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Atmósfera Fenología

¿POR QUÉ NO LLUEVE?

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AEMET. Mapa de isobaras, Octubre 10, 2011

Llevamos muchas semanas sin precipitaciones en el valle del Ebro y, entrado ya octubre, sigue sin haber previsiones de que lleguen en un futuro próximo. La sequedad ambiental es terrible y cualquier mínimo trasiego de vehículos o ganado por los caminos levanta densas polvaredas.

La razón por la que no llueve es la presencia de un potente anticiclón sobre la península Ibérica, una masa de aire pesado que impide que nos lleguen los frentes lluviosos que envían las borrascas del Atlántico.

En el mapa de isobaras de superficie de la AEMET se aprecia bien cómo la borrasca (984 milibares) del Atlántico situada entre Terranova e Irlanda no puede enviarnos sus frentes asociados por la presencia del anticiclón (1027 mbares).

El mapa de isobaras de superficie muestra la presión, el peso que ejerce el aire, a nivel del suelo. Se mide en milibares y las líneas unen los puntos de igual presión. Para entender un poco el mapa de isobaras se puede pensar que las líneas de isobaras son las curvas de nivel de un territorio. El anticiclón sería una montaña y la borrasca un pozo. Mientras la montaña de aire denso no se desplace, seguiremos con sequía. Y las previsiones son que otro anticiclón proveniente del oeste reemplace al actual.

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AEMET. Mapa de isobaras. Previsión para 16 octubre 2011

4 respuestas a «¿POR QUÉ NO LLUEVE?»

La verdad es que los datos son desoladores.
En Santa Fe (Zaragoza), los datos acumulados de mi pluviómetro (digital-automático), dicen que en los últimos 100 días han caído solo 13 litros/m2.
El balance de lluvia en esta zona está al 70% de los valores normales anuales a estas fechas, aunque en mayo la situación era del 100% de los valores medios de precipitación acumulada anual.
Incluso especies como el romero, ampliamente adaptado al «stress hídrico» se encuentra en un estado amarillento con sus hojas bastante quebradizas y retraídas. Curiosamente, todavía hay quien le echa valor (o echa el resto) y florece: la gypsophila struthium.

Gracias por aportar datos concretos y cercanos. Y, efectivamente, la vegetación natural del monte está sufriendo una durísima prueba. Los escasos litros caídos lo han hecho, además, en varios episodios y apenas han penetrado en el suelo.

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