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PLANTAS ENANAS DE LA ESTEPA

en la estepa
La aridez de las zonas esteparias ha obligado a las plantas de estos ambientes a desarrollar estrategias para evitar la sequía. Así pues, las plantas esteparias han llevado a cabo adaptaciones morfológicas y fisiológicas para superar la escasez y la irregularidad de las precipitaciones. Una de esas adaptaciones es el enanismo.
Ante la escasez de agua, algunas plantas de estos enclaves tienden, por una parte, a realizar su ciclo vital en las breves semanas de primavera o de otoño -en las que pueden aprovechar la humedad del suelo- y, por otra, a desarrollar una pequeña talla, que se puede reducir a dos o tres centímetros. Este es el caso de las especies fotografiadas en un albardinal (Lygeum spartum) o matorral de esparto sobre suelo de yesos en la localidad de María de Huerva (Zaragoza, España) en el Valle del Ebro. En el centro de la imagen aparece Bombycylaena erecta (familia Compositae) reconocible por su pilosidad blanquecina (una forma de protegerse de la insolación); delante de ella Asterolinon linum-stellatum, una diminuta planta de la familia Primuláceae, con los frutos esféricos típicos de esta familia. Y detrás se aprecian varios ejemplares de Plantago afra (familia Plantaginaceae), un diminuto llantén.
Los excrementos de conejo dan la referencia del porte de estas plantas. (Si pulsas sobre la foto, ésta se ampliará)
Bajo estas líneas, otro ejemplo de enanismo. Se trata de Androsace maxima (el nombre científico parece puesto a mala idea). Es un componente de la familia Primulaceae, con el típico fruto esférico; en este caso situado claramente en el interior de la copa del cáliz. La lupa sirve como referencia.
Androsace maxima

Androsace maxima. María de Huerva (Zaragoza). Abril, 2006

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