se ha podido sustentar un incremento del PIB con la reducción del consumo de recursos naturales. En los países desarrollados que sí se ha conseguido, añaden, ha sido a costa de un aumento de la explotación natural en sociedades en vías de desarrollo. El informe aporta datos que demostrarían una coincidencia en los niveles de evolución del PIB mundial desde 1960 con el de las explotaciones agrarias, el uso de pesticidas y fertilizantes, y con la demanda de consumo de carne. “La cantidad total de producción humana de materiales creció en el último siglo al unísono con el PIB global, sustituyendo ecosistemas a una escala masiva”.

Otro efecto del comercio global es la proliferación de especies invasoras, que son la segunda causa de extinción de flora y fauna. Los efectos del cambio climático en la biodiversidad también son evidentes, y el documento subraya las previsiones para el continente europeo: se estima que el 58% de las especiales vegetales y de vertebrados perderán su hábitat en los próximos sesenta años. El artículo concede que es factible alcanzar un crecimiento del PIB disminuyendo el uso de recursos naturales y las emisiones de gases contaminantes, pero hasta hoy no se ha conseguido –excepto en momentos de crisis económica puntuales–, ni siquiera al ritmo necesario para cumplir los objetivos de dejar el aumento del calentamiento del planeta en torno a los 1,5 grados.

El llamado Pacto Verde Europeo, el plan de la Comisión Europea y de los principales Estados miembros de la UE para erradicar las emisiones contaminantes de la economía, comparte objetivos con el artículo publicado en Conservation Letters. La principal diferencia es que sus autores defienden la necesidad de decrecer en términos de PIB para construir una sociedad “postcrecimiento”. “Nuestro trabajo propone ir más allá del crecimiento económico”, apunta Otero, “esto requiere dejar de utilizar el PIB como indicador guía”.

La primera solución planteada en el estudio es imponer a nivel internacional limitaciones en la cantidad de recursos naturales utilizados para la producción de los bienes comercializados. “Diferentes cupos podrían aplicarse a cada país dependiendo de su consumo histórico y los excesos en las emisiones de dióxido de carbono”, dice su texto, y añade que “los topes pueden complementarse con moratorias específicas para la explotación de recursos en zonas de biodiversidad altamente delicada”. Otra propuesta es fragmentar los puestos de trabajo en jornadas laborales reducidas. “Bajo determinadas circunstancias, la jornada de trabajo más corta está relacionada con menores emisiones de carbono y otras afectaciones perjudiciales para la biodiversidad”.

Relocalizar la economía para disminuir la distancia entre los centros de producción y consumidores es otra medida clave, según el informe. Este requiere frenar la expansión geográfica de las ciudades en favor de explotaciones agrarias próximas a las urbes, evitando así la destrucción de zonas naturales en otras regiones. También piden poner coto al desarrollo de grandes infraestructuras y de redes de transporte que rompen la integridad de los espacios de valor ecológico.

ECOLOGÍA Y ENFERMEDADES INFECCIOSAS

28th abril 2020 | Agricultura,Agua,Atentados ecológicos,Atmósfera,Biodiversidad,Campañas de Defensa,Ecologismo,Ecología,Economía,Energía,Política y Sociedad,Sostenibilidad

La dimensión ecológica de las enfermedades infecciosas

José Manuel Nicolau, José Daniel Anadón, Juan Herrero, Jaume Tormo, Rocío López Flores. Profesores de Ecología del Grado de Ciencias Ambientales del Campus de Huesca. Universidad de Zaragoza. (Diario del Alto Aragón)

La transmisión de patógenos desde el medio natural a los humanos, como ha sido el caso de covid 19, es un fenómeno complejo en el que intervienen factores sanitarios, culturales, sociales, económicos… y también ecológicos. Analizaremos aquí esta última dimensión, pues pensamos que la actual pandemia es una llamada de atención sobre nuestra inadecuada relación con la naturaleza. La organización Ecohealth Alliance publica desde 2008 un mapa mundial de los puntos calientes de las enfermedades infecciosas emergentes. Y ha registrado que la deforestación está directamente relacionada con el 31% de los brotes infecciosos de las últimas décadas, como el virus nipa en Asia, zika en América y ébola en África. Deforestación para la producción agrícola (aceite de palma, cacao, soja…) y de pastos, así como para la extracción de madera y minerales. Productos que nosotros consumimos. Deforestación que reduce la biodiversidad y altera las relaciones entre los patógenos, la fauna silvestre que los hospeda y las personas. Las poblaciones humanas que se establecen en esa frontera entre el hábitat natural y el humano -en condiciones sanitarias precarias- cazan, consumen y comercian con animales silvestres, lo que favorece notablemente las zoonosis, es decir, la transmisión de los patógenos desde la fauna silvestre al ganado y a los seres humanos. La primera epidemia del virus nipah en Malasia obligó a sacrificar más de un millón de cerdos transmisores de los patógenos a los humanos. El origen estuvo en murciélagos portadores del virus que, tras la pérdida de su hábitat natural, se acercaron a los huertos donde comieron fruta que después ingirieron los cerdos. Una reciente investigación publicada en Scientific Reports ha situado una serie de episodios de ébola dos años después de deforestaciones significativas en África occidental.

Que la salud humana está asociada a la salud de los ecosistemas es uno de los elementos claves del concepto One Health, una perspectiva integradora de la salud, que apoya la OMS. Este enfoque tiene en cuenta que la diversidad biológica nos da protección frente a enfermedades y patógenos, en lo que se denomina “servicio de contención de enfermedades”. Desde hace un par de décadas se conoce el efecto protector de la diversidad por “dilución de la carga vírica”, demostrándose que, en ecosistemas más ricos en especies, los patógenos se alojan en huéspedes intermedios, poco adecuados para su propagación, en los que quedan frenados. En el desierto de Utah (EEUU) el hantavirus que hospedan los roedores se diluye cuando la diversidad de mamíferos es mayor. También la mayor diversidad genética dentro de una especie hospedadora del virus favorece que haya individuos que no desarrollen la enfermedad y creen resistencia: es la “protección por amortiguación” que se observó con el virus del Nilo occidental y la diversidad de aves. Además, el mayor control que hay entre las distintas especies cuando son más numerosas en un ecosistema hace que se atenúen las posibles explosiones demográficas de los huéspedes de los patógenos. Este conocimiento sobre el papel que los ecosistemas saludables y biodiversos tienen en la salud humana ha puesto en marcha algunas iniciativas esperanzadoras. El gobierno de Malasia está protegiendo áreas de selva en la isla de Borneo como medida para combatir la malaria, tras comparar los costes económicos de la enfermedad con los beneficios de la explotación de la selva. Y también en Liberia hay iniciativas similares para luchar contra los brotes de fiebre de Lassa.

Para prevenir futuras epidemias, la humanidad habrá de desplegar toda su capacidad tecnológica en el terreno sanitario, así como las medidas de tipo social y económico que estamos aprendiendo con la actual pandemia. Pero, además, deberá abordar la dimensión ecológica del problema: el paso de los virus desde el medio natural hacia el antrópico a causa de la degradación ambiental de los ecosistemas y de la disminución de la capacidad de contención de las infecciones de una diversidad biológica debilitada. Ello implica garantizar la conservación de los hábitats naturales. Sin duda se trata de un reto de gran envergadura que nos obliga a revisar el actual modelo de consumo globalizado que tenemos. Globalización que, en el sector agroalimentario, ha requerido la deforestación de miles de hectáreas en Indonesia para producir el 80% del aceite de palma mundial y está detrás de varias zoonosis. O la deforestación amazónica para la producción de soja y otros cultivos, que en los últimos años ha incrementado los casos de malaria. El denominado Cambio Global que estamos ocasionando en la Biosfera está socavando las bases de nuestro bienestar. La extinción masiva de especies, el cambio climático, la toxicidad ambiental, la destrucción de la capa de ozono, la transformación de la corteza terrestre o la alteración de los ciclos del nitrógeno y fósforo, están reduciendo el capital natural y los servicios que recibimos de él, imprescindibles para nuestro bienestar y supervivencia.

Porque todos tenemos perfectamente claro que nuestro bienestar se sustenta en los servicios que nos proporciona la tecnología. Desde los automóviles a los respiradores pasando por internet. Sin embargo, no vemos tan cristalino que los cimientos de nuestro bienestar -y de nuestra supervivencia- proceden de los servicios que nos aportan los ecosistemas naturales. Desde el oxígeno que respiramos -gracias a las plantas y al fitoplancton marino- al agua que bebemos. Pasando por la labor polinizadora de las abejas que nos permite comer fruta todos los años, los paisajes que nos dan nuestras señas de identidad y sustentan el turismo, los efectos terapéuticos de la naturaleza a la que acudimos para “cargar pilas” y una larga lista entre la que ocupa un lugar preeminente la biodiversidad. La biodiversidad, esa gran despensa de la humanidad de la que obtenemos el 25% de los fármacos que utilizamos -se buscan nuevos antibióticos en los fondos de los océanos- fuente de biocombustibles, fibras y cosméticos, de diseños para la industria, de microorganismos que procesan nuestros residuos y desde luego de nuestros alimentos, cada día más variados. Ahí están la quinoa o la chía. La protección frente a la transmisión de zoonosis es otro servicio más de la naturaleza que hemos debilitado. Dicen que nuestra sociedad va a entrar en una nueva época tras la covid 19: el futuro o es ecológico o no será.


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