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Flora Naturalismo

LAS PLANTAS DEL SISTEMA IBÉRICO ORIENTAL

Publicado el libro «Las plantas del Sistema Ibérico Oriental y su entorno: guía ilustrada para su identificación» de Gonzalo Mateo

portada

Acaban de aparecer las primeras claves dicotómicas que sirven para todo el Sistema Ibérico oriental desde Cuenca hasta Castellón y desde Zaragoza hasta Valencia. Hasta ahora había sólo claves de las provincias de Teruel y Valencia, del mismo autor, catedrático de Botánica en la universidad de Valencia. De las zonas limítrofes, existían las del Moncayo, las del País Vasco y territorios limítrofes y las de los Países Catalanes, además de las de Flora Iberica que van apareciendo poco a poco desde hace 30 años, y aún están incompletas.

Gonzalo Mateo ha hecho un importantísimo esfuerzo de síntesis para incluir en un solo volumen muy manejable (278 páginas, más conciso que las otras claves citadas) la mayor parte de la flora de la región considerada, más de 2.000 especies (sin subespecies), algunas de ellas como notas junto a la clave de sus congéneres más próximos. Además, para acercar a más principiantes a la botánica, ha buscado un nombre en castellano para cada especie, que aparece resaltado en negrita (mientras que el nombre científico aparece en cursiva pero sin negrita). Esto es una práctica común desde hace mucho en todas las floras y claves francesas, pero, que sepamos, es la primera vez que se hace en España con plantas. Sin embargo, es lo habitual con las aves, ya que la Sociedad Española de Ornitología tiene unos nombres «oficiales» en castellano para todas las especies, que no se corresponden con los que se usan realmente en nuestros pueblos. Los nombres empleados son a veces uno de los vernáculos cuando no hay confusión posible (boj, hiedra), en otras ocasiones se les añade algo más para eliminar ambigüedades (madreselva europea frente a madreselva mediterránea), y aun en otros casos, cuando no hay ningún nombre en español, se crea un nombre nuevo, a menudo traduciendo del latín el nombre científico (Carex hispida, cárice áspera). Es decir, una mezcla de nombres vulgares y pseudovulgares. Además, aparecen nombres en valenciano, pero sólo de algunos géneros o especies.

Al botánico le sorprende un poco la agrupación de géneros distintos en una clave bajo un epígrafe vernáculo (por ejemplo, Carduus, Cirsium, Onopordum, Atractylis, Picnomon y Galactites, todos reunidos bajo el epígrafe de «cardos»). Por supuesto, este reparto busca también conectar con la clasificación mental del aficionado que no ha profundizado todavía en los detalles morfológicos que separan géneros. El aficionado aragonés-estepario, seguidor de Barracuda, echará de menos unas cuantas especies del valle del Ebro (Bassia prostrata, B. scoparia, Boleum asperum, Camphorosma monspeliaca, Chaenorhinum rupestre, Halopeplis amplexicaulis, Lavatera triloba, Limonium hibericum, L. latebracteatum, Microcnemum coralloides, Polygonum equisetiforme, Stipa lagascae, Suaeda splendens, Teucrium aragonense, T. campanulatum, Thymus loscosii…) e incluso alguna del Sistema Ibérico (Centaurea pinnata).

Hay más de 1.500 ilustraciones procedentes de floras clásicas, un glosario muy útil para aprender la nomenclatura botánica básica (se ha elegido siempre la básica; por ejemplo, entre «embudada» e «infundibuliforme», sólo se usa la primera), y un completo índice con los nombres científicos, los nombres en castellano y valenciano, y las familias. En definitiva, un compañero imprescindible para sacar al campo por el centro-este de la península cuando vayamos a ver plantas.

Lo ha editado José Luis Benito Alonso y se puede adquirir a través de su página web: www.jolube.es

Javier Puente

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Biología Política y Sociedad

UN PAIS SIN CULTURA CIENTÍFICA

noticia

Público. Diciembre 2, 2010

Ayer nos sorprendió una noticia que cambia a partir de ahora todos los libros de biología. Se pensaba que los elementos químicos que forman todos los seres vivos, de las bacterias a los animales, los hongos o las plantas, e incluso los virus, son siempre los mismos. Sin embargo, ahora se ha encontrado por primera vez un organismo, concretamente una bacteria halófila, que usa arsénico en lugar de fósforo en las moléculas más importantes para la vida: el ADN, que guarda la información hereditaria, el ARN, que transforma esa información en proteínas (ahora, con el proyecto Genoma Humano, sabemos que cada gen puede dar lugar a muchas proteínas diferentes mediante procesamientos alternativos, aunque aún no entendemos bien cómo se regula esto), el ATP, que almacena la energía necesaria para llevarla a donde se necesita, los fosfolípidos, que forman la membrana de las células y de sus compartimentos, o la fosforilación de las proteínas, que es un mecanismo por el cual señales del exterior, hormonas, etc. regulan en cada momento que las enzimas de una célula estén activas o no. Hasta ahora se pensaba que sólo el fósforo podía cumplir estas misiones, con la particularidad de que es un elemento poco frecuente. Por ejemplo, suele ser el factor limitante del plancton en el agua (cuando se produce contaminación orgánica del agua, lo peor es el aumento del nivel de fósforo) y es la clave en la formación de micorrizas (asociaciones de hongos con las raíces de casi todas las plantas, que permiten a éstas buscar en un gran volumen de suelo el agua y las sales que necesitan, y especialmente el fósforo, que es escaso y además poco móvil en el agua). Sin embargo, al menos en una especie (ahora podrían empezar a descubrirse más), el arsénico, que tiene su capa electrónica externa similar al fósforo, puede desempeñar el mismo papel.

Lo curioso es que esta noticia era ayer en los noticiarios de la radio y la televisión, y sigue siendo hoy en los periódicos, una de las últimas, perdida en la sección de sociedad, y relegada por el fantástico fin de semana que se anuncia para los esquiadores. Esto no es de extrañar si leemos cómo nos la cuentan. Nos dicen que se ha encontrado una bacteria que es capaz de soportar el arsénico. Esto ya se conocía desde hace tiempo y, en todo caso, no sería una noticia más fantástica que las bacterias que soportan grandes presiones osmóticas, temperaturas altísimas, ausencia de oxígeno o hidrocarburos. Pero es que no es eso lo que se ha descubierto. En España, tenemos unos periodistas sin ninguna cultura científica, que además suelen presumir de ello (dando a entender que bastante tienen con saber de cosas importantes, como la reforma laboral y la bajada de impuestos para los ricos) y que reflejan el estado general del país. Sin embargo, a los científicos nos daría vergüenza escribir «banco» con v o decir «yo soy de los que pienso que…», cosa que por cierto también hacen muchos periodistas. Luego nos vienen con que la economía española necesita innovación y desarrollo. Podemos empezar con repasar la ciencia que vimos en la educación secundaria, ya que es la base de la investigación.

Javier Puente

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Biodiversidad Ecología Flora

INVASIÓN A LA VISTA

Coronopus didymus

Ramitas con hojas y frutos de Coronopus didymus. Huesca.

UNA INVASIÓN ANTE NUESTROS OJOS

Cada día entran nuevas especies de flora y fauna en cualquier distrito que estudiemos por culpa de las actividades humanas, desapercibidas por la mayoría y sin causar ninguna alarma social. Recientemente he tenido la rara oportunidad de ser testigo en directo del comienzo de la expansión de una planta maloliente en Huesca.

La encontré en la avenida de Juan XXIII, de Huesca capital, en un jardincillo que había sido arrasado por unas obras en un polideportivo adyacente, y recolecté algo para determinar con las claves habituales. Sin embargo, no había forma de llegar a nada, así que pedí auxilio mediante el correo electrónico. Mi profesor de botánica en la Universidad de Salamanca, Enrique Rico, después de buscar las notas del curso 1988-89 para bajarme merecidamente las que me puso entonces, me aclaró que era Coronopus didymus (Familia Crucíferas). Comprobé entonces que unas cosas microscópicas que me habían parecido 4 estaminodios eran en realidad pétalos muy pequeños (¡y tanto, oiga!). El error es fatal porque, considerando que las flores no tienen pétalos, no hay forma de llegar a las crucíferas.

Coronopus didymus

Coronopus didymus. Huesca.

Esta es la primera cita de esta planta procedente de Sudamérica (pero asilvestrada por todo el resto del mundo) en la provincia de Huesca y la segunda de Aragón, después de una de Samuel Pyke en Zaragoza capital. Parece claro que llegó aquí con la arena empleada en la construcción y que se acopió en un jardincillo, que ahora ha quedado convertido en una selva de plantas colonizadoras de sitios alterados: junto con Coronopus didymus, crecen Amaranthus deflexus, A. blitum subsp. emarginatus, Chamaesyce prostrata y Digitaria sanguinalis. Todas, menos la última, son extranjeras. El ser humano crea el hábitat favorable para las especies colonizadoras al mover el suelo y, al mismo tiempo, transporta las diásporas en sus medios de transporte.

Coronopus didymus

Coronopus didymus. Huesca.

No hay que ser adivino para predecir que dentro de unos años esta planta se encontrará repartida por toda la provincia de Huesca. Yo siempre podré decir que sé dónde empezó la invasión.

Javier Puente

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Estepas Flora

Centaurea x zubiae

Centaurea zubiae

Ejemplar en flor. Acampo Ibañez, Zaragoza

Hace un par de años, el botánico José Luis Martín Barrios encontró en el acampo Ibáñez, al sur del término municipal de Zaragoza y cerca del de La Muela, una especie de Centaurea que no conocía, con rosetas de hojas pegadas al suelo, y capítulos amarillos sobre tallos cortos y sin hojas. Crecía en un campo de cultivo de secano, y en el ribazo junto a un camino, junto con otras plantas arvenses. Sólo ocupa unos 500 m2.

Centaurea zubiae

Brácteas espinosas del capítulo. Junio, 2009

Los botánicos del Instituto Pirenaico de Ecología la han identificado como Centaurea x zubiae, es decir, el híbrido entre C. ornata y C. lagascana. La primera tiene tallos largos y con bastantes hojas, mientras que la segunda no tiene tallos y los capítulos están pegados a la roseta de hojas, a ras del suelo, por lo que es lógico que el híbrido tenga caracteres intermedios. Lo mismo sucede con las brácteas que rodean al capítulo, que tienen aspecto intermedio entre las de C. ornata, que acaban en una espina larga, con otras pequeñas laterales, y las de C. lagascana, que terminan en una espina corta, sin ninguna otra lateral. Lo curioso del caso es que C. ornata sólo vive, dentro de Aragón, en el Sistema Ibérico y el Prepirineo, mientras que C. lagascana ¡es endémica de la Cordillera Cantábrica y el norte del Sistema Ibérico hasta Soria! ¿Cómo puede estar aquí el híbrido de dos especies que no están en el entorno? Con toda seguridad, ahora se reproduce consigo mismo, entre plantas híbridas, posiblemente como alopoliploide (conservando todos los cromosomas de los dos parentales, lo que evita los problemas que se producen en la meiosis cuando los cromosomas de un híbrido son bastante diferentes entre sí). Es curioso que esté en un solo punto tan aislado de los parentales. Quizá lleva muchos años allí aislado o tal vez es un relicto de un área que fue mucho más extensa. Puede que ni siquiera sea el híbrido que sospechamos.

Centaurea zubiae

Acampo Ibañez, Zaragoza. Junio, 2009

En cualquier caso, ahora corre serio riesgo por las muchas obras que se están haciendo en su entorno. Este año, gracias a la intervención del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, se salvó in extremis de los movimientos de tierra para una conducción de agua. Esperemos que no acabe desapareciendo antes de poder estudiarla mejor.

Javier Puente

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Política y Sociedad Sostenibilidad

DEMOGRAFÍA Y MEDIO AMBIENTE

Hace ya años que se habla del medio ambiente, pero me sorprende lo poco (tirando a nada) que se habla de la cuestión que está en la raíz de todos los problemas ambientales: el desmesurado crecimiento de la población humana. Se dan continuamente, por todos los medios de comunicación, consejos para ahorrar agua, energía o producir menos cantidad de basura por habitante. Consejos magníficos, pero insufientes. Cuando se hace alguna costosa campaña, es ya un éxito enorme si se consigue reducir localmente el consumo de recursos o la producción de desechos por habitante en un 5 ó un 10% (y sólo se puede hacer en países industrializados, donde se despilfarra). Cuando la población haya aumentado un 10% más ya se habrá más que compensado ese ahorro por persona. Por tanto, alguna vez habrá que empezar a hablar de poner un límite a nuestra demografía a nivel global (¿en las Naciones Unidas?). No sé cuál sería el límite, pero tiene que ser distinto de infinito porque los recursos de nuestro planeta son limitados y no tenemos más planetas similares. Si además de garantizar la supervivencia de nuestra especie, queremos conservar algún fragmento de naturaleza (un lujo similar a la conservación del patrimonio histórico, por ejemplo), el límite sería aún menor, pero hay un límite incluso para la mera supervivencia.

Además, hay que tener en cuenta que, cuando se tome una decisión en el terreno demográfico, los efectos se notarán mucho más tarde, ya que la inercia es muy grande. Por ejemplo, si hoy se decidiera que cada pareja sólo puede tener dos hijos (a nivel mundial), la población seguiría creciendo aún durante muchos años más, porque dentro de 30 años, estarán en edad fértil los que han nacido en los últimos años, que son muchos más que los que nacieron hace 30 años. Por lo tanto, aunque cada pareja tuviera menos hijos en los próximos años, habría más parejas teniendo hijos y seguiría el crecimiento demográfico aun después de haber tomado medidas drásticas.

Lo mismo sucede a nivel local. Ahora se habla mucho del trasvase de agua a Barcelona. Puesto que el problema de abastecer de agua de boca a la población que vive allí está ya planteado, quizá no haya más solución a corto plazo que hacer el trasvase de urgencia desde el Ebro. Pero ¿alguien ha previsto una planificación a largo plazo? Si el agua del Ebro es suficiente para 4 millones de personas, no lo será para 4.000 millones (con una cifra disparatada, supongo que todo el mundo verá claro lo que quiero decir). ¿Cuál es el límite demográfico del área metropolitana de Barcelona? ¿Cuatro millones de habitantes? ¿Once millones? ¿O hay que ir reduciendo poco a poco hasta llegar a dos? No lo sé, pero creo que hay que ir empezando a discutirlo y no dejar que pase lo que pase, como si fuéramos animalicos. Hay que recordar que los animales sufren fases de altísima natalidad y otras de altísima mortalidad, de forma que la población se adapta siempre a la capacidad de carga del medio por la vía forzosa.

¿Empezaremos algún día a hablar del tema?

Javier Puente

Word Pop Clock Projection [U.S. Census Bureau]
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Biodiversidad Estepas Flora

Matthiola lunata

Matthiola lunata

Matthiola lunata

El misterioso caso de la nueva especie de alhelí en Zaragoza(Javier Puente)
El año 2006, el naturalista Enrique Pelayo encontró por primera vez Matthiola lunata en la provincia de Zaragoza. Se trata de un pariente del alhelí de flor púrpura, rosa o blanca, que se cultiva habitualmente en macetas y balcones (Matthiola incana). El descubrimiento ocurrió en las «estepas» de Farlete y Alfajarín, donde ocupa una zona de unos 5 kilómetros cuadrados. Vive en cunetas de pistas, ribazos entre campos de secano y barbechos, sobre suelos más o menos removidos, y es muy abundante localmente, llegando a cubrir el suelo de color lila durante la floración (marzo-mayo).

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Atentados ecológicos Ecologismo Estepas Pol. Empresarium

CALLE BORDEREA

Empresarium

Polígono industrial Empresarium. Zaragoza. Abril, 2007

Envío adjunta una foto de la primera calle dedicada a la Borderea en el mundo. ¡Qué ecológico todo! Bueno, sí, hay un pequeño problema: el polígono industrial donde se encuentra, de reciente creación, ha destruido varios kilómetros cuadrados de matorral gipsícola, el más importante de su género de Europa occidental, con endemismos tan raros como Valerianella multidentata y era hábitat de numerosas aves esteparias.

Emprersarium

Polígono industrial Empresarium. Zaragoza. Abril, 2007

Estos kilómetros cuadrados se añaden a los adyacentes destruídos por el vertedero de basuras de Zaragoza, un parque de reciclado de basura, varias urbanizaciones, un centro comercial, el AVE, la Z-40 y sus préstamos de áridos y vertidos de tierras, etc. Y lo que se avecina en los próximos años…

No sé si compensa que las calles reciban nombres como «del albardín», «de la retama» o «del acebo». A mí, me suena a burla.

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Biodiversidad Estepas Fauna Flora Geología Paisajes

EL VALOR DE LAS ESTEPAS DE ZARAGOZA

El Barranco de Las Almunias

Alrededor de Zaragoza, en brusco contraste con las riberas del Ebro, se extienden grandes superficies esteparias en un paisaje de lomas suaves con valles amplios (llamados localmente “vales”) en cuyo fondo, a veces, la incisión del agua de tormenta abre barrancos angostos (o “tollos”), cuyas orillas se desmoronan por erosión remontante. Junto con las arcillas y las gravas de terraza, es muy frecuente el yeso, lo que produce un matorral mediterráneo peculiar por la presencia de especies gipsícolas (adaptadas al yeso), como Gypsophila struthium subsp. hispanica, Launaea pumila, Herniaria fruticosa o Campanula fastigiata, plantita minúscula más frecuente en las estepas centroasiáticas, además de líquenes terrícolas que visten el suelo de blanco, amarillo y rosa. La jarilla de escamas (Helianthemum squamatum) vive en los suelos más descarnados de las cimas y laderas muy pendientes y el asnallo (Ononis tridentata) indica los suelos yesosos más profundos al pie de las laderas, con poca pendiente. Esta vegetación gipsícola es muy rara en el conjunto de Europa, por lo que se considera hábitat prioritario en la Directiva Hábitats de la Unión Europea.

En el fondo de las vales, donde se acumula el limo que se ha erosionado de los cerros, aparecen espartales de albardín (Lygeum spartum), que antes se usaba para hacer cuerdas y alpargatas, junto con tulipanes (Tulipa sylvestris subsp. australis), Fritillaria lusitanica y multitud de plantas anuales de 2 a 15 cm de altura, que desarrollan toda su vida en un par de semanas de marzo o abril, antes de que la sequía sea demasiado agobiante.

Estos espartales han sido sustituidos a menudo por cultivos de cereal de secano. Cuando los cultivos se abandonan por el pobre rendimiento, los invaden matorrales nitrófilos similares a los del norte de África, con ontina (Artemisia herba-alba) y sisallo (Salsola vermiculata), plantas grises para protegerse del sol inclemente, que le prestan su color característico al paisaje gris. Junto a ellas, destacan los enormes cardos, como los endemismos ibéricos Onopordum nervosum y Carduus nigrescens subsp. assoi. En la parte más alta de los cerros, donde se producen menos heladas en invierno y a menudo sobre un estrato calizo, aparecen coscojares de Quercus coccifera con pino carrasco (Pinus halepensis) y la vegetación se hace un poco más parecida a la del litoral mediterráneo, aunque sigue siendo bastante continental.

La lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus) se atreve a salir a pleno sol y el sapo corredor (Bufo calamita) y el de espuelas (Pelobates cultripes) se atreven a hacer sus puestas en charcas para las ovejas, que se pueden quedar secas en cualquier momento. La alondra de Dupont (Chersophilus duponti), localmente conocida como “rocín”, comparte el hábitat con el alcaraván (Burhinus oedicnemus) y las tres collalbas (Oenanthe hispanica, O. leucura y O. oenanthe). El águila real (Aquila chrysaetos) es muy frecuente sobrevolando la zona y el búho real (Bubo bubo) anida en los barrancos. La tranquilidad de la cual se benefician estas grandes rapaces está muy relacionada con uno de los valores subjetivos que algunos apreciamos en la estepa: la magnífica sensación de soledad que se obtiene cuando se divisan miles de hectáreas y no se ve un ser humano.

Javier Puente