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¿PERO DÓNDE HAN ESTUDIADO ÉSTOS? (y II)

Concluyo aquí el análisis del catálogo de especies que el Ayuntamiento de Zaragoza pretende utilizar para desarrollar el proyecto colaborativo de El bosque de los zaragozanos (ver: ¿Pero dónde han estudiado éstos (I)?) y paso a discutir el catálogo propuesto para el apartado de bosques de ribera .

Aquí hay que destacar tres especies absolutamente inapropiadas como son el aliso Alnus glutinosa; el que denominan, a secas, sauce, Salix salviifolia, el cual en Aragón se conoce como bardaguera; y la trepadora madreselva Lonicera peryclimenum subsp. hispanica.

ALISO. El mapa de distribución del aliso lo muestra muy lejos del término zaragozano lo que prueba lo inadecuado de su empleo para recuperar o ampliar sotos. Se utiliza a veces como árbol de jardinería en alineaciones en viales zaragozanos, pero sus exigencias de suelo y clima no permiten su adecuado desarrollo.

SAUCE. Los sauces que configuran el género Salix son un amplio grupo de especies con variados nombres populares. El sauce propio de los ríos zaragozanos es el sauce blanco, Salix alba, árbol que alcanza porte notable y que sería el apropiado para plantar, pero no es propuesto en el catálogo. En cambio, proponen Salix salviifolia, una especie inaudita, propia de ¡suelos silíceos! -la antítesis de los suelos calcáreos de Zaragoza- que solo se da en Aragón en el Moncayo.

MADRESELVA. Igualmente, la madreselva Lonicera peryclimenum subsp. hispanica propuesta como trepadora no es propia de Zaragoza ni del Valle del Ebro. Samuel Pyke encontró la especie Lonicera etrusca, ligada a sotos y setos vivos, aunque manifiesta que no es abundante.

Resulta penoso que se propongan especies trepadoras tan alejadas del territorio como esa madreselva o procedentes de escapes de cultivos, como la vid silvestre y no se contemplen trepadoras como la rosa mosqueta, Rosa sempervirens, la clemátide o betiguera, Clematis vitalba; el lúpulo, Humulus lupulus; la yedra, Hedera helix; incluso el matacán, Cynanchum acutum, las cuales abundan en los sotos zaragozanos.

Rosa sempervirens en Soto de Alfocea. Zaragoza © JAD/AdT

CONCLUSIÓN

En un proyecto que busca naturalizar el entorno y fomentar la biodiversidad deberían estar excluidas las especies exóticas o simplemente ajenas a la flora de Zaragoza o el Valle del Ebro.

Fuente: El bosque de los zaragozanos. SPJIV

En la propia presentación que vengo analizando se habla, reiteradamente de renaturalización, de conservación de la fauna y la flora y fomento de la biodiversidad. Incluso en el apartado del bosque de ribera, se especifica que el objetivo es la recuperación y ampliación del bosque de ribera autóctono, aunque proyecten plantar especies totalmente desconocidas en los sotos zaragozanos.

Como he detallado a lo largo del análisis del catálogo municipal, en los tres ambientes a intervenir -bosque mediterráneos, periurbano y de ribera- se incluyen especies absolutamente exóticas e inapropiadas y se destruye vegetación autóctona existente, lo que va en contra de los principios del proyecto.

Incluir especies ajenas a la flora local supone introducir especies que no están adaptadas al clima y suelo locales y su supervivencia es dudosa; o no están adaptadas a la fauna, por ejemplo, a los insectos polinizadores o a los herbívoros, pudiendo ser incluso tóxicas para ellos.

Incluir especies vegetales ajenas supone robar espacio a las especies locales que quieran establecerse y alterar la composición del suelo. Con el riesgo añadido de que puedan convertirse en invasoras.

En el artículo Invasiones biológicas en la región mediterránea, impactos ecológicos y socioeconómicos (Investigación y Ciencia, diciembre, 2021) se puede leer:

[…] Hasta hace pocas décadas, la introducción de especies se percibía con cierta fascinación, como un exotismo que enriquecía la flora y la fauna locales. Incluso en espacios protegidos se introdujeron especies en pro de la conservación, para aumentar la diversidad, para rellenar supuestos nichos ecológicos vacíos o para restaurar zonas degradadas. Sin embargo, en la actualidad existe un gran consenso científico de que las especies invasoras ocasionan efectos negativos no solo ambientales, sino también socioeconómicos.

Los impactos ambientales más frecuentes de las invasiones se relacionan con el desplazamiento que provocan de las especies nativas, con la consiguiente pérdida de la biodiversidad. La dominancia de las especies invasoras modifica la composición de las especies de la comunidad invadida, que se ven mermadas al tener que competir con ellas por los recursos vitales, como el espacio y los nutrientes.[…]

[…] Y, por último, pueden producir cambios en el hábitat que, a través de un efecto en cascada, alteran por completo la estructura de las redes tróficas y el funcionamiento de los ecosistemas. Por ejemplo, las plantas invasoras modifican una serie de propiedades del suelo, como el pH, la materia orgánica, la cantidad de nutrientes, la humedad y la actividad enzimática, lo cual perjudica a la biota nativa adaptada a unas condiciones ambientales y recursos determinados. Las repercusiones negativas son mayores cuanto más diferente es la especie invasora de las nativas con las que se encuentra. Esto es así por varios motivos: las especies exóticas carecen de enemigos naturales que les puedan frenar los pies y son generalmente más competitivas que las especies nativas. Además, estas se muestran especialmente vulnerables ante el comportamiento agresivo de especies con las que no han coexistido a lo largo de su evolución.[…]

Aunque el artículo se refiere a especies invasoras, es decir, que se extienden sin control, se puede aplicar a cualquier especie vegetal exótica que roba espacio impidiendo que se establezca una especie autóctona, que compite por los nutrientes y modifica la composición del suelo y de la microfauna de éste que tan importante es para sustentar la vida vegetal. Es decir, que Zoysia japonica de Extremo Oriente, Albizia julibrissin del Sureste asiático, Agapanthus praecox de Sudáfrica, por ejemplo, no es de esperar que sean especies que, juntas o por separado, vayan a contribuir a mejorar el suelo o vayan a atraer a los insectos locales.

Y por último destacar que es innecesario plantar las numerosas especies exóticas propuestas. Existen cientos de especies apropiadas donde elegir. Y si no existen en los viveros, pues planifíquese para disponer de ellas. En el catálogo no se propone ni el romero, Rosmarinus officinalis; ni el tomillo, Thymus vulgaris; o la salvia, Salvia lavandulifolia, entre las aromáticas; ni la albada, Gypsophila hispanica; ni el escobón, Dorycnium pentaphyllum; ni el sisallo, Salsola vermiculata, tan propias de nuestro entorno zaragozano, ni tantas otras que ya he venido nombrando.

Porque, detrás de todo esto, lo que se trasluce es que los gestores del proyecto, ingenieros de montes, provienen del mundo de la jardinería y como tales han pensado en recrear esos ambientes y en las especies disponibles en viveros, los cuales no buscan la compatibilidad ecológica del plantero que venden sino la rentabilidad económica, y para ello reproducen y crían especies fáciles de reproducir, que no den problemas, y que sean vistosas y fáciles de vender, dependiendo de la moda.

Que el proyecto tiene un perfil de jardinería y contranatura lo demuestra el hecho de que esos mismos gestores no vengan aplicando el criterio de naturalizar los jardines y las calles zaragozanas cuando reponen arbolado o crean nuevas zonas verdes, en las cuales la excepción es que se planten especies autóctonas (ver: El Ayuntamiento de Zaragoza planta árboles invasores en el Anillo Verde de la ciudad, Arainfo, 2021; Nadie en el no-parque, Barracuda, 2016).

Ejemplares de Casuarina sp. -especie originaria de Australia- recién plantadas en Valdefierro-Casablanca, Zaragoza © JAD/AdT

José A. Domínguez

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¿PERO DÓNDE HAN ESTUDIADO ÉSTOS? (I)

ANÁLISIS DEL CATÁLOGO DE PLANTAS PARA EL BOSQUE DE LOS ZARAGOZANOS

El Servicio de Parques, Jardines e Infraestructuras Verdes (SPJIV) del Ayuntamiento de Zaragoza tiene como Jefe de Servicio a Francisco Bergua (Ingeniero de Montes), a Montse Hernández como Jefa de la Unidad de Desarrollo Estratégico (Ingeniera de Montes) y a Francisco Javier Yera (Ingeniero de Montes) como Jefe de Servicio de Control de Calidad, entre otros componentes del departamento.

Fuente: Servicio de Parques, Jardines e Infraestructuras Verde

Desde ese Servicio gestionan el proyecto El bosque de los zaragozanos con el que el Ayuntamiento pretende plantar 700 000 árboles -uno por zaragozano- en 1 200 ha, diciendo que: Esta iniciativa creará espacios boscosos tanto en el ámbito urbano como periurbano y convertirá al municipio en un espacio comprometido con la lucha contra el cambio climático, mas naturalizado y resiliente, y contribuirá al mejor funcionamiento del ecosistema urbano y a la salud de los ciudadanos (sic).

Fuente: Servicio de Parques, Jardines e Infraestructuras Verde

Desde las organizaciones ecologistas y vecinales se ha criticado dicho proyecto por la falta de cauces de participación y por la agresividad del mismo con la naturaleza en la actuación en Campos del Canal (ver: Dudas y preguntas, Schweizer/EPA, 2022; Un bosque contra natura, Barracuda, 2021; Críticas por “falta de participación y rigor científico”, Arainfo, 2021), que ha sido la primera y más mediática de las intervenciones pero, también, la más desafortunada desde el punto de vista ecológico (ver: Más ecología y menos ingeniería, Barracuda, 2021). Igualmente critican el uso de publicidad engañosa empleando imágenes de bosques boreales como hayedos y abetales, que no existen y son imposibles en Zaragoza (ver: Denuncian publicidad engañosa en el bosque de los zaragozanos, Barracuda, 2022).

Para comprobar la calidad del proyecto El bosque de los zaragozanos voy a estudiar el catálogo de especies vegetales que pretenden utilizar. Advierto que soy absolutamente escéptico sobre la bondad del proyecto dados los precedentes, es decir, a la vista del diseño y gestión de las zonas verdes zaragozanas.

Aspecto deplorable de la zona verde con fresnos americanos en el Anillo Verde. Casablanca, Zaragoza

MÉTODO

Sin entrar si es oportuno reforestar o revegetar en las parcelas que tienen previsto hacerlo, analizaré aquí el listado de plantas propuesto para proyecto El bosque de los zaragozanos desde la presentación que el Servicio de Parques y Jardines hace del mismo, al parecer para el Master en Jardines Históricos y servicios ecosistémicos de la Infraestructura Verde. Es la única documentación a la que se ha tenido acceso para su estudio.

En concreto, revisaré las especies vegetales exóticas e inapropiadas que pretenden plantar en el término municipal de Zaragoza, para demostrar la falta de rigor científico y el profundo desprecio a la flora local. Más bien una patada a la biodiversidad. Para el análisis me basaré en el Atlas de la Flora de Aragón y en el Catálogo florístico de las plantas vasculares de Zaragoza de Samuel Pyke (2003). También en los más de 40 años que llevo estudiando y divulgando la flora del Valle del Ebro.

Acompañaré la crítica con el mapa de distribución en Aragón de cada especie citada, indicando con un círculo blanco la ubicación aproximada del término de Zaragoza.

Hago hincapié en que el proyecto busca fomentar la biodiversidad, por lo que es de esperar un exquisito tacto a la hora de elegir las especies de plantas que mejor se integren en su medio físico y que mejor interaccionen con la fauna local.

LAS ESPECIES

Tipifican desde el SPJIV los espacios a revegetar en tres categorías: bosque meditarráneo, bosque urbano y periurbano y bosque de ribera.

Para el bosque mediterráneo proponen:

Fuente: SPJIV

ARTEMISIA. La primera que llama la atención es Artemisia vulgaris, que denominan artemisa. No está presente ni en el término de Zaragoza ni en el valle del Ebro porque es una planta montana, incompatible con el clima zaragozano. Incluir esta especie de distribución eurosiberiana en el bosque mediterráneo es un error imperdonable, una pésima elección.

El error se convierte en atentado ecológico porque las dos especies del género Artemisia, la ontina, A. herba-alba, y la escobilla parda, A. campestris existentes en Campos del Canal -la primera acción del Bosque de los zaragozanos- han sido eliminadas en la zona intervenida. Con el agravante de que la ontina es una planta de interés no sólo ecológico sino cultural e histórico pues fue descrita para la ciencia por el aragonés Jordán de Asso en 1799 en los cabezos áridos de Zaragoza (sic) y es la planta esteparia aromática que consumen los ganados y da sabor a la carne del cordero de Aragón.

Insisto en este caso: eliminar unas plantas autóctonas, bien arraigadas y adaptadas como Artemisia herba-alba y A. campestris para poner una especie del Pirineo, no tiene excusa ni perdón.

Área intervenida con eliminación de Salsola vermiculata, Artemisia herba-alba y Artimisia campestris.

ESPARTO. Proponen desde el SPJIV otras especies que no están en el término de Zaragoza o, si lo están, es de forma testimonial y, en todo caso, no son representativas para plantarlas masivamente. Así el esparto, Stipa tenacissima, también denominado atocha o esparto castellano, no es propio de Aragón y está muy localizado en un monte de la zona de Jaulín, dudándose de si su origen es natural. Esta especie se ha plantado -mal empleada- recientemente en restauración de taludes de carreteras y vías férreas y se está expandiendo preocupantemente.

Ejemplares de esparto (Stipa tenacissima) escapados de las restauraciones de los taludes del AVE. Zaragoza

JAZMÍN. Y con el jazmín silvestre, Jasminum fruticans, la cuestión es semejante. Sólo existen citas antiguas en el término de Zaragoza y Samuel Pyke no la encontró en su estudio.

ALADIERNO. Otra especie criticable es el aladierno, Rhamnus alaternus, ya que sólo se encuentra en el extremo norte del término por lo que no parece muy apropiado extenderla masivamente. Samuel Pyke la califica como rara.

EFEDRA. Lo mismo sucede con Ephedra fragilis que proponen. De las tres especies del género que se dan en Zaragoza es la calificada por Pyke como rara. En cambio no se considera plantar las más frecuentes Ephedra distachya y E. nebrodensis, a las que Pyke cataloga con distribución dispersa. En concreto esta última la describe como localmente frecuente en zonas de bosque mediterráneo por lo que hubiera sido más acertado utilizarla para revegetar en estos ambientes.

ORGAZA. Por último, hay que destacar también como inapropiada la selección de la orgaza o sosa, Atriplex halimus, para revegetar ambientes de bosque mediterráneo cuando es un arbusto propio de suelos salinos y algo húmedos (barrancos) o de suelos nitrogenados (ribazos, caminos, parideras, escombreras).

Como se va viendo, proponen especies inapropiadas o escasamente representativas para ser utilizadas en reforestación, teniendo en cuenta la de cientos de especies idóneas que existen y que no se consideran.

En resumen, de las 18 especies propuestas para ambientes de bosque mediterráneo, una es absolutamente incompatible y contraindicada (artemisia) y otras dos son no recomendables (esparto y jazmín) por no ser especies zaragozanas ni del valle del Ebro; otra inapropiada (orgaza), más dos fácilmente sustituibles por otras especies del género (efedra, aladierno); esto, si se quiere realmente recrear ambientes naturales de bosque mediterráneo.

Paso ahora a los bosques urbanos y periurbanos, donde la catástrofe es total.

Fuente: SPJIV

EXTRAIBÉRICAS. Sólo un vistazo rápido y la sensación es estremecedora: Zoysia japonica de Extremo Oriente, Albizia julibrissin del Sureste asiático, Agapanthus praecox de Sudáfrica, Argyranthemum híbridos (sic) de la Macaronesia (Canarias y tal), Callistemon viminalis de Australia, Cercis siliquastrum y Cupressus sempervirens, extraibéricos y propios de jardinería… pero esta gente ¿dónde ha estudiado la carrera? ¿con esto pretenden naturalizar Zaragoza y fomentar la biodiversidad? Más bien parece que les han hecho un barato en algún vivero.

El empleo de especies exóticas usadas en jardinería es contrario a un proyecto que pretende naturalizar el entorno y atraer a la fauna. Es el caso del ciprés, Cupressus sempervirens, plantado hasta la saciedad en setos y alineaciones pero que es oriundo del Este del Mediterráneo.

Arbol del amor (Cercis siliquastrum), asilvestrado en Valdefierro, Zaragoza

ÁRBOL DEL AMOR. El empleo de especies exóticas acarrea innumerables problemas, entre ellos el que se conviertan en invasoras y desplacen a las autóctonas. Es el caso del árbol del amor, Cercis siliquastrum, arbolito que no se encuentra de forma natural en la Península Ibérica, pero que ha sido intensamente plantado en jardinería y como consecuencia de ello en muchos lugares ya se empieza a asilvestrar, el primer paso para convertirse en invasor.

CANTUESO. Existen otras especies más de las propuestas que son absolutamente inapropiadas, como el cantueso, Lavandula dentata, usada en jardinería pero que no se da en todo Aragón. En cambio sí sería más apropiado el espliego, L. latifolia, el cual no se considera.

MIRTO. En parecida situación se halla la propuesta del mirto, Myrtus communis. De mirto solo existen una cita bibliográfia de Pardo Sastrón (1895) en Torrecilla de Alcañiz, indicando que era planta cultivada, y una referencia más reciente de Gonzalo Mateo en Beceite, la cual es de suponer está por determinar si se trata de ejemplares autóctonos.

Otros casos de especies inapropiadas son el brezo, Erica multiflora, la jara negra Cistus salviifolius, el durillo Viburnum tinus, el labiérnago Phyllirea latifolia y el madroño, Arbutus unedo.

BREZO. Ninguna especie de brezo crece en el término de Zaragoza ni en sus inmediaciones y, concretamente, Erica multiflora sólo se halla naturalmente en el Bajo Aragón y Puertos de Beceite.

MADROÑO. Igualmente, el madroño es un arbusto que se usa últimamente en jardinería para formar setos pero no es una planta existente de forma natural en el término de Zaragoza, por lo que no es apropiado usarla para reforestar.

JARA NEGRA. Tampoco la jara negra, Cistus salviifolius, es propia del Valle del Ebro, la cual prefiere suelos decalcificados, de los que no se encuentran en el término de Zaragoza precisamente. Sorprende que no se proponga la romerilla, Cistus clusii, que sí es muy común y sería más apropiada.

LABIÉRNIGO. Otra especie inapropiada es el labiérnago, Phyllirea latifolia, cuya distribución queda muy lejos de Zaragoza. Y en cambio no se propone otro labiérnigo, la olivilla, Phyllirea angustifolia, la cual, aunque muy rara en el término de Zaragoza, al menos está presente en los matorrales de ambiente mediterráneo hacia Las Planas y el barranco de Las Almunias.

DURILLO. Tampoco el durillo, Viburnum tinus, es una especie silvestre zaragozana, aunque se use mucho en jardinería y pueda verse asilvestrada, de ahí la cita que aparece en el mapa del Atlas. Samuel Pyke no encontró ni brezo, ni madroño, ni jara negra, ni durillo ni el labiérnago que está propuesto en el catálogo.

ALMEZ. Hay varias especies más que no es que sean la panacea para formar bosques periurbanos, pero se pueden admitir si se quiere crear estrato arbóreo, teniendo en cuenta que sus requerimientos hídricos son mayores que los que ofrece el clima zaragozano y su supervivencia será penosa. El almez o latonero, Celtis australis, es el caso. Se trata de un árbol usado en jardinería urbana donde se desarrolla porque tiene posibilidades de riego. El almendro, granado y olivo, son variedades cultivadas pero se podrían admitir puntualmente en un entorno periurbano.

Hay que tener en cuenta que el suelo y clima zaragozano en el centro del valle del Ebro y a baja altitud -salvo junto a los ríos- no permite el arbolado si no es en condiciones especiales. Sólo permite desarrollar estrato arbustivo y herbáceo. Por ello el bosque de almendros -de por sí un oxímoron- que inauguró el proyecto municipal, lleva su correspondiente sistema de riego.

Si poner almendros ya es cuestionable, regarlos es lo más artificioso que pueda haber en un proyecto que pretende naturalizar el entorno y luchar contra el cambio climático donde el consumo energético y de agua y gasto de mantenimiento debería ser cero.

Bosque de almendros, primera plantación de El bosque de los zaragozanos

Haciendo un balance, de las 26 especies propuestas para los bosques periurbanos, de ellas 7 son aberraciones por no ser especies ibéricas (árbol de la seda, árbol del amor, ciprés, calistemon, agapanto, magarza y zoisia), otras 3 son contraindicadas (mirto, cantueso, esparto) por no estar presentes en Aragón, otras 5 son inapropiadas (brezo, madroño, durillo, labiérnago y jara negra) por no encontrarse en el término de Zaragoza, y todas ellas suponen el 58 % del catálogo propuesto; otra más (aladierno) es cuestionable para revegetar masivamente.

Continuará

Se analizará en un segundo artículo el listado de especies de ribera y haré una conclusión sobre por qué es innecesario, y a veces contraproducente, plantar especies exóticas.

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EL BARRANCO DE LAS CASAS EN ALAGÓN

Barranco de las Casas

Interior del barranco de Las Casas

El pasado domingo un grupo de vecinos de Alagón recorrió el barranco de Las Casas en una inciativa del Colectivo ReaccionA de la localidad y Amigos de la Tierra Aragón. El objetivo era conocer los valores ambientales y culturales del paraje para reivindicar su conservación.

Barranco de Las Casas

Tramo final del barranco, excavado en tollo

El barranco recoge las aguas de la vertiente oriental de El Castellar y termina en la margen izquierda del Ebro a la altura del caserío de Pola. Desde allí, el grupo ascendió por el interior del barranco hacia su cabecera, para descender posteriormente por la pista que lo bordea en su margen izquierda.

Merendera montana

Merendera montana, abundante en esta época del año

Los participantes, guiados por expertos naturalistas, reconocieron los diferentes ambientes del recorrido. Desde el monte ganadero dominado por el sisallo (Salsola vermiculata) y la sosa (Atriplex halimus), hasta el pinar de carrasco (Pinus halepensis) con sabina negra (Juniperus phoenicea) y espino negro (Rhamnus lycioides) que aparece progresivamente conforme se asciende.

Inula crithmoides

Inula crithmoides, planta de ambientes salobres

Especial atención mereció la abundante presencia de Inula crithmoides, una planta típica de ambientes costeros pero que aquí se desarrolla, junto con la sosa fina (Suaeda vera) debido a la salinidad del suelo. Igualmente, sorprendió la abundante floración de Merendera montana, la conocida quitameriendas.

Pinar carrasco en El Castellar

Pinar carrasco dominante en la cabecera del barranco

Los asistentes se interesaron especialmente por la presencia de musgos, líquenes del suelo y la curiosa alga Nostoc commune, que presentaban buen desarrollo debido a las lluvias de los pasados días.

Salsola vermiculata

Sisallo en plena fructificación

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VALMADRID ROCOSO

Pinus halepensis

Calizas. Valmadrid, Zaragoza

El entorno de la localidad de Valmadrid (Zaragoza) siempre ha tenido un atractivo especial para los naturalistas porque ofrece, a escasos kilómetros de Zaragoza capital, la posibilidad de cambiar drásticamente de paisaje y pasar de los yesos y arcillas a las calizas, de las suaves pendientes de las vales, a los abruptos roquedos que ofrecen esas calizas. Y disfrutar de toda esa flora y fauna especialmente adaptada a paredes verticales, aristas y canchales.

Plumbago europaea

Plumbago europaea. Valmadrid, Zaragoza

Capra hispanica

Capra pyrenaica. Valmadrid, Zaragoza

Pinus halepensis

Pinus halepensis. Valmadrid, Zaragoza

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REGRESO AL BARRANCO DE LAS ALMUNIAS

barranco Las Almunias

Ayer aproveché unos instantes de mi paso por Cadrete y Santa Fe, donde tenía un compromiso, para adentrarme en el barranco de Las Almunias, en plena canícula. Para reencontrarme con la collalba negra y el roquero solitario entre los estratos blancos del yeso.

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POR TIERRAS DE SORIA

Tierras de Soria

Canos. Soria

Tierras de Soria

Hacia Renieblas. Soria

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EL VALOR DE LAS ESTEPAS DE ZARAGOZA

El Barranco de Las Almunias

Alrededor de Zaragoza, en brusco contraste con las riberas del Ebro, se extienden grandes superficies esteparias en un paisaje de lomas suaves con valles amplios (llamados localmente “vales”) en cuyo fondo, a veces, la incisión del agua de tormenta abre barrancos angostos (o “tollos”), cuyas orillas se desmoronan por erosión remontante. Junto con las arcillas y las gravas de terraza, es muy frecuente el yeso, lo que produce un matorral mediterráneo peculiar por la presencia de especies gipsícolas (adaptadas al yeso), como Gypsophila struthium subsp. hispanica, Launaea pumila, Herniaria fruticosa o Campanula fastigiata, plantita minúscula más frecuente en las estepas centroasiáticas, además de líquenes terrícolas que visten el suelo de blanco, amarillo y rosa. La jarilla de escamas (Helianthemum squamatum) vive en los suelos más descarnados de las cimas y laderas muy pendientes y el asnallo (Ononis tridentata) indica los suelos yesosos más profundos al pie de las laderas, con poca pendiente. Esta vegetación gipsícola es muy rara en el conjunto de Europa, por lo que se considera hábitat prioritario en la Directiva Hábitats de la Unión Europea.

En el fondo de las vales, donde se acumula el limo que se ha erosionado de los cerros, aparecen espartales de albardín (Lygeum spartum), que antes se usaba para hacer cuerdas y alpargatas, junto con tulipanes (Tulipa sylvestris subsp. australis), Fritillaria lusitanica y multitud de plantas anuales de 2 a 15 cm de altura, que desarrollan toda su vida en un par de semanas de marzo o abril, antes de que la sequía sea demasiado agobiante.

Estos espartales han sido sustituidos a menudo por cultivos de cereal de secano. Cuando los cultivos se abandonan por el pobre rendimiento, los invaden matorrales nitrófilos similares a los del norte de África, con ontina (Artemisia herba-alba) y sisallo (Salsola vermiculata), plantas grises para protegerse del sol inclemente, que le prestan su color característico al paisaje gris. Junto a ellas, destacan los enormes cardos, como los endemismos ibéricos Onopordum nervosum y Carduus nigrescens subsp. assoi. En la parte más alta de los cerros, donde se producen menos heladas en invierno y a menudo sobre un estrato calizo, aparecen coscojares de Quercus coccifera con pino carrasco (Pinus halepensis) y la vegetación se hace un poco más parecida a la del litoral mediterráneo, aunque sigue siendo bastante continental.

La lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus) se atreve a salir a pleno sol y el sapo corredor (Bufo calamita) y el de espuelas (Pelobates cultripes) se atreven a hacer sus puestas en charcas para las ovejas, que se pueden quedar secas en cualquier momento. La alondra de Dupont (Chersophilus duponti), localmente conocida como “rocín”, comparte el hábitat con el alcaraván (Burhinus oedicnemus) y las tres collalbas (Oenanthe hispanica, O. leucura y O. oenanthe). El águila real (Aquila chrysaetos) es muy frecuente sobrevolando la zona y el búho real (Bubo bubo) anida en los barrancos. La tranquilidad de la cual se benefician estas grandes rapaces está muy relacionada con uno de los valores subjetivos que algunos apreciamos en la estepa: la magnífica sensación de soledad que se obtiene cuando se divisan miles de hectáreas y no se ve un ser humano.

Javier Puente