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REDENTORES AMBIENTALES

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El Periódico de Aragón

Por segunda vez, la presencia de Jesús Calleja subiendo en helicóptero a Punta Suelza en el Pirineo oscense para realizar un brusco descenso en bici, promocionando la actividad de helibike de la empresa Altitude Rides SL, ha levantado de nuevo la polémica sobre el impacto de esta actividad deportiva en un entorno frágil como es la alta montaña.

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El Mundo

Ya se ha tratado en este blog el negativo impacto en el medio ambiente de determinados deportes extremos a veces denominados turismo activo o deporte de naturaleza, y sobre lo que se puede entender como brutalismo deportivo. No hay que olvidar el calificativo de descenso brutal con el que Jesús Calleja definió su primera incursión en helibike.

No voy a entrar en la cuestión de si la actividad contaba con los permisos necesarios y si se cumplió el condicionado que en su caso estuviera señalado, aspecto todavía por dilucidar. En esta ocasión quiero resaltar aquí la soberbia de los promotores de este tipo de actividades en la naturaleza y el desprecio que manifiestan, una vez más, por el medio ambiente. Todo ello a consecuencia de la intervención añadida de Frank Cuesta apoyando la conducta de Jesús Calleja.

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El Mundo

Tanto Calleja como Cuesta son dos personajes mediáticos y un tanto histriónicos los cuales, teniendo a su alcance un medio tan potente como la televisión para transmitir buenos ejemplos, positivos y constructivos y de comportamiento respetuoso con la naturaleza, renuncian a ello y desarrollan todo un paradigma de pedagogía negativa.

Calleja porque transmite que el medio físico (montañas, ríos,…) está al servicio del ser humano y es susceptible de ser explotado y, Cuesta, lo mismo respecto de los seres vivos y que estos están para ser manipulados y ser objeto de espectáculo. Todo muy antropocéntrico y decimonónico.

Respecto de Calleja, Cuesta lo deja meridianamente claro cuando le atribuye que «ha conseguido acercar la naturaleza -montañas, ríos, valles, pueblos- que yo llamo muerta a varias generaciones». Esa es la concepción que tienen de la naturaleza: muerta mientras no vayan ellos a explotarla o manipularla. Lo cual es una muestra absoluta de arrogancia y mesianismo, creyéndose ellos los salvadores de la naturaleza y de sus habitantes.

Por otra parte, estos personajes son incapaces de percibir las sutiles relaciones que existen en la naturaleza y los impagables bienes y servicios ecosistémicos gratuitos que ésta proporciona.

Además, en unos tiempos en los que la agenda viene marcada por el cambio climático a causa del consumo de combustibles fósiles, por la pérdida de biodiversidad y extinción de especies por la acción depredadora humana, y por la degradación generalizada del medio ambiente, no parece lo más oportuno promocionar viajes en helicóptero e incrementar la presencia humana y la erosión en lugares hasta ahora inaccesibles o poco frecuentados.

José A. Domínguez

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EXTEPATRAIL, OTRA VEZ LA SALVAJADA

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La moda de los deportes extremos en contra de la naturaleza está en auge para desgracia de los sistemas ecológicos (ver: Brutalismo como deporte).
Amigos de la Tierra Aragón ha lanzado un comunicado a los medios considerando a la carrera ExtepaTrail que organiza el Club de Atletismo de Cuarte, el 29 de marzo, por los barrancos de La Plana, absolutamente incompatible con la conservación de la Zona de Especial Protección para las Aves «Río Huerva y Las Planas» y del Lugar de Interés Comunitario “Planas y Estepas de la margen derecha”. Ambos LIC y ZEPA forman parte de la Red Natura 2000 por albergar especies amenazadas y hábitats prioritarios como son las comunidades gipsícolas (de yesos). Por ello solicitan que se realice fuera de la zona protegida.
Así que estamos otra vez (ver: Salvajes, ellos) con la agresión al medio natural en un espacio protegido debido a la moda de las competiciones extremas. Hay que tener en cuenta que la presencia y el paso masivo de centenares de corredores (el pasado año, más de 400 entraron en meta) por un entorno frágil y semiárido es devastadora ya que se produce la compactación del suelo, daños en la vegetación y se acelera la erosión puesto que los participantes circulan fuera de pistas establecidas, por senderos y canales, ampliando los existentes o creando nuevos. Hay que recordar que la erosión y pérdida de suelo es uno de los problemas más graves del territorio aragonés.
Además se programa en plena época de reproducción de fauna, periodo crítico, cuando la presencia humana es especialmente demoledora para la fauna que cría en los barrancos como búho real, collalba negra y otros.
La Red Natura 2000 ocupa sólo el 28 % del territorio aragonés con el fin de conservar la biodiversidad. Queda un 72 % del territorio aragonés sin protección donde llevar a cabo una amplia variedad de tropelías y orgías vigoréxicas y poder desarrollar este tipo de actividades deportivas tan modernas, erosivas y perjudiciales para el medio ambiente.
Dicen desde Amigos de la Tierra que lamentan profundamente que el mundo deportivo todavía no haya interiorizado los valores y la importancia de preservar la biodiversidad y conservar el medio ambiente. Y consideran responsables al Gobierno de Aragón por consentir reiteradamente (van por la quinta edición) este tipo de actividades en un entorno protegido y al Ayuntamiento de Zaragoza por autorizar el evento, ya que los recorridos, curiosamente, se realizan casi íntegramente por su término municipal. Además, el Ayuntamiento de Zaragoza ha incumplido su compromiso de regular el acceso al barranco de Las Almunias que incluyó en su proyecto Life y establecer medidas disuasorias al tránsito de bicis, motos y deportistas.
Las estepas de la margen derecha han perdido miles de hectáreas que han sucumbido bajo los polígonos industriales, los vertederos y las urbanizaciones de Zaragoza, Cuarte y Cadrete. Resulta inadmisible que los espacios que conservan cierta naturalidad y tranquilidad y son refugio de flora y fauna, se vean sometidos a la moda de eventos deportivos y turísticos poco respetuosos. En fin, no sé por qué no se van a correr al polígono industrial de Valdeconsejo de Cuarte, con lo amplio y bonito que les quedó.
Dejo aquí el listado de promotores y/o patrocinadores y/o cómplices del atentado:
.-Ayuntamiento de Cuarte de Huerva .-Club Atletismo Cuarte .-Club Ciclista Cuarte de Huerva .-Trialeros Sin fronteras .-Fartleck Sport .-Inefable .-Ópticas Cuarte .-AHIMSA .-Talleres Cuarte .-Talleres y Montajes CEYCAL .-PubliJalón .-TowCar .-Premiunm Store Outlet .-Werker Recursos Humanos .-Arruabarrena ….

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¿Y LA SALUD DEL ÁRBOL?

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Cartelería de Prames. Anillo Verde. Zaragoza. 20191128.

Prames ha colocado una gran cantidad de carteles señalizadores de la Red de Caminos saludables. Aunque parece que no es la salud de los árboles lo que importa.

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LOS MALOS QUIEREN ASALTAR LA PLANA

NOTA: INAGA denegó la autorización del III Rally por incumplimiento del condicionado exigido en las ediciones anteriores

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Fuente: redes sociales. Octubre, 2019

La impunidad y la ignorancia de esta gente es total. Debido, claro, a la colaboración de la Federación Aragonesa de Automovilismo (FADA) y a las decisiones del Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA), que les autorizó las ediciones anteriores en un espacio catalogado como Red Natura 2000, a pesar de las alegaciones de los grupos ecologistas sobre el impacto negativo del paso de decenas de vehículos a gran velocidad sobre la fauna, la flora, la atmósfera y el suelo de un enclave frágil y singular.

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Fuente: redes sociales. Octubre, 2019

En fin, para plaga, ellos.

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FADA & INAGA, DEBEN RECUPERAR LA DIGNIDAD

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Para algunos no existen los plazos ni los procesos administrativos. Y es tal su impunidad que no dudan en hacerlo público, tal como los promotores del rally de subida a La Plana, poniendo en cuestión la ética deportiva de la Federación Aragonesa de Automovilismo y la imparcialidad del Instituto Aragonés de Gestión Ambiental.

INAGA informó que registró entrada de la solicitud de de autorización del rally 2019 de La Plana el 6 de septiembre. El día 16 de septiembre los promotores ya lo anunciaronn como autorizado tras respectivas reuniones con FADA e INAGA desde donde se les habría garantizado la realización de la prueba. El día 9 de octubre, preguntado INAGA desde las organizaciones ecologistas, manifiesta que se está todavía valorando el plan presentado. Alguien miente, pues.

Si estas gentes de los rallys no respetan las formas ni los procedimienientos legales, como para respetar el medio ambiente.

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LA FADA, ENEMIGA DEL MEDIO AMBIENTE

calendario FADA

Calendario FADA 2019

La Federación Aragonesa de Automovilismo (FADA) vuelve a anunciar y organizar otra vez el rally de tierra a La Plana, y va el tercero, pese a las recomendaciones del INAGA de que se busque un recorrido fuera de un espacio Red Natura 2000 y al evidente negativo impacto ambiental que tuvieron los anteriores.

[…] se recomienda la utilización de otros trazados alternativos fuera del ámbito de este espacio de la Red Natura 2000 para evitar afecciones sobre sus valores naturales para próximas ediciones.
[…] un trazado que evitara el ámbito de este espacio minimizaría las afecciones de carácter temporal sobre los valores naturales de la citada ZEPA. (INAGA nº expte. 21/2017/10223 de 20 de noviembre de 2017)
[…] no obstante, se recomienda la utilización de otros trazados alternativos fuera del ámbito de este espacio de la Red Natura 2000 para evitar afecciones sobre sus valores naturales para próximas ediciones. (INAGA nº expte. 21/2018/07935 de 13 de septiembre de 2018)

Federación Aragonesa de Automovilismo

Generación de polvo en la prueba de 03 12 2017. Fuente: FADA/ACZ

Es una falta de ética promover de nuevo un rally en un espacio protegido desoyendo las recomendaciones de la autoridad ambiental pero, todavía más anunciar un evento que aun carece de autorización. No obstante la FADA parece que cuenta con algún qué otro seguidor.

paisaje

Tras la prueba de 15 09 2018, intenso depósito de polvo sobre vegetación gipsícola, hábitat prioritario en red Natura 2000

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BRUTALISMO COMO DEPORTE

El auge de determinadas actividades deportivas calificadas como extremas, realizadas al aire libre, agresivas para el medio ambiente, donde la naturaleza es a la vez escenario y herramienta, suponen un nuevo y negativo impacto por su carácter erosivo y de amenaza para la biodiversidad. El fenómeno se ha agudizado por la propuesta de la empresa Altitude Rides de desarrollar el heliesquí y helibike en el Pirineo oscense. De hecho ha solicitado al Gobierno de Aragón autorización para su proyecto de helibike en Sobrarbe y Ribagorza, en los términos municipales de Bielsa, Tella-Sin, Plan, Gistaín y Benasque.
HeliBike

HeliBike. Fuente: Heraldo de Aragón

La práctica de helibike supone desplazar a ciclistas y sus BTT en helicóptero hasta determinadas cumbres para despositarlos y que realicen descensos de gran desnivel. Movilizar un helicóptero, con lo que implica de consumo energético, ruido y contaminación, además de molestias para la fauna, para que unas personas satisfagan sus descargas hormonales en descensos a gran velocidad, erosionando y destrozando flora y desplazando y atropellando fauna, no parece muy compatible con el uso sostenible del medio.
Baja 2019

Fuente: Baja España Aragón

Igualmente se puede hablar de otras prácticas agresivas, erosivas y contaminantes, como los rallys de tierra, con la Baja como modelo, la TransNomad (BTT) -con medios mecánicos muy erosivos- incluso carreras a pie con centenares de participantes. A estas prácticas las incluyo yo desde este momento en el brutalismo deportivo, aprovechando el propio calificativo que dan los practicantes a su actividad.
El brutalismo deportivo tiene varias características que lo definen:
1.- El uso de la violencia contra el medio físico y biológico. La destrucción del medio es inherente a estos deportes. Levantar polvo o barro, derrapar arrastrando el suelo, salirse del camino invadiendo el monte o campos es consustancial a la práctica deportiva. Los espectadores buscan, además, estos efectos, que suponen erosión, contaminación de las aguas, riesgo de incendio, destrucción de la vegetación y atropello de la fauna, incluso en espacios que gozan de protección como son los Lugares de Interés Comunitario (LIC) y Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de la Red Natura 2000.
2.- La falta de empatía hacia el medio natural por parte de los organizadores y practipantes. El lenguaje utilizado con manifiesto desprecio hacia el entorno («salvajes trails», «descenso brutal», «estampida nocturna», «instinto salvaje») va en paralelo al uso de la violencia contra la naturaleza antes mencionado. Incluso si los valores naturales del territorio son ofertados como atractivo añadido a la práctica deportiva, los participantes carecen de posibilidades no ya de integrarse en el medio sino de disfrutar de esos valores ya que estan pendientes de manejar la bici o prever dónde poner el pie para no descalabrarse, acosados por realizar el recorrido en el menor tiempo posible. En el caso extremo de los rallys automovílisticos, los pilotos van encerrados en sus máquinas aislados absolutamente del territorio que los acoge.
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Fuente: redes sociales. Octubre, 2019

3.- El utilitarismo a que es sometido el medio natural. Por la consideración del medio como un elemento inerte que puede ser explotado para obtener un beneficio. Se justifica la práctica deportiva como estimulante de la economía rural, de la hostelería, especialmente.
Helibike

Oferta ruta helibike. Fuente: Altitude Rides

En una época de crisis climática y de biodiversidad, de acoso y asalto del ser humano a los recursos naturales, donde ya no quedan rincones al margen de la presión humana, las acciones deberían ir a cuidar, preservar y restaurar. No a erosionar, contaminar y degradar.

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SALVAJES, ELLOS

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Instinto Salvaje, lema de la KDRTrail

Los de KdrTrail de Cadrete han tomado La Plana y los barrancos como su polideportivo. Carreras con cientos de personas pateando barrancos en plena época de nidificación y reproducción de fauna, en un espacio de la red Natura 2000 declarado lugar de Interés Comunitario y Zona de Especial Protección para las Aves. Y la administración, consintiendo.
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Estampida nocturna, lema de la KDRTrail

Con la promoción que hacen ya se ve la nula sensibilidad y respeto por el medio ambiente que tienen.
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Patrocinadores de la KDRTrail

Nada menos que 700 participantes (900 plazas ofertadas en tres circuitos) el pasado domingo 28 de abril, según algunas fuentes de la administración.
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¿DEPORTES DE NATURALEZA O CONTRA ELLA? (y II)

cintas en arbolado

Cinta de balizar de FAM en arbolado. El Moncayo. Zaragoza. Julio, 2018

Residuos y emisiones
Un efecto común a todas las actividades es la acumulación de residuos. Bien sean inertes como bolsas, latas y botellas, piezas de equipamiento; bien orgánicos como restos de alimentos y heces; o bien otras sustancias químicas, tanto lociones y cremas corporales como jabones y detergentes y, en caso extremo, sustancias tóxicas y no degradables como combustibles y grasas lubricantes de vehículos (desde bicis a 4×4) que vadean cursos de agua o se vierten al medio en caso de accidente.
cintas abandonadas

Erosión y cintas balizadoras en Nombrevilla, Zaragoza. Marzo, 2018

Los residuos disminuyen la calidad paisajística. Entre ellos cabe señalar las innumerables cintas plásticas y pintadas que quedan abandonadas tras las pruebas deportivas en el monte. Por su parte, cuerdas, botellas y otros envases provocan la mortalidad de la fauna que queda enredada o atrapada en su interior como insectos, reptiles y micromamíferos, atraídos por los aromas y azúcares de los restos de bebida. Residuos de comida, orina y heces provocan la nitrogenación del suelo, modifican las propiedades de éste y desaparecen las plantas locales propias del territorio, que son sustituidas por especies nitrófilas más comunes y menos exigentes, perdiéndose biodiversidad.
La contaminación de las aguas provoca el cambio de los parámetros físico-químicos del agua con lo que ésta pierde calidad afectando negativamente a la fauna acuática, tanto a ejemplares adultos como a sus fases larvarias: peces, moluscos, anfibios, insectos acuáticos… si la contaminación es persistente o las sustancias son muy tóxicas se llega a producir la desaparición total de la fauna acuática en todo un tramo fluvial.
No menos impactantes son las emisiones a la atmósfera de gases de combustión cuando las actividades se hacen en vehículos a motor. Así mismo, la emisión de ruidos y gritos alteran la tranquilidad que muchas especies necesitan. Derivados de los residuos abandonados o por conductas inapropiadas se producen los incendios forestales, cuyas desastrosas consecuencias son suficientemente conocidas.
Suelos
El suelo sufre la presión de la estancia o paso de personas (participantes, público) y vehículos, los cuales ocasionan la compactación del mismo, impidiendo su aireación y oxigenación, y disminuyendo la capacidad de infiltración del agua, con lo que aumenta la escorrentía y se aceleran los procesos erosivos de acarcavamiento, con el consiguiente arrastre y pérdida de humus y empobrecimiento o desaparición de la biota edáfica.
Los perjuicios son muy graves en ambientes de lenta regeneración. Como los suelos áridos, dada la dificultad de crecimiento vegetal y la meteorología extrema de nuestra región, con fuertes vientos que arrastran el polvo o tormentas que aceleran la erosión. Igualmente son vulnerables las paredes rocosas por la colocación de anclajes mecánicos o químicos los cuales causan fragmentación de la roca y aceleran los procesos de meteorización y descomposición de la misma. Altamente sensibles son también algunos ambientes de alta montaña como las turberas, donde unos pocos milímetros de sustrato tardan décadas en formarse, o los ibones, donde las frías aguas enlentecen notablemente los procesos biológicos y las larvas de anfibios necesitan varios veranos para completar la metamorfosis.
Daños en la vegetación
Los daños en la cubierta vegetal son el impacto más notorio y visible. El paso continuado de senderistas, caballos, bicicletas, motos o vehículos de cuatro ruedas aplasta y destruye la vegetación por abrasión y el suelo queda desnudo, originándose incipientes surcos. Es el principio de la acción erosiva que ampliarán el viento y el agua, incrementando la profundidad y anchura de los surcos. Este fenómeno se multiplica cuando senderistas o vehículos salen del camino principal y crean atajos, conducta habitual contraria a una de las principales recomendaciones de los manuales de buenas prácticas.
aglomeración de montañeros

Aglomeración en una vía ferrata del Pirineo. Huesca. Julio, 2018

En otras ocasiones se produce la eliminación directa e intencionada de vegetación porque ocasiona molestias. Así sucede al abrir senderos para BTT, equipar vías de escalada (Moreno Moya, 2016) o de descenso de barrancos. Especialmente sufren las plantas rupícolas, algunas de ellas endémicas. El uso posterior de las vías produce la rotura de ramas, desgarros y heridas en la corteza de arbustos y árboles por usarlos como puntos de anclaje o simplemente por el roce continuado de los usuarios. También sufre la vegetación por atar y luego arrancar de las ramas las cintas y las bandas señalizadoras de recorridos. Estos daños perjudican a las plantas ya que las debilitan o son la puerta de entrada de infecciones.
Frente a la destrucción y desaparición de la vegetación, siempre aparentes, se pueden dar procesos menos perceptibles como es el cambio de la composición florística de un territorio por la modificación de las condiciones ambientales, bien sea por la alteración de las propiedades del suelo, la introducción de especies exóticas o por cambios en la comunidad de animales herbívoros y/o polinizadores, llegándose a la extinción local de alguna especie propia del territorio.
Incluso actividades tan supuestamente respetuosas como la fotografía pueden llevar a arruinar un enclave cuando la concentración de aficionados por retratar alguna codiciada planta por su singularidad o belleza, aplasta y modifica el hábitat donde vive aquélla.
Molestias a la fauna
Impactos comunes a cualquier actividad son las molestias y expulsión de la fauna del escenario de la actividad. La sola presencia humana fuerza a los animales a alejarse o esconderse, obligándoles a suspender sus actividades normales y huir a ocupar espacios marginales menos favorables, lo que les expone a mayores riesgos (depredación, inclemencias, disparos, atropellos) y mayor consumo energético para sobrevivir. Este fenómeno se agrava en espacios reducidos (cuevas, barrancos, arroyos) o en momentos críticos como la época de reproducción, la oscuridad de la noche, o por la emisión añadida de ruidos, voces o luces.
Una de las práctica más controvertidas sigue siendo la escalada en paredes donde habitan aves rupícolas amenazadas (alimoches, halcones, buitres y quebrantahuesos…) ya que la presencia de escaladores ahuyenta a los adultos que incuban o protegen a huevos y pollos, que llegan a morir de frío o inanición o bien provoca el salto al vacío de los pollos, espantados por la cercanía humana. Incluso, sin abandonar el nido, se ha constatado que la simple presencia humana a distancias considerables disminuye el éxito reproductor de las rapaces rupícolas.
También hay que mencionar la mortalidad de fauna por atropello (los reptiles y anfibios son los más afectados) en pistas y senderos o por la manipulación y captura de animales por el afán de sostener o fotografiar un espécimen salvaje. Pero no sólo hay que tener en cuenta las molestias fuera de la época de cría. Los animales necesitan descansar y alimentarse, especialmente al final del verano y otoño, para acumular reservas frente a la migración o para invernar. Escalar o sobrevolar paredes donde reposan las rapaces o abrir senderos para BTT o para travesía con raquetas en una zona boscosa es perjudicial tanto para los escasos urogallos como los comunes jabalíes y corzos porque supone empujarlos a lugares más expuestos.
moteros

Motos de trial por los yesos de El Castellar

Estas molestias tienen efectos indeseables muy sutiles, como son los cambios en la conducta de los animales. Algunas especies han modificado sus hábitos diurnos y se han vuelto crepusculares o nocturnas obligadas por la continuada presencia humana en sus territorios. Ello les perjudica ya que tienen menos oportunidades de acceder al alimento y son más vulnerables a los depredadores. Por otra parte, el abandono de restos de comida atrae a carroñeros y oportunistas (zorros, córvidos), que proliferan en exceso y luego depredan sobre especies más vulnerables. Se altera así la composición de las comunidades faunísticas.
Al remover el suelo o desplazar piedras y troncos en tierra firme para acampar o vivaquear se priva a los animales que viven bajo ellos de protección frente a la insolación o los depredadores. Desplazar las piedras -con la consiguiente movilización del fango- de un arroyo para vadearlo o crear un remanso donde refrescarse no sólo priva a los animales de refugio sino que da al traste con las puestas de peces o anfibios.
En una época en la que el transporte permite el trasiego de personas y materiales a grandes distancias en breve tiempo, el turismo es un factor de expansión de especies invasoras y agentes patógenos. Semillas de plantas, insectos y huevos o larvas de algunos invertebrados exóticos pueden ir en ropa, calzado o equipo deportivo y pasar en pocas horas de un río a otro, de un embalse del Somontano a un ibón de alta montaña; o de Madrid a Benasque. Así por ejemplo es fácil propagar el mejillón cebra entre distantes masas de agua. También es especialmente preocupante la expansión en el medio acuático del hongo Batrachochytrium dendrobatidis que afecta a los anfibios con mortalidades superiores al 90%.
moteros

Erosión por BTT en barranco Las Almunias. Zaragoza

Conflictos de uso
Por otra parte hay que resaltar que determinadas conductas perjudican al resto de usuarios. El griterío habitual de los grupos, el avasallamiento de los que van en vehículos o los ruidos de motos y quads impiden a usuarios más respetuosos el disfrute del silencio o los sonidos de la naturaleza o ahuyentan a la fauna que han ido a observar. Por no hablar de los residuos orgánicos y de las heces abandonadas incluso en zonas de paso o estancia, que no sólo delatan una absoluta falta de respeto sino que suponen una fuente de contaminación bacteriana (Palomo, 2017). Este tipo de conductas expulsan a usuarios exigentes que buscan calidad en paisaje, flora y fauna.
Regular, prohibir… renunciar
Hasta aquí se han repasado las consecuencias de la explotación a que está sometido el medio ambiente por unas actividades deportivas y de ocio que deberían otorgar un trato exquisito a esa naturaleza de la que toman el nombre. Ahora que se habla tanto de poner en valor los recursos naturales, es decir, rentabilizar económicamente la naturaleza, hay que incidir que la suma de impactos implica una pérdida del capital natural que hipoteca el desarrollo futuro.
Los conflictos entre conservación y prácticas deportivas vienen de lejos y se prevé crezcan junto con la expansión y evolución de aquéllas y la masificación de los participantes. Por ello es ineludible la regulación de las mismas, lo que implica un control desde las administraciones competentes, no siempre fácil en un territorio amplio como el aragonés y la habitual escasez de recursos humanos y materiales. A pesar de que la falta de planificación y la lentitud en adoptar regulaciones son una constante de los poderes públicos (Pérez y de Pedro, 2007), son imprescindibles una normativa legal clara y una actuación rigurosa de las autoridades, responsables de preservar el patrimonio común.
El verano pasado las autoridades desmontaron una highline (sirga de nylon para andar en equilibrio) que cruzaba el barranco de Mascún -peligrosísima para aves y para el helicóptero de rescate- y sorprendieron a un individuo navegando en kitesurf (tabla arrastrada por cometa) en el ibón de Plan. Ejemplos ambos de cómo algunos actúan al margen de cualquier norma, e incurrir en la más absoluta ilegalidad. En el lado opuesto, y a raíz del suceso de Plan, los científicos recordaron la presión humana que sufren los ibones pirenaicos ante la falta de regulación con el acceso masivo de visitantes y su uso para baño con todo tipo de artefactos, y llamaron la atención ante el fenómeno de banalización del paisaje.
Pero la regulación es problemática porque hay que vencer muchas resistencias. Así, sólo tras numerosas denuncias de las organizaciones ecologistas, el Gobierno de Aragón se avino a consensuar y publicar en 2016 una orden que regula la escalada (1500 vías, de las que el 80% carecían de autorización) en el Parque Natural de la Sierra de Guara dado el gran crecimiento que había experimentado la práctica de la escalada deportiva, mucho más intensiva y agresiva que la clásica, y que se declararan al menos unas zonas de tranquilidad donde no se permiten estas prácticas.
escalada

Escalada en Morata de Jalón

Menos afortunada ha sido la rana pirenaica cuyo obligado plan de conservación fue retirado a finales de 2016 por el consejero responsable de medio ambiente cuando estaba a exposición pública, ante las críticas de la Asociación de Turismo Deportivo de Aragón y algunos ayuntamientos y Diputación de Huesca.
A vece se olvida que los espacios naturales se protegen para preservar los procesos ecológicos. Ya que no han sido afectados por la urbanización o la industrialización, no deben convertirse en estadios ni parques temáticos. Cuando el propio Jefe del Estado S. M. el Rey Don Felipe VI recordó este verano, en el centenario del PN de Ordesa, que los espacios naturales están amenazados por el cambio climático, las especies invasoras y el aumento de turistas, es que, realmente, éstos son un problema.
Por otra parte aunque muchas actividades se publicitan como sostenibles o ecológicas, en estos momentos no existe un certificado que acredite que una empresa o actividad de naturaleza es sostenible y respetuosa con el entorno. No obstante ya hay sectores deportivos concienciados que no sólo proponen regular o prohibir sino renunciar a escalar, ascender o transitar determinados lugares (Escribano, 2017). Pero esto se merece un capítulo aparte.
BIBLIOGRAFÍA
+ Escribano, A. 2017. Reflexiones: ¿Prohibición o regulación? Luces de Montaña. Montaña y sostenibilidad. En: http://lucesdemontana.org
+ Luque Valle, P. et al. 2012. Los efectos ambientales de las actividades físicas en el medio natural existen. II Congreso de la Asociación Española de Ciencias del Deporte. INEF-Madrid.
+ Martínez Agraz, A. et al. 2005. Los recursos naturales como factor de desarrollo. Primeras Jornadas sobre Turismo Sostenible en Aragón. Zaragoza. En: http://www.aragon.es
+ Moreno Moya, M. 2016. Escalando en un hábitat sensible. Luces de Montaña. Montaña y sostenibilidad. En: http://lucesdemontana.org
+ Palomo, I. 2017. Cómo cagar en el monte: revisión de la literatura científica. Luces de Montaña. Montaña y sostenibilidad. En: http://lucesdemontana.org
+ Pérez y de Pedro, P. 2007. El impacto de los deportes en el medio natural y su repercusión socioeconómica. En: http://munideporte.com.

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¿DEPORTES DE NATURALEZA O CONTRA ELLA? (I)

Erosión por BTT. Barranco de Las Almunias. Zaragoza

Recientemente, un conocido con un hijo que se iniciaba en la ornitología me pidió que le indicara un lugar cercano a Zaragoza capital donde observar con garantías collalba negra. Le respondí -sin dudar- que fuera al barranco de Las Almunias, donde estaba descrita la existencia de una de las mejores poblaciones de esta ave rupícola en la península.
Al preguntarle, días después, cómo había ido su paseo por el barranco, me contestó, desolado, que no sólo no había visto las collalbas, sino que no tuvo ni un momento de respiro por el continuo trasiego de ciclistas, teniendo que preocuparse más por mantener su integridad física que por detenerse a observar las aves.
Sirve este ejemplo de la carga a la que, hoy día, está sometido el medio ambiente debido a los denominados deportes o actividades físicas de naturaleza, los cuales no sólo originan conflictos por el uso del medio sino también una intensa degradación ambiental. Una presión creciente, dada la demanda de ocio y deporte al aire libre propia de las sociedades desarrolladas, a la cual hay que sumar el auge del sector turístico -con poderosos intereses económicos- y, dentro de éste, del denominado turismo activo, que oferta esas actividades.
Barranquismo, piragüismo, escalada, enduro (BTT o moto), parapente, tirolinas, espeleología, senderismo, triales y carreras o marchas monte a través, rutas a caballo, con raquetas, de observación y fotografía de flora y fauna y un largo etcétera son actividades que practicadas por decenas, cientos o miles de personas cada día en los mismos escenarios, afectan directamente tanto al medio físico (suelo, agua, aire, paisaje) como al biológico (flora y fauna) (Pérez y de Pedro, 2007; Luque Valle, P. et al. 2012).
Son las actividades deportivas, turísticas y de ocio que se realizan en íntimo contacto con la naturaleza y se diferencian de aquellas otras en la que la naturaleza es meramente instrumental o requieren infraestructuras (Martínez Agraz et al., 2005). No se considerarán en este artículo, por tanto, los deportes extremos como el heli-bike y heliesquí o rallys como la Baja Aragón u otros semejantes, o deportes como el golf o el esquí alpino, cuyo impacto ambiental es perfecta u ostensiblemente cuantificable y claramente incompatible con la conservación de los recursos naturales.

Promoción de heli-bike en el Pirineo

Menos perceptible es el deterioro ambiental de las actividades calificadas como de naturaleza, en parte porque se difunden por sus promotores como ecológicas o sostenibles por el mero hecho de desarrollarse en espacios naturales más o menos bien conservados. Ese deterioro, en un medio frágil y sometido a otras muchas presiones, como el aragonés, es el que analizaré en el presente artículo.
Impacto ambiental
A continuación procedo a describir los principales y más inmediatos impactos que generan las actividades de naturaleza en el medio ambiente, específicamente en el transcurso de su ejercicio. No se comentarán, pues, el impacto de las instalaciones anejas necesarias (vías de acceso, aparcamientos, refugios), el coste ambiental del transporte hasta el escenario de la actividad y el de la fabricación de los refinados materiales que componen algunos equipos.
El impacto ambiental es la alteración ocasionada por una actividad antrópica. Se calcula por la diferencia entre la evolución natural del medio sin sufrir la actividad y tras realizarse la misma. Esa diferencia se expresa en términos de variación de la reserva genética, de los ecosistemas, de los paisajes y de los procesos ecológicos, así como del bienestar humano: un enclave deteriorado por el acúmulo de residuos abandonados o por la extinción de una especie, no solo supone una pérdida de calidad paisajística y de biodiversidad sino que impide el disfrute del sitio a futuros visitantes.
El impacto ambiental de una práctica deportiva o recreativa depende tanto del tipo de actividad (a pie, caballo, piragua, BTT, moto, quad) y del escenario, como de la intensidad de la misma o del momento en que se produce. La perturbación es más severa cuantas más personas participan, cuanto mayor es la fragilidad del espacio por su dificultad de regeneración o si sucede en momentos críticos, como la reproducción de alguna especie animal. Otro factor que influye es el grado de conciencia ambiental tanto de los participantes como de los organizadores.

Promoción de la Trans-Nomad en el Pirineo

Algunos daños son inmediatos y manifiestamente visibles, como los surcos o cárcavas ocasionados por el paso de personas y vehículos por el terreno. Otros son menos conspicuos, como puede ser el abandono de la puesta de una colonia de chorlitejos en una playa de gravas donde desembarcan un fin de semana unos piragüistas. Si las molestias se repiten varias temporadas, la población local de chorlitejos se extingue.