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EL ENCINAR DE NOMBREVILLA EN PELIGRO

Valmayor

El carrascal de Nombrevilla (Zaragoza) en verano

El futuro del encinar de Nombrevilla se encuentra en el aire. Se trata de un monte de más de cien hectáreas, propiedad de la Sociedad Forestal Valmayor, que lo explota para hacer leña, pero a la hora de actualizar la sociedad para cumplir diversos requisitos legales, algunos socios quieren ceder el monte al Ayuntamiento.

Esto ha indignado al resto de socios, que ven cómo se puede perder una propiedad privada. En varias reuniones se ha acordado continuar con la Sociedad, pero dichos acuerdos han sido desobedecidos o impugnados.

La adquisición del monte se hizo en 1910, con mucho esfuerzo económico por parte de algunos vecinos y no sin un histórico levantamiento popular ante las pretensiones de los caciques locales de impedir la compra del monte y escamotearles la propiedad a los vecinos, hecho que quedó reflejado en la prensa de entonces.

Una buena parte de los socios pretende prorrogar la sociedad. Si, por el contrario, ahora el monte se cediera al Ayuntamiento, el hecho sería irreversible. Casualmente, el propio alcalde de Nombrevilla es uno de los más interesados en que el encinar pase al Ayuntamiento.

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NOMBREVILLA (II): EL CARRASCAL

Valmayor

El carrascal de Nombrevilla (Zaragoza) en verano

Uno de los elementos paisajísticos y culturales más notables de Nombrevilla es su encinar: el carrascal, como lo denominan los nombrevillenses. Oficialmente se conoce como Dehesa de Valmayor.

Es de reducidas dimensiones y todavía se emplea para sacar leña. En invierno se reparten las «suertes» y la gente sube a «hacer leña». Pertenece a una sociedad de vecinos que adquirieron el monte en 1909 tras un curioso contratiempo, según cuentan los más viejos, pues la persona -el «amo» del pueblo- a la que encargaron la compra y a la que dieron el dinero para la transacción, compró y registró el monte a su nombre e inmediatamente lo vendió a un terrateniente de Daroca. Cuando esto trascendió, los vecinos armaron tal trifulca que lograron revertir la operación.

El carrascal se asienta sobre unas lomas cuarcíticas con arcillas rojas que vierten a la rambla de San Julián. Las encinas o carrascas (Quercus ballota) son árboles de bajo porte, casi arbustivas, muy ramificadas desde la base debido a la secular explotación. A pesar de que se asienta sobre un sustrato poco húmedo configura una isla verde con un microclima más suave que el del entorno.

Entre la flora del lugar se encuentra el acerollo (Sorbus domestica), estepa (Cistus laurifolius) y Halimium umbellatum. La fauna que se refugia en el encinar está compuesta por los jabalíes, conejos y aves como la paloma torcaz, el arrendajo y la curruca carrasqueña.

La leña de encina fue durante décadas el imprescindible combustible para calentar la casa y cocinar. Por ello el carrascal era un bien preciado. Las bellotas, convertidas en harina, se daban a los cerdos mezcladas con el ramón del olmo. También las personas se comían las bellotas asadas en épocas de escasez.