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[HUERTO BARRACUDA] Agricultura Sostenibilidad

MI HUERTO: JUDÍA BUENOS AIRES ROJA

judía Buenos Aires

Monzalbarba (Zaragoza). Septiembre, 2006

Inicio aquí una serie de artículos referidos a las prácticas agrícolas que vengo realizando en el huerto que poseo y que trabajo en los ratos libres, el cual está ubicado en Monzalbarba (Zaragoza). Las labores que realizo son totalmente a mano, a base de azada y horca de doble mango y dentro de los cánones de la agricultura ecológica. Practicar una agricultura ecológica es una labor ardua, pero no por la tarea en sí, sino por las dificultades ajenas que vienen impuestas: no estoy libre de que un vecino fumigue su campo durante una jornada de cierzo o de que la calidad del agua de riego (acequia) sea un día muy deficiente. Pero, en fin, el cultivo en sí se hace dentro de la más estricta naturalidad y exento de cualquier producto químico. Ya lo iré relatando.

Por supuesto, el aspecto de mi huerto dista bastante de lo que es un huerto convencional. Pero los productos son de una calidad muy alta. Y, al menos, se los puedes dar a comer a la familia con tranquilidad.

Hoy me referiré a la judía verde, en concreto, a una variedad de enrame o de mata alta denominada Buenos Aires roja. Habitualmente sembraba variedades de mata baja, con semillas procedentes -incluso- de cultivo ecológico, pero los resultados eran mediocres. Un día, en una tienda de semillas me hablaron de que la variedad Buenos Aires se daba bien en Zaragoza. Y este año he probado, con la intención de consumirla y también de guardar semilla para el próximo año ya que las que se comercializan están tratadas con productos químicos.

Las judías son un cultivo de verano aunque tienen unos requerimientos de temperatura muy determinados. Necesitan que el suelo esté caldeado para germinar y desarrollarse, por lo que se siembran a partir de abril en el Valle del Ebro; pero las temperaturas extremas también les perjudican pues provocan el aborto de las flores.

La siembra la realicé a finales de julio, para evitar que los calores intensos puedieran dañar la floración, y la primera recolección fue a primeros de septiembre. Desde luego, el aspecto de las judías es muy hermoso y, en el plato, saben excelentes. La siembra ha de hacerse con cuidado porque la semilla no debe encontrarse muy profunda y el suelo no ha de acortezarse, lo cual es difícil en julio. Como no se puede regar la tierra antes de que nazcan, es necesario cubrir con paja las hileras donde se ha sembrado y retirarla cuando las plantitas ya han germinado.

La judía (Phaseolus vulgaris) pertenece a la familia de la Leguminosas, una de cuyas propiedades es que aportan nitrógeno al suelo. Son plantas muy valiosas en agricultura y, en la ecológica, se aprecia bien su labor de enriquecer el suelo. Otras legumbres que me dan muy buenos resultados son las habas (Vicia faba).