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VENENO EN EL AGUA DE ZARAGOZA

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El Periódico de Aragón, 20 de agosto de 2007

Durante varios días ha sido noticia en los medios de comunicación la pésima calidad del agua de Zaragoza. La presencia de trihalometanos, elevados niveles de nitratos y la alta conductividad del agua del grifo ponen en peligro la salud de los zaragozanos… a diez meses de la Expo2008 del agua y desarrollo sostenible y mientras millones de euros se tiran al río Ebro para que unos barquitos lleven de paseo a la gente por el río. Pero la situación no es nueva.

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El Periódico de Aragón, 5 de marzo de 2006

Los trihalometanos son unos compuestos orgánicos volátiles que surgen como consecuencia de la reacción de la materia orgánica que transporta el agua sin tratar, con el cloro empleado en la planta potabilizadora como desinfectante. Está demostrado que su ingesta en cantidades excesivas y de forma continuada causa daños hepáticos y renales. Según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, dos de estos compuestos son presuntamente cancerígenos. Los niveles detectados en Zaragoza superan lo normativa europea pero no la española, que es más indulgente.

Los trihalometanos como su nombre indica son compuestos que llevan cloro, un elemento químico halógeno, muy reactivo y que forma parte de compuestos muy peligrosos. Se emplea para destruir los agentes patógenos del agua, como las bacterias, pero reacciona con la materia orgánica produciendo efectos adversos en la salud. Por eso debe ser utilizado en las fases finales del tratamiento de potabilización del agua, cuando apenas queda materia orgánica en suspensión en el agua. Pero con la aparición del mejillón cebra ya se clora el agua nada más cogerla del río Ebro o del Canal Imperial. Por eso ya se advirtió al ayuntamiento que no era buena práctica tratar con cloro el agua para eliminar al mejillón cebra.

La conductividad es un parámetro que indica la presencia de sales minerales disueltas que lleva el agua. Las sales se incorporan al agua por un proceso natural de disolución de las rocas del suelo por donde discurren las aguas. Pero además, el incremento de la superficie de regadío hace que los retornos de riegos aporten más salinidad. Un alto nivel de sales puede llegar a afectar a la salud, además de las consecuencias ligadas al poder corrosivo de las propias sales, que afecta a tuberías y electrodomésticos.

La alta presencia de nitratos es otro elemento preocupante. Estos provienen de los abonos agrícolas que son disueltos por el agua de riego y lluvia y son arrastrados a los ríos o se infiltran en el subsuelo. También son tóxicos.

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