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CHE ARRASA EL RÍO GRÍO POR SER DEFECTUOSO

Aspecto del río Grío tras las obras; abril, 2022 © La Sabina

La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha replicado en prensa rebatiendo el comunicado publicado por diversas entidades ecologistas -Amigos de la Tierra, SEO, Ecologistas en Acción, ANSAR- y culturales -La Sabina de Ricla- y también científicas como el CIREF relativo al impacto de la obra de ampliación y correción del cauce del río Grío en su tramo final, en el paraje Las Lunas de Ricla, comunicado que reproducimos aquí: Arrasan el río Grío en Ricla.

Según lo publicado en Heraldo de Aragón (La CHE explica que la actuación en el Grío se realizó para evitar el desvío del cauce y con permiso, martes 12 abril 2022), la CHE afirma que el ¡INAGA! había autorizado la obra y, entre otras cosas dice textualmente Heraldo (la negrita es mía):

[…] A este respecto, recuerdan que desde el año 2018 el Ayuntamiento de La Almunia solicitó repetidamente a la CHE que interviniera en la zona de Las Lunas, actuación que finalmente se ha realizado estos días por la empresa pública Tragsa, consiguiendo que el Grío recuperara su cauce natural […].

Al parecer la CHE justifica la actuación por una petición del Ayuntamiento de La Almunia (la negrita es mía):

[…] En dicho escrito, el Ayuntamiento explica que en el caso concreto del Grío se ha «visto desaparecer su cauce, al estar cubierto por gravas y piedras«. «Cuando se producían episodios de lluvias torrenciales, el agua del Grío se desviaba de su cauce natural y terminaba recayendo sobre la acequia Nueva» […].

Así pues, la CHE se cubre de gloria aceptando la afirmación del Ayuntamiento de La Almunia de que el río está cubierto de gravas, sin sacarle de su ignorancia y decirle que las piedras y gravas son los elementos propios y naturales del río; pero, encima, remata afirmando que con la obra de Tragsa el río recupera su cauce natural. Como se puede ver en las fotos, se aprecia cuál es la naturalidad de un río mediterráneo que entiende CHE en el año de gracia de 2022.

Aspecto del río Grío tras las obras; abril, 2022 © La Sabina